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29 agosto 2006

MANUEL VILCHES PARADA:

"EL HONORABLE MAESTRO VILCHE"

Durante la primera mitad del siglo XIX apenas habían mejorado las condiciones culturales en Fuentes de Andalucía; y la escue­la para "pobre", estaba rigurosa­mente separa­da de la que se destinaba a los "ricos", si aquello se le podía llamar escuela.

Se­mejante es­tado de cosas se prolongó hasta pasada la mitad del siglo XIX. No debe de perderse de vista el hecho de que el pueblo de Fuentes de Andalucía no salía de su triste analfabe­tis­mo, y que la cultura, por tanto, no fue nunca durante el siglo XIX una cultura popular, sino más bien de clase media - alta.

Entre las figuras intelectuales, en el brillante naufragio de la cultura de Fuentes de Andalucía durante la segunda mitad del siglo XIX, es la de un hombre enraizado en el pueblo, sacudido por todos los movimientos políticos: don Manuel Vilches Para­da, "el Maestro Vilches" como públicamente se le trataba en pueblo.

El maestro Vilche era un señor algo grueso, de cabello canoso y respetable, llevaba gafas que se quita para leer y tenia un marcado acento andaluz. Nace en el pueblo vecino de Osuna allá por el año de 1838, hijo legitimo del matrimonio formado por don Jerónimo Vilches, y de doña Isabel Paradas, ambos naturales de Osuna. Los ojos se les escapaban abultados por el centro de unos párpados estrechos.

A los veinte años era ya maestro nacional. Se paso dos años ejerciendo en un colegio de Sevilla la nueva profesión alternándola con escribir cartas y leerlas a las gentes que eran analfabetas. Por allí los maestros nacionales eran más respetados que en Fuentes. Después inició su marcha por los caminos de Sevilla. Anduvo por tierras del aljarafe un año, y por la Algaba otro años antes de venir a Fuentes de Andalucía.

Cuando hablaba, movía nerviosamente con la mano alzada por encima de la cabeza. Hablaba alto, con voces que le salía como gritos. Se le escapaba la frente hacia el techo mientras hablaba, sin dejar que le interrumpiera con un tono oratorio de otros tiempos. Se le notaba que era un hombre de energías sorprendentes.

Supo enseñar bien y sacrificó su salud por la instrucción y educación de los niños fontaniegos. En el 1862 don Manuel Vilches Parada empezó a ejercer y lo estuvo haciendo hasta el 1901. La primera escuela que puso, por medio de un "prestamito", fue en una casa situada en mitad de la calle San Antonio (calle La Matea). Por este tiempo, la situación política en Fuentes no era nada estable, a causa de la llegada de la primera República, fuerte déficit económico y enfrentamientos entre distintas facciones de liberales y moderados. El Maestro Vilches, que toda su actividad la concentra en el estudio y en la instrucción, ve estos hechos de Fuentes como un observador, desde fuera, sin mezclarse claramente en ellos. Su enfoque sobre los sucesos acaecidos en su generación, su decepción, va a ir consintiendo en su esfuerzo la necesidad de consagrar toda su vida a la instrucción y formación de la nueva generación de fontaniegos, las mujeres no estaban destinadas a la educación todavía. Aunque políticamente don Manuel Vilches Parada era progresista avanzado, a sus alumnos les exige disciplina intelectual y convicciones inflexibles que modelen su conducta.

Si antes la enseñanza, en Fuentes de Andalucía, se hacía al dictado, el Maestro Vilches la revolucionó con una presentación vívida y original; por lo que fue observado con mucho recelo por los gobernantes municipales, que pensaban que sin el texto literario delante, no se podía controlar de modo alguno la ideología de la enseñanza. Los antiguos profesores que ejercían en Fuentes le consideraban como peligrosísimo innovador.

En el pueblo cuentan que gano su puesto de maestro municipal, aunque le pagaba el estado central, por medio de una pequeña experiencia. Cuentan que el alcalde don Sebastián Soto Adalid, colocó en el fondo de una palangana tres naranjas y llamó a los dos candidatos, a don Manuel Vilches Parada y a don Rafael Ramos. Le pregunto a don Rafael Ramos: “¿Cuántas naranjas hay en el fondo de la caldera?”. “Tres”, contesto don Rafael Ramos sin titubear. “Este no sirve para ejercer el cargo” dijo el alcalde, don Sebastián Soto, y repitió a don Manuel Vilches la misma pregunta, el maestro Vilches se remangó la manga, metió su mano y saco las naranjas que solo eran medias hábilmente colocadas por el alcalde don Sebastián Soto Adalid. “Yo digo que en el fondo de esta caldera eran tres medias naranjas las que había.”, al final fueron contratados los dos maestros nacionales.

Fue ejemplar educador de varias generaciones de fontaniegos, es más, a final del siglo XIX era el auténtico patriarca de la cultura en Fuentes de Andalucía. No se hacía nada cultural sin consultarlo con "el Maestro Vilches".

Otro de los aspectos importante de su ocupación, equiparable a su labor como educador, es que toda la generación que ha formado el profesorado, el cuerpo administrativo y el político de Fuentes de Andalucía en los años siguientes, procede de su escuela: todos son sus alumnos.

Casado con doña Amalia Becerra Pérez, natural de Osuna, e hija legitima de don Juan Pedro Becerra y de doña Dolores Pérez, ambos naturales de Osuna, vivían en la casa número 9 de la calle Santa María la Blanca , tuvieron 9 hijos —Aurora, Amalia, Dolores (que falleció muy joven), Isabel, Manuel, Carmen, Ana (que fue Comendadora de las Mercedarias de clausuras de Osuna, tenia una bonita voz, cuentan que iban desde Sevilla al convento solo para oírla cantar), Luis (que se fue como maestro nacional a Puente Genil y allí se caso con doña María de los Ángeles Ávila Silva, nacida en Competa) y Antonio María—, se les fueron creciendo los hijos hasta hacerles hombres y mujeres, a todos les dio carrera o un despejado porvenir, pasando estrechases, y algunas dificultades que les costó sacar hacia delante con limpieza a la familia en los tiempos peores.

Siendo Juez municipal don Eduardo Aguilar y Nava, y secretario del juzgado, don Manuel Rivero Carmona, compareció don José Martínez Pascual, amigo de don Manuel Vilches, para informar que el día 5 de junio de 1889, a las 12 de la mañana, fallecía doña Amalia Becerra Pérez, en su propio domicilio, a la edad de cuarenta y siete años, después de una larga enfermedad, de enteritis catarral aguda.

El día 17 de Marzo de 1901, a las seis de la mañana, don Manuel Vilches Parada murió de una dolorosa enfermedad, bronquitis crónica. La defunción de su muerte la firmo el Juez municipal, y también alumno suyo, don Francisco Javier de Escalera y Vasco. El que compareció en el juzgado para dar la noticia fue don Manuel Carmona Hurtado con domicilio en la calle Arenal nº 50, amigo de la familia. Murió a los sesenta y tres años de edad. Al final de su vida matrimonial paso mucho con su esposa, por estar en cama.

En su larga y dolorosa enfermedad, el maestro Vilches, estuvo cuidado por sus hijos especialmente por los cuidados prodigados de su hija doña María del Carmen Vilches Becerra.

Hombre conocido y admirado por las gentes de Fuentes de Andalucía, el pueblo le dedico a su muerte un amplio homenaje de reconocimiento a su intensa labor.

El día 27 de diciembre de 1915, varios vecinos de Fuentes, suscribieron un escrito, en el que solicitaban se rotulase una de las calles del pueblo con el nombre de “Manuel Vilches Parada”, perpetuando así la memoria del que en vida fue maestro y ejemplar educador de varias generaciones de Fuentes; es más en la educación fontaniega la máxima figura es don Manuel Vilches y Paradas, autentico patriarca de las letras fontaniegas. El Ayuntamiento enterado acordó hacer suyo el escrito presentado, y que se rotule al efecto con el nombre de ‘‘Manuel Vilche Parada’’ la calle que hoy se llama ‘‘Osuna’’.

En agosto de 1918, siendo alcalde de Fuentes de Andalucía don José Muñoz López, padre de don Manuel Muñoz Conde, expuso a la Corporación:
«Me han solicitado muchos vecinos de este pueblo que se honre la memoria del que fue maestro ejemplar en la enseñanza y educador de niños don Manuel Vilches Paradas, rotulando con su honroso e inolvidable nombre la calle San Antonio, en la que por primera vez en Fuentes de Andalucía tuvo su escuela de niños, y por estar mas céntrica de la que hoy lleva su nombre, y propongo al Cabildo adopte este acuerdo».

La Corporación, acogió con entusiasmo la solicitud del vecindario y la proposición de su alcalde, dedicando con este motivo por todos los señores presentes a la memoria del gran maestro que supo enseñar bien y sacrificó su salud por la enseñanza y educación de los niños, acordándose en votación ordinaria y por unanimidad que se rotule con el nombre de ‘‘Manuel Vilches Paradas’’ la calle que tiene el nombre de San Antonio (calle La Matea).

En enero del 1919, más concretamente el día 13, se reunieron en sesión ordinaria la Corporación municipal de Fuentes de Andalucía, en cuyo ‘‘orden del día’’, en el punto séptimo el teniente de alcalde señor Morillo le hacia la siguiente pregunta al alcalde don José Muñoz López:
«¿Por qué no se ha ejecutado el acuerdo adoptado por la Corporación municipal el 19 de agosto último relativo a la nueva rotulación de la calle San Antonio con el nombre del inolvidable, maestro Manuel Vilches Paradas?».

El regidor don José Muñoz López, (padre de don Manuel Muñoz Conde), le objetó de la siguiente forma:
«No se ha llevado a efecto dicho acto, hasta ahora porque al enterarse personas prestigiosas del acto que queríamos realizar, me han solicitado que lo demore hasta tiempo oportuno en que pudieran concurrir al mismo para darle mayor solemnidad posible, y que en vista del apremio de usted Sr. Morillo dirigiré una atenta carta a los Sres. Inspector Provincial don Antonio Arocha y al maestro nacional don Manuel Ramos, hijo de don Rafael Ramos que fue compañero del maestro Vilches, que con las personas antes citada, usted señor Morillo, rogándoles se pongan de acuerdo y designar el día en que ha de celebrarse dicho acto».

Este acuerdo nunca se llevo a cabo, al cambiar el signo político el ayuntamiento.

Los Gobiernos municipales primorriveristas, centrarán su actividad en la educación. El día 28 de octubre de 1924 se recibe en el Ayuntamiento de Fuentes un escrito, sobre una reclamación del Sr. Delegado Gubernativo del Distrito, que habían dirigido a la alcaldía las hijas y herederas del don Manuel Vilches Paradas, doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, sobre abono de orfandades por este municipio, y de cuyo escrito de reclamación se había dado cuenta a la Comisión Permanente en sesión del día 13 del corriente mes, acordándose en la misma referir el asunto al Ayuntamiento Pleno, por entender la Comisión ser la resolución del mismo de la incumbencia de éste, y que a fin de proceder en justicia.
El escrito iba dirigido al alcalde, don José Luis de la Escalera y Vasco, concebido en los siguientes términos:
«Sr. ALCALDE PRESIDENTE DE FUENTES DE ANDALUCÍA
Doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, con domicilio en esta ciudad, en calle Jesús del Gran Poder nº 66 duplicado y Gerona nº. 22, respectivamente a esa alcaldía en el debido respeto exponen:
Que obra en su poder un recibo firmado por el secretario de esa Corporación municipal del 1 de noviembre de 1910, de haber presentado un escrito con fecha del día anterior en solicitud de que por el Ayuntamiento se acordase el concederles orfandad, como hijas del Maestro Nacional de niños Don Manuel Vilches y Paradas, que lo fue de esa población sin interrupción desde el año 1862 hasta el de 1901 en que falleció, de conformidad a lo prevenido en el Real Decreto de mayo de 1858, y distintas Reales Ordenes dictadas por el Ministerio de la Gobernación, entre ellas las del 11 de junio de 1875, 30 de mayo de 1877 y 1 de junio de 1886, así como las sentencias del Tribunal Contencioso-Administrativo del 15 de marzo de 1888 y 5 de diciembre de 1889 confirmando la obligación de las Corporaciones municipales a reconocer derechos pasivos a los funcionarios municipales anterior a la Ley Municipal de 20 de agosto de 1870.
Como a pesar de las gestiones practicadas para la resolución pertinente por ese Ayuntamiento, no se nos ha comunicado resolución alguna, sino que antes al contrario, al dirigirnos a la Superioridad, por la Dirección General de Administración se nos ha notificado, que al informar esa alcaldía el escrito remitido por la misma, se dice entre otras cosas, ‘‘que en las oficinas municipales no constan antecedentes algunos que permitan comprobar que nosotros hayamos solicitado lo que hoy reclamamos’’; y que por tanto debemos reproducir y presentar la reclamación al actual Ayuntamiento para que éste adopte el acuerdo que estime procedente, en armonía con las facultades concedidas por el Estatuto Municipal.
Suplicamos de esa Corporación Municipal, que en virtud de lo expuesto y teniendo por presentado este escrito, se sirva acordar con arreglo a las disposiciones legales vigentes en esta materia, el que nos sea concedida la orfandad que solicitamos, en la cuantía que con arreglo a las mismas nos corresponda por entender que es de estricta justicias.
Gracia que no dudamos alcanzar de V. cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 22 de septiembre de 1924.
Aurora de Vilches= Carmen de Vilches= Rubricado.»

Bien enterado el Ayuntamiento y después del oportuno debate que se forma en el pueblo, el alcalde dicto la ley:
«Vistos el Real Decreto y Reales Ordenes, como así mismo las sentencias del Tribunal Contencioso- Administrativo que en el mismo se citan, bien deliberado y disentido el particular y considerando que los preceptos legales que se citan no imponen a los Ayuntamientos la obligación de que en el escrito se hace mérito, y si solamente la facultad, siempre libre, para poderla ejercitar, de reconocer derechos pasivos a sus empleados; considerando, que los Ayuntamientos anteriores no la han ejercido en el caso que nos ocupa, por estimar, sin duda, que los Maestros de Escuelas, si bien cobraban sus haberes del municipio, no debían ni podían ser considerados como empleados de los mismos, puesto que sus nombramientos y traslados dependían de superiores autoridad; considerando que el estado precario de este municipio por las muchas cargas y atenciones que sobre el mismo pesan, no permiten atender a otra de la índole que se pretende por las herederas del Sr. Vilches Paradas».

El Ayuntamiento por unanimidad acordó desestimar lo solicitado por Aurora y Mª del Carmen Vilches Becerra; si bien y a propuesta del edil don Luis Conde Herce y para perpetuar la memoria de tan ilustrado como “trabajador Maestro”, también por unanimidad fue acordado llevar a la ejecución el acuerdo ya tomado hace tiempo, porque la anterior propuesta no se llevo a cabo, de rotular una de las calles de la población en su nombre, conviniéndose unánimemente que fuese la calle Arenal la que en adelante se denominara ‘‘MAESTRO VILCHES’’ puesto que así era generalmente llamado en vida, quedando el alcalde en el encargo de hacerlo así cumplir, costeándose de los fondos municipales los gastos de rotulación de la expresada calle.

Y el último homenaje, a pesar del tiempo transcurrido, fue en enero de 1934. En una sesión ordinaria en segunda convocatoria correspondiente al día 19 de enero de 1934 y a propuesta del alcalde del partido Unión Republicana, don Manuel Muñoz Conde, y como homenaje:
«A la labor realizada y aun estimada a pesar del tiempo transcurrido por el que fue Maestro de Fuentes don Manuel Vilches Paradas, se acordó por unanimidad dar el nombre de ‘‘Ropero Maestro Vilches’’ a la institución de carácter benéfico escolar acordada crear por este Ayuntamiento al aprobar sus presupuestos para el actual ejercicio, a favor de los niños que concurran a las escuelas oficiales, y autorizar al Alcalde para que en nombre y representación de este Ayuntamiento recabe de la industria y del comercio, y de los particulares pendientes que contribuyan con carácter voluntario al mayor éxito y esplendor de esta obra benéfica, para que en su día y por la Comisión que se designe lo consignado en presupuesto para tal fin y los donativos que se reciban se inviertan en la adquisición de ropas y otros efectos con destino a dichos niños pobres, a fin de procurar, dentro de la mayor asistencia escolar el mejor adecentamiento».

En ‘‘Ruegos y Preguntas’’ de la misma sesión plenaria, el concejal Ruiz Ramos se quejaba a la alcaldía de que:
«La hora que tienen señalada los Maestros Nacionales para dar las clases de adultos que es la de las 6 de la tarde, es incompatible con las ocupaciones a que se dedican los que tienen necesidad de asistir a ella; que a dicha hora se encuentran fuera de la población, por cuyo motivo la asistencia escolar de los mismos es casi nula, debiendo, a su juicio interesar la alcaldía por que dichas clases de adultos se den de noche a fin de que puedan asistir a ellas los que se dedican a las labores del campo».

La Presidencia le manifestó que aun cuando no es de la incumbencia de la alcaldía, sino:
«De la competencia del Consejo Local de Primera Enseñanza, el señalar las horas en que han de darse las clases de adultos, como quiera que es miembro del Consejo Local y tal petición es justa y razonable, propondrá al mismo y gestionará a los Maestros qué varíen la hora para dichas clases de adultos, en forma que sea compatible con la posible asistencia de los que trabajan en el campo».

Don Manuel Vilches Paradas realizó siempre una labor meritoria a favor de la educación del pueblo de Fuentes de Andalucía. Nos defendió en todo momento como a un pueblo culto. Se le debe una inmensa gratitud y un homenaje local más importantes, que espero no tarde en hacérsele.


Fuentes consultadas: Archivo municipal de Fuentes. Archivo parroquial de Fuentes. Sus biznietos Fernando Vilches Collado, Concepción Correa Vilches y María Luisa Correa Vilches. Algunos fontaniegos que fueron sus alumnos, y sobre todo mi abuelo Ramón que fue también alumno del Maestro Vilches.

11 junio 2006

MARÍA DEL PILAR ARIAS DE QUIROGA Y ESCALERA

Sra. de Cubilles, Sra. de Merry y la marquesa de Estella. Detrás, don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, jefes y oficiales del regimiento de Sevilla y comicionados sevillanos, en la visita echa por los marqueses de Estella al cuartel de dicho cuerpo (Foto Guillén, del periódico La Unión).

Doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera es una de las personalidades más relevantes en la Historia de España. Es única mujer que ejerce como marquesa de Estella.
Nace en Fuentes de Andalucía, a mediados del siglo XIX, en la calle Santa María la Blanca —la que hoy se llama “Marquesa de Estella”— en la casa que está enfrente del paseo.
Su infancia transcurre en un ambiente familiar de clase alta.
En su adolescencia, su familia deja Fuentes de Andalucía para trasladarse a Sevilla.
Allí conoce a don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, nacido en Sevilla y pronto contraen matrimonio.
En el 1859 tienen una hija le pone de nombre María Dolores.
Que se casara en el 21 de octubre de 1880 en Madrid con don José María Carlos Vicente Calixto O’Shea Osorio de Moscoso y Guzmán, conde de Arzarcóllar; 13 duque de Sanlúcar la Mayor, Grande de España, y diputado por Cazalla de la Sierra.
Pero el 15 de enero de 1895 muere sin descendencia, y María Dolores Primo de Rivera y Arias Quiroga vuelve a contraer matrimonio el 2 de diciembre de 1904 con don Juan Loygorri y Falcon.
Don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, era hijo de un teniente general de la Armada, ingresó muy pronto en el ejército y participó en las convulsiones político-militares del reinado de Isabel II. Era teniente coronel en 1868 y colaboró en la revolución. La carrera militar de este “septembrino” durante el Sexenio fue rápida, y en 1874 el regente don Francisco Serrano Domínguez —duque de la Torre, conde de San Antonio—, le confió el importante cargo de capitán general de Castilla la Nueva. Su papel fue clave en diciembre: aunque no quería que la Restauración viniese por un acto de fuerza militar —como tampoco lo deseaba don Antonio Cánovas del Castillo, con quien estaba en contacto— “aceptó” el pronunciamiento de don Arsenio Martínez Campos, y tras la dimisión del gabinete de don Práxedes Mateo Sagasta Escolar, fue él, como capitán general de Madrid, quien transmitió el poder a don Antonio Cánovas del Castillo.
El día 6 de marzo de 1874, el matrimonio, se traslada a Madrid ya que don Fernando es nombrado capitán general de esa ciudad, habiendo cesado antes en el cargo de primer ayudante de Su Majestad. Durante la ausencia del general don Joaquín Jovellar Soler, desempeñó interinamente el ministerio de la Guerra. En el primer gobierno de Alfonso XII —31 de diciembre de 1874 al 1 de enero de 1875 y del 8 de junio de 1875 al 10 de septiembre de 1875—. Integrado perfectamente en el sistema canovista, combatió al carlismo, obteniendo brillantes éxitos en Montejurra y Estella.El marido de doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, don Fernando, tuvo un papel muy importante en las guerras carlistas.
El 30 de diciembre del mismo año, atacó la línea de los carlistas desde Artuzu a Arroniz, logrando apoderarse, tras encarnizada lucha, de Santa Bárbara de Oteiza, cogiendo gran número de cañones y prisioneros. Desde estas posiciones siguió su plan para la toma de Estella (Navarra), que logró después de rudos y sangrientos combates, sostenidos en la Solana y Cima del Ega el 17 de febrero de 1876, y en la ocupación de Montejurra el día siguiente, con lo cual consiguió apoderarse el 19 de febrero de Estella, quedando en su poder los trenes y 34 piezas de artillería. Tan distinguidos hechos de armas fueron premiados con el marquesado de Estella y la gran cruz de San Fernando, con la pensión anual de 6.000 pesetas.

Pocos meses después doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera regresa a Fuentes de Andalucía ya que su marido, don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, se presenta como diputado a Cortes en el partido judicial de Ecija, que comprendía Fuentes de Andalucía, La Campana y Luisiana; para diputado provincial, se presentaba un joven abogado llamado don Fernando de Llera Díaz, por el partido progresista conservador.Don Fernando Primo de Rivera salió elegido diputado y en 1877, el gobierno de don Antonio Cánovas del Castillo le nombró senador vitalicio.Poco tiempo viviría doña María del Pilar en Fuentes de Andalucía, ya que el 2 de marzo de 1880, acompaña a su marido a Filipinas, por que fue nombrado Gobernador General y Capitán General de aquella isla.Su mando en Filipinas se caracterizó por una justicia sin vacilaciones ni debilidades; exterminó el bandolerismo en la isla; desterró a los sospechosos y encubridores, enviándoles con sus familias a poblar las colonias agrícolas del Sur; ordenó que regresasen a sus hogares cientos de nativos que sin formación de expediente, habían sido condenados a trabajar en el camino del Abra. Entre tanto, doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera visitaba las provincias del Norte de Luzón, enterándose personalmente de la situación de los indios salvajes en sus relaciones con el territorio civilizado, y al darse cuenta de los atropellos sufridos por aquellos, el Gobernador General publica en Manila un decreto dándoles terrenos para el cultivo y auxilio de víveres y ropas.
En el 1883 el matrimonio vuelve a Madrid ya que le ha sido admitida la dimisión que reiteradamente había presentado don Fernando Primo de Rivera, por la enfermedad de doña María del Pilar.A su llegada a España, el matrimonio, reside en Madrid al ser nombrado Director General de Infantería y más tarde Capitán General de Castilla la Nueva e Inspector de Infantería. Siendo presidente de la primera Sección de la Junta Consultiva de Guerra, doña Maria del Pilar traslada a África ya que a su marido le fue confiado el mando del primer cuerpo del ejército de operaciones en África, en cuyo cargo permaneció hasta enero de 1894.
En la primera quincena de mayo de 1894, se reunie la Corporación Municipal de Fuentes de Andalucía compuesta por las siguientes personalidades:
Teniente 1º: José Góngora Bonilla.Teniente 2º: Fernando Crespillo Fernández.Teniente 3º: Juan Conde Gamero.Y los siguientes concejales:Juan Flores Conejero. José Gallego González. Luis Alejandre Márquez.Ildefonso Muñoz Milla. Manuel Aguilar Andrea. Juan Rodríguez Escobar. Cristóbal Gómez Crespillo.Manuel Flores Rodríguez. José Molina de la Bella. Francisco Ramos Baeza.
Presididos por el alcalde del partido liberal don José María de Llera y Díaz para dar a conocer una breve nota:
«Deseo que mis compañeros acuerden por unanimidad conste en el primer punto del acta de este Cabildo que celebramos; el sentimiento de la Corporación por la prematura muerte de la ilustre hija de esta localidad doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, ocurrido el diez de mayo.Faltaríamos a las reglas de la gratitud si no consideramos en nuestra acta un recuerdo a la convecina ilustre y el pésame a su afligida familia a la que el Ayuntamiento acompaña en su infinita pena.Y acordamos:
1.- Que a fin de que el nombre de nuestra convecina, perdure constantemente en el recuerdo de este vecindario, se le haga un homenaje.
2.- Que durante los días 11 y 12 de mayo, ondee la bandera nacional en el lugar de costumbre del edificio Consistorial, a media asta; vistiéndose en colgaduras los balcones de dicho edificio y colocando un lazo negro en señal de duelo.
3.- Que se invite al vecindario para que a su vez adorne los balcones y fachadas de las casas, poniendo crespones negros.
4.- Que en las repetidas dos noches, actué la Banda de Música Municipal, acompañando también al Ayuntamiento en su ida y regreso al templo parroquial con el objeto que expresa el siguiente punto.
5.- Que en acción de gracias se cante en la iglesia Parroquial Santa María la Blanca, el solemne Te-Deum, asistiendo la Corporación Municipal.
6 - Que se distribuya una limosna de 500 kilogramos de pan entre las clases menesterosas de la Villa, después de terminado el acto religioso de que trata el anterior punto».
Prueba evidente del hambre que había en aquel entonces.
El matrimonio no tuvo hijos, pero acogieron desde niño a un hijo del hermano de don Fernando, Miguel, que estudia la carrera militar.En 1895, don Miguel Primo de Rivera, marcha a Cuba en calidad de ayudante de don Arsenio Martínez Campos, y allí consigue el grado de comandante. Dos años más tarde, llega a Filipinas en compañía de su “padre adoptivo” don Fernando Primo de Rivera, primer marqués de Estella, y viudo ya de doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, que había sido nombrado Capitán General de las islas.En 1902, don Miguel contrae matrimonio con doña Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín. Doña Casilda, pertenecía a una antigua familia riojana con casa solariega en Alfaro. El matrimonio contaba con muy menguada fortuna patrimonial, pero don Fernando, como buen padre le ayudo en todo lo posible.
El matrimonio tuvo seis hijos: José Antonio que nació en Madrid el 24 de abril de 1903, Miguel, Carmen, las mellizas María del Pilar —en memoria de su “madre adoptiva” doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, (ésta que sería la responsable de la Sección Femenina)— y Ángeles, que murió a los seis años, y por último Fernando —para honrar a su “padre adoptivo” don Fernando—.A los nueve días de nacer este último, en junio de 1908, murió doña Casilda, y entonces el vacío materno, agrandado por las forzosas ausencias del padre, fue ocupado plenamente por las hermanas de don Miguel, Inés y María. El primogénito del matrimonio, José Antonio Primo de Rivera, que fundará, más tarde Falange Española, también será tercer marqués de Estella a la muerte de su padre, quien ya el 2 de mayo de 1930, recién caída la dictadura de su progenitor, fue nombrado vicesecretario de la Unión Monárquica Nacional, el partido nostálgico del régimen militar.

Los niños desde muy pronto fueron aficionados a la equitación y a la caza, a las que se entregaban con fruición todos los veranos, transcurridos en la finca que el viejo marqués de Estella, don Fernando, poseía en Robledo de Chavela. En estos deportes tuvo por maestro a su “tío abuelo” don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte.El 25 de abril de 1897, vuelve don Fernando a Filipinas al ser nombrado Capitán General de Filipinas, llevándose a su ahijado don Miguel Primo de Rivera, y está allí hasta el 1898, reemplazando al general don Camino García Polavieja.En los meses de febrero y marzo de 1905, Fuentes era azotado por un temporal de nieve y frío, y donde llega la nieve el último viernes de dicho mes, es decir el 24; que amaneció cubierto todo el pueblo y su contorno. La intensidad de la nevada ocasiona la interrupción de la línea ferroviaria entre Ecija y Marchena. Por otra parte, la nieve y el frío vinieron a sumarse al hambre que padecía más de un cuarto de la población de Fuentes de Andalucía, causada por la falta de reservas alimenticias que afectaban a gran parte de la provincia de Sevilla. La carencia de medidas municipales eficaces fue suplida por la labor benéfica de ciertas instituciones; es decir que los obreros agrícolas pasaron a alimentarse exclusivamente de los repartos de pan gratuito que se hacían en los pueblos con dinero aportado por el arzobispo cardenal Spínola, quien anduvo por las calles de Sevilla pidiendo limosna para remediar a los hambrientos.La situación se fue agravando a lo largo del mes de marzo, pues el temporal propiciará unas misérrimas cosechas. Así una vez pasado el invierno y en vista de que los alimentos que el Ayuntamiento había ido prometiendo no llegaban, algunos labradores sacrificaron sus ganados para no morir de inanición. Los que carecían de todo recurso, víctimas de una voraz y aterradora falta de comida, no vacilan en echarse a la delincuencia y dedicarse al asalto y robo de ganado.

A consecuencia del paro de las faenas agrícolas, motivado por la nieve caída y que han quemado todas las cosechas, se presentaron en la Alcaldía del Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, grupos de obreros en demanda de socorro.Este y otros síntomas acusan ya los efectos de la miseria en las familias obreras fontaniegas. A algunos “expendedores” les ha sido arrebatado el pan.Consta a la Corporación Municipal el triste calvario sufrido por la clase trabajadora en tan largo espacio de tiempo y las dificultades que han tenido que rehacerse para facilitar los medios de librar a aquella de los horrores del hambre.

El Cabildo se reunió en sesión extraordinaria en 2ª citación el 25 de marzo, para pedir ayuda al Gobierno Provincial y al Presidente de la Junta Provincial de Fomento don Manuel Vázquez Armero, por medio de la construcción de la carretera comarcal La Campana - Fuentes, pero en realidad seria represivas, en vez de llegar al fondo del problema:
«Dió cuenta el Presidente de que terminadas las escasas faenas acometidas en el campo por los labradores para auxiliar la solución de la crisis obrera, vuelve a sentirse el malestar en tan desventurada clase, para quien el paro forzoso por consecuencia de la pertinaz sequía hace cada día más difícil su penosa situación estándose hoy casi en el mismo caso que en vísperas del reparto hecho entre las personas pudientes para dar colocación a cuantos acudieron en demanda de trabajo.Enterado el Ayuntamiento, teniendo en cuenta que la escasez de recursos es hoy general, haciéndose muy difícil obtenerlos, aun para las clases acomodadas por el triste porvenir que ofrecen las agotadas sementeras, y considerando que a la Corporación, para quien la desgravación del Derecho de consumo en el trigo y sus harinas creó, por desgracia para su erario anual, la situación insostenible, le vería imposible hacer frente un solo día al pavoroso problema del hambre, acordó por unanimidad acudir al Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia para que se digne transmitir al gobierno de S. M. el estado precario de la clase obrera de la localidad e interese al mismo tiempo que como único medio de atenuar tanta desdicha se disponga el acometimiento de los trabajos de construcción de la carretera de esta Villa a la de La Campana, prescindiéndose de nuevo anuncio de subasta, medio ya utilizado sin éxito repetidamente, pues en dicha obra sería fácil acomodar a estos braceros, llenándose al par una necesidad sentidísima por dos importantes localidades, cuya constante relación entorpece lo defectuoso de sus comunicaciones».
Pero la administración provincial no le echó cuenta, por lo menos en el Ayuntamiento no tuvieron noticia de ninguna índole. No se dieron por enterados y volvieron a solicitar la ayuda, en la siguiente reunión de la Corporación Municipal el alcalde manifestó:
«Que el agotamiento de los escasos recursos de los labradores del término que desde comienzo de la crisis obrera, originada por la pertinaz sequía, y secundado las iniciativas del Ayuntamiento, aceptaron el reparto de cuantos acudieron en demanda de trabajo, ha determinado la cesación de los que se acometieran con el solo objeto de atenuar los efectos del paro forzoso, siendo este hoy casi general y el que se haya acentuado el conflicto revistiendo caracteres de extraordinaria gravedad. Y en el deseo que le anima de que la sufrida clase obrera halle remedio al hondo mal que siente, proponía al Ayuntamiento la adopción del acuerdo ó acuerdos conducentes a tal fin, ya que la demanda formulada por virtud de lo resuelto al punto del acta de la sesión anterior no ha dado hasta ahora ningún resultado. Examinada detenidamente la situación por el Ayuntamiento y vista la imposibilidad de poder hacer frente a aquella por las proporciones que alcanza, decidió por unanimidad insistir cerca del Excmo. Gobernador Civil de la Provincia en la petición ya hecha con motivo de lo acordado respecto del particular en la indicada anterior sesión, ó sea el que se emprendan los trabajos de construcción de la carretera de esta Villa a la de La Campana, prescindiéndose de nuevo anuncio de subasta, pues seguramente en la indicada obra sería fácil acomodar a estos braceros, solucionándose la espantosa crisis por la que atraviesan».
Por fin en la sesión ordinaria del 6 de abril de 1905 el señor alcalde expuso lo siguiente:
«De carácter fidedigno a la oportuna intervención del Excmo. capitán general don Fernando Primo de Rivera, Marqués de Estella, que por el Gobierno de S. M se haya resuelto acometer por administración los trabajos de construcción del trozo de la carretera que partiendo de la general termina en la estación del ferro-carril de esta Villa, al objeto de que en dicha obra hallen fácil acomodo obreros a quienes la pertinaz sequía obliga al paro forzoso; y que entrañado acto por S. E. realizado es una prueba más del cariñoso afecto con que siempre distinguió a los hijos de Fuentes en que vió la luz primera la virtuosa dama que fue esposa de tan eximio patricio, procedía, y así lo proponía al Cabildo constase en acta el reconocimiento de éste y del pueblo de Fuentes de Andalucía por el triunfo logrado cerca del Gobierno en punto tan interesante como el de la realización de aquella obra, que a más de salvar por ahora, la aflictiva situación de la desheredada clase obrera vendrá a allanar las dificultades que ofrecía el fácil desarrollo de los medios de vida con que cuenta el vecindario por lo defectuoso e incompleto de sus vías de comunicación.Enterado el Ayuntamiento y constándole de modo indudable que a la acertada gestión del Excmo. marqués de Estella se debe la concesión de referencia, acordó por aclamación de conformidad con la propuesta de su Presidente y que este dirija a S. M. telegramas expresivos de los sentimientos de eterna gratitud de la Corporación y vecindario».

En el curso de las gestiones que venía practicando la Corporación para obtener de los poderes públicos el apoyo que demandaba la gravedad de la situación del pueblo de Fuentes. Intervino por espontáneo impulso el ilustre General Excmo. don Fernando Primo de Rivera, logrando que el Gobierno de S.M. dictara la Real Orden de 4 de abril de 1905 que dispuso se llevaran a cabo, por el sistema de administración, las explanaciones y obras para hacer el segundo trozo de la carretera de La Campana a Fuentes, en cuyas obras, tenían trabajo de ochenta a noventa obreros, lo que constituía gran alivio para el Ayuntamiento y también para el cuerpo contribuyente. Consta en el acta de los archivos de Fuentes, en la correspondiente a la sesión celebrada por el Cabildo el 6 de abril, el reconocimiento de la Corporación hacia aquel ilustre «patricio» por el éxito de su gestión. Como muestra de gratitud la Corporación se sirvió acordar que el trozo de la calle que se llamaba Santa María la Blanca, comprendido entre la calle Nervión y una de cuyas casas vivió la Excma. señora doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, nacida en Fuentes, y que por su unión con el Excmo. Sr. Fernando Primo de Rivera fue marquesa de Estella, se denomine en lo sucesivo con el dicho titulo, dándose así especial testimonio de lo mucho que se estimó el acto realizado y una prueba de que aún vive en la mente de este vecindario el recuerdo gratísimo de aquella distinguida dama cuya memoria es digna de toda clase de merecimientos por sus singulares virtudes.

La contestación de don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte fue inmediata y de la siguiente forma:

«Madrid 17 de mayo de 1905Muy Sr. mío y distinguido amigo:Recibo la comunicación que en nombre del Ayuntamiento de ese pueblo que dirige y en la que me da cuenta del acuerdo tomado por aclamación en el Cabildo celebrado el 12 del actual de dar el nombre de «Marquesa de Estella» a la parte de calle en que habitó mi difunta esposa (q.e.g.e).Le ruego que haga presente en mi nombre a ese Ayuntamiento el testimonio de mi profunda gratitud por dicho acuerdo, que al par de corresponder a los más caros sentimientos de mi alma en recuerdo de mi inolvidable esposa, es para mi tanto más grato cuanto que proviene de un pueblo hacia el que siempre he tenido particular predilección y siempre me encontrará dispuesto a hacer en su favor cuanto de mí dependa para procurar su tranquilidad y bienestar.Le repite suyo afectuoso amigo q.b.s.m. fdo:
Fernando Primo de Rivera».

Pero el arreglo de la carretera no fue todo lo bien que tenían pensado, cuyo presupuesto fue de sólo 20290,95 pesetas. El día 18 de abril comenzaron las obras, siendo contratado sólo treinta obreros, ampliándose al día siguiente a cincuenta; pero como en las listas del Ayuntamiento aparecían inscritos 400 que hasta ahora venían trabajando en el arreglo de caminos, recibiendo un módico jornal como auxilio para ampararlos contra los horrores del hambre. Por lo que la Real Orden no resolvió prácticamente el problema de aquel tiempo, cuyo carácter de gravedad acentuaba la falta de recursos en el municipio y el agotamiento de los puestos a su disposición por el cuerpo contribuyente.
¿Por qué se contrataron tan pocos obreros? Según las actas de aquellos días, en la topografía del terreno, que es muy llano, y también porque de contratar a mayor número de obreros se requeriría el aumento de capataces y directores de cuadrillas, lo que era inconciliable dada la escasez de dicho personal, que estaban todos ocupados en la ejecución de las muchas obras que se estaban realizando en la provincia.El alcalde convocó al cuerpo contribuyente de Fuentes, con el objeto de sentar las bases de proceder al reparto voluntario entre los mismos de los braceros que carecían de trabajo. En dicha reunión se quedó en mandar un escrito al Excmo. Sr. Ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, para que se interesara en la construcción del firme de la carretera, como medio de dar ocupación a mayor número de obreros, y también para lograr la terminación de dicha carretera sin tener que volver a echarse a los que estaban contratados, cuyo temor se asentaba en el hecho de tratarse de terraplenes de muy escasas cota, siendo el camino de obligado y constante tránsito de carros y caballerías.
El día 27 de julio se recibió en el Ayuntamiento el siguiente telegrama del ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas:
«Hoy llevo a Consejo de Ministros plan de las obras públicas más urgentes a fin de dar trabajo obreros de Fuentes de Andalucía y confío en la prudencia de todos. Téngalo en cuenta para conocimiento de todos».

La Corporación que aprobó el que se llamara calle “Marquesa de Estella”, estaban formada por:Alcalde: Francisco Javier de Escalera y Fernández de Peñaranda. Teniente de Alcalde: José Muñoz López.Teniente de Alcalde: José González Hernández.Teniente de Alcalde: Rafael Herce García.Regidor Síndico: Antonio Conde Hidalgo.Regidor Síndico suplente: Manuel Martín Martínez.Regidor Interventor: Martín Cantalejo Ramos.Regidor Interventor suplente: Manuel Lozano Hernández.Seguidamente los concejales:1.- Manuel Arce Conde.2.- Julio Velázquez Ruiz.3.- Sebastián Gamero Gómez.4.-Castro Larios Grajera.5.-Ricardo Lozano Hernández.6.-Millán Herce Cárdenas.7.-José M Caro Ruiz.Por último los alcaldes de barrios:Del distrito 1º, José Infante Millán.Del distrito 2º, José Bejarano Fernández.Del distrito 3º, José de Cárdenas Aguilar.Alcalde pedáneo de La Monclova, Antonio Jiménez Pavón.
Don Fernando Primo de Ribera y Sobremonte fue ministro de la Guerra con Maura en 1907 y con don Eduardo Dato en 1917, y falleció en 1921.

A la muerte del primer marqués de Estella, —falleció en el desastre de Annual—, heredó su marquesado su ahijado don Miguel Primo de Rivera, además el título con Grandeza de España; y en 1925, José Antonio, como primogénito de Grande de España, recibió el cargo de Gentilhombre y tercer marques de Estella, que desempeñó hasta la muerte de su padre, después de la cual consideró canceladas sus obligaciones con Palacio.
Pero el 15 de abril de 1931, José Antonio estuvo entre los contadísimos cortesanos que acompañaron a la Reina hasta la despedida en Galapagar.
Por eso doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, fue la única marquesa de Estella; porque la señora de don Miguel Primo de Rivera murió antes de que este recibiera el marquesado, y don José Antonio Primo de Rivera murió soltero, y con él se terminó el marquesado de Estella.
En el 1925, el Alcalde de Fuentes de Andalucía don José Luis de la Escalera y Vasco le pide ayuda para el mismo, a don Miguel Primo de Rivera, ahijado de don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte y de doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, y es que la Historia se repite continuamente.En sesión extraordinaria del 17 de noviembre de 1925:
«Deseosa la Comisión Permanente del Ayuntamiento de dar mayor impulso y remate a las proyectadas obras para la nueva pavimentación de adoquinado y acerado de las calles Rodríguez de la Borbolla (Carrera), Alfonso XIII -ya en ejecución- (Lora del Río), Marqués de Nervión, Ecija (Cruz), San Miguel, San Antonio, Sagasta (Flores), San Sebastián, Plaza de Santa María la Blanca (paseito de la Plancha), Marquesa de Estella y Fernando de Llera, como así también el emprender otras nuevas obras, cuya necesidad es bien notoria, como son la construcción de una plaza de abasto de la que se carece en absoluto (se hizo en la plaza de Cánovas del Castillo, actual Plaza de Andalucía), la de una Casa Cuartel para la Guardia Civil (en calle San Sebastián); la de escuela para ambos sexos en las condiciones pedagógicas modernamente exigidas; la reconstrucción del matadero público en las condiciones que reclaman la salubridad e higiene (actualmente fabrica de queso “La Vereda”); y especialmente la de casas baratas para obreros, tan necesarias no solo para proporcionarles el albergue de que carecen, viviendo hoy hacinados en pequeñas y antihigiénicas viviendas, sino que también para que, construyéndolas en el espacio que da frente a la vía férrea y estación de férreo-carril, entre las desembocaduras de las calles Águila y Soledad, y desaparezca la horrible fealdad de aquel lugar, tan a la vista de propios y extraños, convertido en inmundo estercolero, era su criterio, para realizar todas estas obras con la urgencia que las mismas reclaman, que el Ayuntamiento operase con «El Banco de Crédito Local de España» un empréstito de 400.000 pesetas, cantidad que se estima suficiente, para los indicados fines, operándose el dicho empréstito en un plazo de amortización de 50 años, con sujeción a bases establecidas por el Banco en su reglamentos, trazados en líneas generales en los anexos a la carta que el Director Gerente dirigió a esta Alcaldía en 1 de octubre último, y de la que se informan a los Sres. ediles por su lectura llevada a cabo por mí el secretario de orden de la Presidencia.El Alcalde manifiesta también que el Ayuntamiento podrá ofrece al Banco como garantía de la operación pretendida, las rentas que percibe por sus imposiciones intransferibles de la deuda perpetua al 4%, más las cuotas y recargos de los tributos nacionales, la parte que estos exceden en la cuantía que por aportación forzosa para la Diputación Provincial tiene asignada este Municipio, cuyas cantidades serían suficientes a cubrir la anualidad que por intereses de capital y amortización correspondiera; y dice asimismo que por esta secretaria municipal se estaban ultimando los trabajos de documentos por el Banco solicitados, para en caso de aprobación del Pleno de los proyectos expuestos, remitirlos sin demora con la solicitud del pretendido empréstito.El Ayuntamiento, después de detenido examen acerca de los mentados proyectos y bases remitidas por el Banco para la concesión del empréstito que se desea, como también de las garantías que el Ayuntamiento ofrezca al Banco concesionario, ampliamente discutidos los pormenores todos del particular en cuestión, en votación nominal ordinaria y por unanimidad quedó acordado:Aprobar desde luego todas las obras que en vías de proyecto tiene la repetida Comisión Permanente por estimarlas todas no sólo beneficiosas a la población sino de necesidad absoluta para el Municipio. Que para la pronta realización de las mismas acuda el Ayuntamiento por mediación de su Alcalde y la Comisión Permanente proponen a operar con “El Banco de Crédito Local de España” un empréstito de 400.000 pesetas, que será la partida de ingreso en el presupuesto extraordinario que se confeccione para atender a los gastos que arrojen los proyectos definitivos de las obras a realizar. Y que el Ayuntamiento ofrece al Banco concesionario, hipotecaría a su favor y garantías enumeradas sin perjuicio de estudiar en su día aquellas otras que el Banco pudiera exigir, para acordar su concesión.A estos fines, también por unanimidad fue acordado conferir al Alcalde cuantos poderes les sean necesarios y precisos en derecho para que ostentando la representación del Ayuntamiento pleno, en su nombre dirija solicitud al Director Gerente del repetido “Banco de Crédito Local de España” en demanda del empréstito deseado con facultades amplias para contratar con el mismo todo lo concerniente al empréstito, autorizando y firmando, en representación de la Corporación municipal, cuantos documentos sean necesarios.Por último el Alcalde dio cuenta al Cabildo de que por la Compañía de Ferrocarriles Andaluces se interesaba de esta Alcaldía la permuta de una extensión de terrenos pertinentes a dicha Compañía adosados a la Estación y sus dependencias a la parte izquierda de la vía, por otra extensión igual de terrenos a la parte derecha de la misma vía perteneciente al Ejido del pueblo, permuta que si conveniente es a los intereses de la Compañía no lo es menos a los de la población, dada la poca extensión existente entre el pueblo y los dichos terrenos de la Estación propios de la Compañía según los planos que se confeccionaron a la implantación del ferrocarril por este término municipal. El Ayuntamiento, bien discutido el particular, por unanimidad acordó conceder al Alcalde amplias facultades para llevar en su día a cabo la proyectada permuta ya que con ella se mejorarán los intereses de Fuentes por lo que toca al desahogo que debe existir entre éste y la mencionada estación del ferrocarril y dependencias que a esta les son necesarias».
Nunca se había llegado en Fuentes de Andalucía a un proyecto de tan vastas proporciones, tan completo y orgánico en la articulación de todas sus partes, como era el adoquinado de las principales calles, el hacer una plaza de abasto, hacer una casa cuartel y casas baratas para los vecinos. El Alcalde don José Luis de la Escalera y Vasco, señaló la dirección y las dimensiones que requieren las reformas de este género sacándolas de la antigua modestia e inconexión, bastante para anular toda su eficacia. El Alcalde mostró a los fontaniegos, acostumbrados a la pequeñez, la talla de lo grande, las magnitudes que deben alcanzar las reformas, si de cierto se quiere cambiar radicalmente la vida de un pueblo.
Para ello el día 2 de agosto de 1927, en sesión extraordinaria a las 21, se reunió el Pleno del Ayuntamiento, el secretario del Ayuntamiento don José María Armias Fernández, leyó el expediente de subasta para la contrata de las obras públicas a realizar y a la copia del acta notarial extendida en el acto de la celebración de la segunda subasta para la adjudicación de dichas obras, cuya copia del acta del archivo municipal es la siguiente:
«Bien informada la Corporación de todo ello, y visto que, en esta 2ª subasta no ha habido más que un solo licitador concurrente al acto y que resultó ser el vecino de Torremolinos (Málaga) don Antonio Girón y Girón quien, habiendo cumplido todos los requisitos legales para tomar parte en la meritada subasta, presentó proporción por la que se compromete a tomar a su cuenta y riesgo las obras a realizar, por el tipo de subasta anunciado en los edictos publicados en los documentos oficiales preceptuados en las vigentes disposiciones legales y que es el de 360.928,40 pesetas, habiendo la mesa adjudicado provisionalmente la contrata de las repetidas obras al mencionado único postor y por el expresado tipo, ya que no hubo otro más favorable; el Ayuntamiento, por lo que resulta del expediente tramitado, y acta de subasta extendida por el notario autorizante de la misma, previa razonada discusión, y visto que el acto celebrado goza de toda la validez legal; que la adjudicación provisional fue hecha a la proposición. Como consta, no hubo sino una sola proposición; visto que dentro de los 5 días siguientes a la celebración de la subasta no se ha presentado escrito alguno de exposición sobre el acto de la misma, ni sobre la capacidad jurídica del único licitador, ni acerca de lo que la Corporación debe resolver respecto a la adjudicación definitiva; en votación ordinaria y por unanimidad, acordó:De conformidad con lo que se preceptúa en los artículos 17,18 y 19 del citado Reglamento; declarar válido el acto de la segunda subasta realizada; adjudicar definitivamente la contrata de las obras a realizar por el tipo de las mencionadas 360.928,40 pesetas, al susodicho único postor don Antonio Girón y Girón, conservándose el resguardo por él presentado de haber constituido la fianza provisional unidos al expediente que se tramita, y del que se desglosará al constituir la fianza definitiva, para su entrega al dicho interesado; notificar al mencionado don Antonio Girón y Girón la expresada adjudicación definitiva en la forma legal, requiriéndole, según se previene en el artº 18 del repetido reglamento para que dentro de los 10 días siguientes, a contar desde el de la notificación, constituya en esta caja municipal la fianza definitiva o presente documento de haberla constituido en la Caja General de Depositos, instándole a que señale día dentro del plazo legal, para formalizar el contrato con arreglo a lo que previene el artº 19 del mismo reglamento; y advertirle que, con arreglo a la condición primera de las especiales publicada en el boletín inscrito en la Gaceta de Madrid de 19 de mayo último, debe comenzar las obras al cumplirse los 30 días a partir de la dicha notificación».
También fue por unanimidad acordado conceder al Alcalde Presidente toda la facultad que en derecho le fuere necesaria para que en nombre de la Corporación municipal autorice con su firma el contrató o escritura pública que con el adjudicatario de esta subasta se ha de formalizar, ante el notario de esta Villa, para la ejecución de las obras objeto de la subasta.
La Corporación que tomó tan importante decisión estaba compuesta por:Alcalde: don José Luis de la Escalera Vasco.Teniente de Alcalde 1º: don Salvador Adame Castro.Teniente de Alcalde 2: don Luis Conde HerceConcejal: don Manuel Barcia Fernández.Concejal: don Manuel Jiménez Ortega.Concejal: don José Rodríguez Aguilar.Concejal: don Luis Gamero González.Concejal: don José María García Muñoz.Concejal: don Luis Alejandre Aguilar.Concejal: don Francisco Bejarano Fernández.Concejal: don José Caro Conde.Don José Luis de la Escalera y Vasco era el principal dirigente del Somatén en la comarca del distrito de Ecija y diputado provincial, además de alcalde de Fuentes de Andalucía.


No quiero concluir esta semblanza de doña María del Pilar Arias de Quiroga y Escalera, sin recordar que fue un personaje de la Historia de España; y por eso el nombre de la calle “Marquesa de Estella” ha sobrevivido a la Dictadura de Primo de Rivera, a la II República —aunque en un pleno de principio de 1936 se decidió quitarle el nombre, pero no se pudo llevar a cabo por el alzamiento del 18 de julio—, al período franquista y por último a la etapa democrática.


Fuentes consultadas: Enciclopedia de Historia de España, volumen IV (Diccionario biográfico). “Apuntes sobre José Antonio” de Julián Pemartín Sanjuán. Archivo municipal de Fuentes de Andalucía. Hemeroteca de Sevilla. Las fotos antiguas son del periódico “La Unión”. “Memoria dirigida al senado por el Capitán General don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte acerca de su gestión en Filipinas”; agosto de 1898. Internet, con mucho trabajo, porque hay muchas cosas de don Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, y muy poquitas de su esposa doña María del Pilar Aria de Quiroga Escalera

16 mayo 2006

CELIA MÉNDEZ Y DELGADO

Una fontaniega pendiente de ser elevada a Santa


El 11 de febrero del año 1844, a las cuatros de la mañana, nace en Fuentes de Andalucía. Bautizaron a Celia el día 13 de febrero.
El 4 de enero de 1862 se casa con Paulino Fernández de Córdoba, marqués de la Puebla de Obando, en la cátedra de Sevilla, ella con diecisiete años.
El 16 de agosto de 1874 se queda viuda.
En abril de 1876, Celia y su madre regresan a Fuentes de Andalucía.Una vez en Fuentes, intenta crear un orfanato para niñas pobres, pero el alcalde José Mª de Llera y Díaz lo impide, por asuntos politicos.
En el 1875 en una visita a su marquesado de la Puebla de Obando, conoce a su párroco Marcelo Spínola, y éste la convence para fundar la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón.
Celia Méndez, al ingresar en religiosidad, cambia su nombre por el de Madre María Teresa del Corazón de Jesús.
Murió en Sevilla el 2 de junio de 1908 y sus restos mortales reposan en la iglesia de la Inmaculada Concepción. Su santificación esta pendiente.

BIOGRAFIA DETALLADA

En el año 1844, Fuentes de Andalucía era una villa con Ayuntamiento al que estaba agregado el despacho del castillo de la Monclova. Tenía 800 casas, con 30 calles, dos plazas, en la principal de la cual se halla la casa consistorial, de arquitectura moderna de buen gusto, cárcel insegura, un pósito con 3.256 fanegas de trigo, un pequeño hospital "hospital San Sebastián", (hoy, casa de la cultura) sin rentas, escuela de primera enseñanza dotada con 4.000 reales anuales (actual consultorio de los médicos) y establecida en el ex convento de Mercenarios Descalzos; otras dos particulares y dos de niñas sostenidas con la retribución de los alumnos. El cementerio se hallaba enclavado a 500 pasos al norte de la población, edificado a expensas de un particular con bastante solidez y buen gusto. Tenía estafeta de Correos que dependía de la administración de La Luisiana. Su industria se reducía a la agrícola, con más de 30 tahonas y 12 molinos aceiteros. Su censo ascendía a 1.411 vecinos que sumaban 5.915 almas. Su capacidad productora alcanzaba la cantidad de 19.974.300 reales. Su capital imponible era de 674.944 reales. Por contribución pagaba la cantidad de 281.184 reales.
El 11 de febrero del año 1844, a las cuatros de la mañana, nace en Fuentes de Andalucía Celia Méndez y Delgado, precisamente en la casa de la calle Carrera número 15. Del casamiento constituido por don Manuel Méndez y Creus, nativo de Sevilla, y doña Ana Delgado y Parejo, oriunda de Puente Genil. Antes de Celia, tuvieron un hijo que nació en 1841, y le pusieron de nombre Ricardo.
Don Manuel era auditor de Marina y juez de Primera Instancia, (hay que tener en cuenta que Fuentes de Andalucía fue erigido por Real Orden del 24 de Abril de 1840, en cabeza de partido judicial - antes pertenecía al partido judicial de Marchena- compuesto por los pueblos: La Campana, La Luisiana, Campillo y Caña del Rosal). También era caballero de la Real Orden Militar de Alcántara y maestrante de la de Ronda. Con el tiempo sería magistrado de la audiencia de Madrid. La familia Méndez provenía de Higuera de la Sierra, a pocos kilómetros de Aracena, y eran hijosdalgos desde mediados del siglo XVII. El padre de don Manuel había sido cuadrillero mayor de la Real Hermandad de Toledo, gentilhombre con ejercicio, caballero de la Real Orden de Carlos II y maestrante de Ronda. Casó con doña Juana Creus y Soler, originaria de una antigua familia de Menorca.


Doña Ana Delgado, madre de Celia, era hija de don Juan Delgado y Montoro, natural de Arjona, y de doña Juana Parejo y Cañero, natural de Puente Genil. Los tres hermanos de doña Ana se llamaban Francisco, Carlos y Manuel y eran caballero de Calatrava, de Santiago y de Alcántara, respectivamente.
Bautizaron a Celia el día 13 de febrero y se celebró por todo lo alto. Fueron sus padrinos don José María de Soto y su señora doña Josefa Adalid, y testigos don Manuel Beltrán y don Francisco Colorado. El sacramento le fue administrado en la pila bautismal de la parroquia de Fuentes de Andalucía, Santa María la Blanca, por el cura teniente de la iglesia parroquial y capellán del convento de la Merced de Fuentes de Andalucía, don Fernando Conejero. Al nombre de Celia los padres le aumentaron en los documentos parroquiales los de María del Carmen, Francisca, Gertrudis, Juana, Josefa, Teresa, de la Santísima Trinidad.

Pero el 24 de mayo de 1846, el gobierno dicta una ley en la que Fuentes de Andalucía deja de ser cabeza de partido judicial y sus pueblos se distribuyen del modo siguiente: Fuentes, La Luisiana El Campillo y Cañada del Rosal al de Écija, y La Campana al de Carmona. Don Manuel Méndez y Creus es destinado al juzgado de Carmona, pero su familia se queda en Fuentes de Andalucía. Como medios de transporte ese año, había "galeras cosarias" con bestia a Carmona, una vez a la semana. Pero por la carretera nacional, en el cruce donde había una posada, pasaban galeras cosarias de Córdoba y Écija, que pasaban hacia Sevilla dos veces a la semana; la primera los miércoles y domingo, y la segunda los martes y viernes. También salía de Fuentes una galera cosaria con carros para Osuna.Celia pasaba el tiempo junto a su hermano Ricardo, espigada y perspicaz. Una niña agraciada, dice su primera biografía, con una infancia compartida. Los veranos los pasaba en Puente Genil, donde vivía la abuela de Celia y el resto del año en Fuentes de Andalucía, en la casa de la calle Carrera, que tenía la fachada principal por dicha calle, pero las cuadras y la cochera de entrada de los carruajes por la calle Arenal, hoy Maestro Vilches. La casa tenía patio sevillano y cancela que lo dejaba entrever, cinco balcones, tres a la calle Carrera y dos a la calle Arenal y un gran cierre de cristales.
En el año 1852, Celia tenía ocho años cuando murió su hermano, Ricardo: de una caída de caballo le había surgido una rara enfermedad. Los facultativos de Fuentes de Andalucía primero y luego los de Sevilla, le determinaron que estaba desahuciado. No obstante sus padres, con una luz de ilusión le trasladan al balneario de Carratraca, para que tomara los baños y le repare la salud. No fue posible. Allí, a los trece años, tuvieron el inmenso dolor de perderlo. Sería éste el primer desgarro en la vida de Celia Méndez, su primera relación con la muerte, con la que tanto se había de habituar después. El cuerpo del niño fue llevado a Puente Genil, entre la angustia de la familia, para ser sepultado en el panteón familiar.
Tras los primeros meses de pesar, don Manuel soluciona trasladarse con su familia a Sevilla. Tanto en Fuentes de Andalucía como en Puente Genil no hallaban más que memorias dolorosas; y en Sevilla, lejos de los abatidos escenarios en donde todavía concebía escucharse la risita del muchacho, reunirían todo su amor en aquella joven que solicitaba ya una instrucción concordada a su posición. Detrás permaneció la casa familiar pontanense, regida por la abuela de Celia. Y atrás se marcharon las correrías por las calles de Fuentes de Andalucía, los juego de su casa de la calle Carrera y las memorias extinguidas del niño muerto.
Don Manuel, doña Ana y Celia, se ubican en el centro de Sevilla. Primero en la calle Martínez Montañés y después en calle Zaragoza número 17, y años más tarde vivirán en la plaza Nueva.
Educadores muy selectos terminan por dar remate a la instrucción que solicitaba una señorita de la condición de Celia Méndez. Cultura general, francés, piano, dibujo, labores, equitación. A los quince años ya especulan sus padres que está bien constituida culturalmente, preparada para ser presentada a la florida sociedad sevillana. El padre alertaba de cerca aquella resplandeciente mocedad y no entorpecía nada a su hija en aquello que iba avivando su personalidad.
El miércoles 25 de enero de 1860, en un periódico de la época, "La Andalucía" dice así:"El domingo se celebró en la iglesia parroquial de San Roque, con una suntuosidad extraordinaria, el bautizo de un niño que el día anterior había dado a luz Antonia López, esposa de un cazador del Regimiento de Luchana, que en la actualidad se encuentra en África defendiendo, con sus compañeros, la honra de nuestro pabellón. Las circunstancias que han mediado en este año nos impulsan a tomar la pluma para consignarlas en las columnas de La Andalucía; no para enaltecerlas, porque repetimos lo que ya hemos dicho muchas veces: hay actos cuyo mérito no puede realzar más los elogios. Noticias a la señora doña Ana Delgado de Méndez de que aquella infeliz se hallaba en tan crítico estado y con su esposo ausente, se dirige a visitarla, le regala una buena cama se ofrece a costear todos los gastos de la cuarentena, añade un donativo de vestidos para el hijo recién nacido del cazador de León, y finalmente se dispone a costear el bautizo, que se verificó, según dejamos dicho, el domingo siendo madrina la señorita Celia Méndez y Delgado, hija de aquella señora y una de las más preciosas joyas con que se engalana la buena sociedad de Sevilla".


En unas anotaciones obtenidas de las cartas de Madre Carmen, religiosa esclava, al jesuita Padre Linares, se observa:"Puedo contarle a usted otro episodio… Es el siguiente volvía victoriosa a España el batallón de Húsares de la Princesa, en el que figuraba como oficial el marqués de la Puebla… A recibirlos en Sevilla acudió inmensa multitud. Un grupo de jóvenes de la aristocracia sevillana se acercó para obsequiar con flores a los bravos oficiales; entre ellos iba Celia, y su flores, ofrecidas con sencillez, quedaron en las manos del marqués, cuyas miradas se detuvieron más en aquella de quien las recibiera que en las mismas flores".
El soldado era Paulino Fernández de Córdoba, marqués de la Puebla de Obando, hijo de los condes de la Puebla del Maestre, grandes de España. Compasivo, ilustre, noble, héroe, joven y gallardo. Celia Méndez se desconcertaría ante tantos modos y sobre seguro que su corazón comenzaría palpitar. Nada dijo Paulino a la joven de sus aspiraciones en aquel primer encuentro, pero pronto halló una fecha para notificarle a su padre, don Manuel, lo que intentaba ser un amor puro y profundo. El señor Méndez permaneció orgulloso con las razones del joven, pero no pretendió prometer nada hasta no hablar primero con su hija, en la que ya había advertido cierta simpatía hacia el marqués. Doña Ana Delgado se rindió sin condiciones.
El 4 de enero de 1862 se enlazaban en la cátedra de Sevilla, ella con diecisiete años, consagra la unión don Fernando Conejero, el cura de Fuentes de Andalucía que la bautizó. Los testigos de la boda fueron: don Luis López Cordón, capitán del Regimiento de Húsares de la Princesa, don Joaquín de Urbina, auditor de Guerra, marqués de la Motilla. Por deseo de la novia se han repartido mil hogazas de pan a los pobres de Fuentes de Andalucía y de Puente Genil.
Los marqueses de la Puebla de Obando viven muy felices. No hay grieta en aquella sana felicidad. Un amor alegre impaciente sólo por la falta de los hijos, que no llegan. Los padres de ella, permanecen en un segundo plano. La casa es hermosa, alegre, muy sevillana. Viven en Plaza Nueva, a un paso del Ayuntamiento y a dos pasos de la Giralda.
En septiembre de 1870 se asiente gravemente enfermo don Manuel Méndez. Muchas horas persistió junto a su cama con un filial cuidado lleno de delicadeza. El 18 de octubre, abandona don Manuel este mundo, abandonando a su hija con el corazón fatigado de sufrimiento.
El 16 de agosto de 1874 despuntó el día lleno de negros auspicios; deteniendo las manos del esposo de Celia, fue estimando como aquella vida tan valorada se fugaba de las suyas. Todo estaba ya dado. La muerte venía ahora a escribir la promesa; su casamiento se vio mutilado por la muerte precoz de su esposo. El cadáver del marqués de la Puebla de Obando fue trasladado al mausoleo familiar de Puente Genil, donde permanecían los restos de don Manuel Méndez, el padre de Celia, y donde reposaba su hermano Ricardo.
Celia vuelve a Fuentes de Andalucía algunos días después, con teinta años, viuda y vencida en lo físico y en lo moral. Los doce años de matrimonio parecían ahora como un sueño.
Su madre, doña Ana y algunos parientes y amigos afines, se la llevaron a Sevilla y procuraban por todos los medios sacarla de aquel ensimismamiento que, de momento, sólo eran deseos de superación. Pero ella sabía bien que todos las distracciones que le brindaban para aminorar su padecimiento eran inservibles y que en lo más profundo de su alma lastimada se levantaba ya una apetencia de Dios que ella tenía que ir ordenando con la ayuda de alguien muy astuto en las entes divinos.
Con treinta años, viuda y sin hijos, Celia Méndez siente hondamente ese gran desconsuelo de su vida y emprende el vivir sus dogmas religiosos con más ímpetu, buscando un director espiritual que oriente su camino, Celia Méndez asiste al confesionario, muy célebre en Sevilla en aquella época, del entonces párroco de San Lorenzo, Marcelo Spínola y Maestre.
En abril de 1876, Celia y su madre se trasladan a Fuentes de Andalucía. A la marquesa le punza mucho tener que abandonar sus diligencias catequísticas, y más aún apartarse de don Marcelo, pues todavía se nota insegura en el camino que está preparadando andar, valga lo que valga. Pero doña Ana le impone pasar un período en Fuentes de Andalucía, donde viven muchos amigos de ellas. Celia quiere agradarla y, al mismo tiempo, tener ocasión de visitar las calles por donde jugaba con su hermano Ricardo.
Pero lo que no quiere es derrochar el tiempo. Una vez en Fuentes, intenta crear un orfanato para niñas pobres, para llevar adelante sus proyectos acude al alcalde accidental, su amigo don Sebastián Soto Adalid, hijo de su padrinos de bautizo, quien de momento se muestra muy propicio a dirigir a Celia en el tiempo que dure su estancia en Fuentes de Andalucía. Pero cuando llega el alcalde, que estaba en Madrid, don José María de Llera y Díaz del partido liberal, no entiende en absoluto los fervores ni las aspiraciones de Celia y pone muchos obstáculos. Celia escribe a don Marcelo y éste la manda a llamar a Sevilla. Este encuentro de la marquesa viuda de la Puebla de Obando, en 1875, con el párroco Spínola es el inicio de un largo y fructífero camino, a veces salpicado de dificultades y de espinas, que llegará con el nacimiento el 26 de julio de 1885 en Coria, Cáceres, diócesis de la que es prelado Marcelo Spínola, de la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón.
Volvamos un poco hacia atrás. El 6 de mayo de 1883 muere doña Ana. Celia la ha cuidado hasta el último momento. Ha poseído la suerte la señora de que sea el obispo don Marcelo Spínola quien la disponga a bien morir. Sí, doña Ana Delgado ha abandonado este mundo entre invocaciones y versículos de ilusiones. Ha tomado todos los sacramentos. Aparecieron familiares de fuera y los amigos más íntimos. Todos se ha hecho muy sosegadamente, con la amargura humilde de la paz de los creyente. Doña Ana descansa ya en el panteón familiar de Puente Genil, junto a su marido, junto a su hijo, Ricardo, junto al marqués de La Puebla de Obando. Celia vuelve a Sevilla preparada a todo. El Señor la ha dejado sola en este valle de lágrimas. Ya no hay uniones familiares. Ya no hay responsabilidades sociales. Ya no hay más que un corazón atraído por Dios y una aspiración de sumisión a ese Amor.Persuadida de que la instrucción de la juventud era el punto clave para la transformación de la sociedad funda la congregación de Esclavas del Divino Corazón, con don Marcelo Spínola, hoy extendidas por España: Coria, Málaga, Ronda, Corte, Moguer, Linares, Sevilla. Luego cederán los fronteras y se situarán por todo el mundo: América, Japón, Italia y Filipinas.
Celia Méndez, al ingresar en religiosidad, cambia su nombre por el de Madre María Teresa del Corazón de Jesús. Desde la fundación del instituto hasta su muerte, durante 23 años, Madre María Teresa del Corazón de Jesús rigió la congregación con sensatez y conocimiento, induciéndola en su formar catequístico educativo.

Celia Méndez tuvo una energía que concedió sin prudencias a la voluntad divina. Como efectiva esclava del Corazón de Cristo, la fundadora murió en Sevilla el 2 de junio de 1908, entre azucenas; eran las diez menos cuarto, hacía tres meses que había cumplido sesenta y cuatro años. La envolvieron con el hábito remendado que había vestido por vez primera en Coria, un hábito que abreviaba la historia de una esclavitud. Se propagó la noticia por toda Sevilla, por Fuentes de Andalucía y por Puente Genil, y con las primeras luces emprendieron camino sus amigos, benefactores y devotos, que anhelaban pasar por su cuerpo medallas, rosarios, estampas e ilustraciones. Se anegó su aposento de flores. Dos días y dos noches estuvo el cuerpo expuesto a al devoción del pueblo.
El pueblo de Fuentes de Andalucía estuvo representado en los actos fúnebres por su Corporación municipal, a la cabeza su alcalde don Francisco Javier de Escalera Fernández de Peñaranda, seguido de los concejales : don José González Hernández, don Antonio Conde Hidalgo, don Sebastián Gamero Hidalgo, don José Muñoz López, don Julio Velásquez Ruiz, don Castos Larios Gracne, don Ricardo Lozano Hernández, don José María Caso Ruiz, don Juan Jiménez Flores y don Francisco Ruiz Ruiz

Sus restos mortales reposan en la iglesia de la Inmaculada Concepción, que ella misma había ordenado levantar en distinción de este enigma de María, tan querido por la fundadora y por su congregación.
Su santificación esta pendiente.

Fuentes consultadas: Internet. Los libros: "Servir es Reinar" de don Francisco Garfias, "Del mundo elegante a las celdas de un claustro" de don Pedro Cantero. Archivo parroquial de Fuentes de Andalucía. Archivo municipal de Fuentes de Andalucía. Hemeroteca de Sevilla. Árticulo publicado en el periódico "ABC" del día 2 de junio de 1985.

19 abril 2006

FERNANDO DE LLERA Y DÍAZ

El diputado que trajo el tren a Fuentes
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Nació en Fuentes de Andalucía en 1840, en la calle Santa María La Blanca nº 5.
En 1853 inició sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto de Sevilla.
En 1856 se traslada a Madrid y se matricula en la Facultad de Derecho.
Con apenas veinte años ya profesaba un exaltado amor a la libertad, por lo que desde 1860 a 1865 es acusado de participar en revueltas universitarias.
En el año 1880 don Pedro Rodríguez de la Borbolla le hizo ir a Sevilla para fundar el Partido Posibilista, en la comarca de Ecija. Más tarde, este partido tomó el nombre de Liberal.
Fue diputado a Cortes y diputado Provincial.
Fernando de Llera y Díaz logró que la línea férrea Marchena – Écija pasara por Fuentes.
Murió el lunes 22 de Julio de 1912 a las 4 horas, a los 72 años de edad.
El viernes 29 de octubre de 1922, el Pleno del Ayuntamiento, en sesión ordinaria, acuerda cambiar el nombre de la calle Santa María la Blanca por el de calle de Fernando de Llera y Díaz.
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Biografía detallada
Nacido en Fuentes de Andalucía en 1840, en la calle Santa María La Blanca nº 5; en el seno de una familia de buena posición económica, sus padres eran don Manuel de Llera Moreno, de Fuentes de Andalucía y doña Manuela Díaz Cruz, de Sevilla. De ideología liberal. Habían contraído matrimonio poco antes de la Revolución de don Rafael Riego y Muñoz, de quien eran amigos.
La estancia de la familia De Llera en Fuentes fue tranquila y apacible. Don Manuel de Llera era propietario de tierras y muy aficionado a la lectura: sus propios hijos (Fernando y José María), a quien pretendía inculcar su interés por la cultura.
En 1853 inició sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto de Sevilla. Muy pronto, los profesores advierten la precocidad del joven Fernando de Llera que, con apenas trece o catorce años, va perfilando su vocación: le entusiasman las Humanidades, pero apenas se interesa por las materias científicas.
En 1856 se traslada a Madrid y se matricula en la Facultad de Derecho.
Estos años universitarios constituyen el esbozo de su actividad oratoria y casi periodística: participa en algunos debates y publica artículos en algunos periódicos. Contó con el apoyo de un familiar lejano, don Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, de tendencia conservadora, razón por la que, años después, se enemistó con él.
Con apenas veinte años, Fernando de Llera era un joven que profesaba un exaltado amor a la libertad, inculcada por su padre don Manuel de Llera Moreno, junto con un exacerbado misticismo, producto de la estricta educación religiosa que le había inculcado su madre doña Manuela Díaz Cruz.
Desde 1860 a 1865 es acusado de participar en revueltas universitarias. Por aquel año el gobierno del general don Ramón María Narváez Campo destituye a un profesor de él, don Emilio Castelar Ripoll, de su Cátedra. El apoyo de sus alumnos y de sus propios colegas culmina el 10 de abril de 1865, con manifestaciones estudiantiles que, fueron duramente reprimidas por el ejército, se saldan con varios muertos y numerosos heridos.
Participa en los pronunciamientos progresistas de enero y junio de 1866.
Salva su vida gracias al apoyo de la Reina, Isabel II, al intervenir en su favor don Francisco Armero y Fernández de Peñaranda, pero fue desterrado a Fuentes de Andalucía. Allí se dedico al cuidado de las grandes propiedades de tierras en el término de Fuentes de Andalucía que poseía su padre.
El año 1868 don Pedro Rodríguez de la Borbolla, que estaba comenzando su carrera política en el nuevo partido de don Emilio Castelar Ripoll “El Posibilista”, llamó a don Fernando de Llera y Díaz a Sevilla para fundar el partido en el partido judicial de Ecija con la ambición de que iba a ser el mejor partido a nivel nacional. El partido sería de signo democrático.
El 14 de marzo de 1869, con solo 29 años de 3dad, ya consta como "alcalde primero popular y presidente del Ayuntameinto de Fuentes de Andalucía". Dato que procede de un edicto firmado como tal aparecido en La Gaceta de Madrid. La ausencia de qactas capitulares desde 1836 hasta 1875 nos impide verificar la fecha de acceso a la alcaldía y la duración de su mandato.
Pero don Fernando de Llera y Díaz siguió convencido de que España necesitaba en aquellos momentos, más que una Republica conservadora, una Monarquía. Durante 1878 y 1879, como concejal liberal siendo alcalde Pastor Atoche Carmona, Fernando de Llera forma parte de la Comisión del Ferrocarril de Fuentes, encargada de negociar las condiciones para la construcción de la línea férrea que en septiembre de 1879 quedaría inaugurada.
Otro dato que nos aporta la alta participación de Fernando de Llera y Díaz en la vida social del pueblo, es su implicación, junto a un grupo de 17 fontaniegos más, en la fundación de la Hermandad del Señor de la Salud, acaecida el 8 de agosto de 1879 para rendir culto a una histórica devoción fontaniega de siglos atrás en torno a un Cristo crucificado del Convento de San José.
Fundaron un semanario, que se llamó “El Posibilista” (1881 – 1895), y Fernando de Llera entró en él como redactor de la comarca de Fuentes de Andalucía.
Fue diputado a Cortes y diputado provincial por el partido judicial de Écija, en las elecciones celebradas el 4 de abril de 1886, presentándose por el partido Liberal, del que fue jefe del Partido Liberal de la comarca de Écija y persona generalmente apreciada por su civismo, y rectitud de carácter e ilustración privilegiada. Jurando su cargo en Madrid el 11 de junio de 1886 y cesando el 29 de diciembre de 1890. Tras su etapa en las Cortes Españolas, desempeñó también funciones de diputado provincial y concejal del Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía.
Cuando don Pedro Rodríguez de la Borbolla, que fue ministro y desempeñó la cartera de Instrucción Pública siendo presidente del gobierno don Segismundo Prendergast Moret (1906) y Justicia con don Álvaro de Figueroa y Torres (Conde de Romanones) año 1912, don Fernando de Llera era su mano derecha en Sevilla. Fue en estos años de aventajada posición, en los que Fernando de Llera intentó, sin llegar a verlo hecho realidad, complementar las vías de comunicación de Fuentes de Andalucía con objeto de otorgarle una posición estratégica que le propiciara un considerable desarrollo económico y comercial. A la línea de ferrocarril ya existente que unía Marchena con Valchillón, en las cercanías de Córdoba, consiguió que se proyectara una nueva línea que uniera las sierras norte y sur sevillanas, pero que su avanzada edad y desaparición impidieron que el proyecto llegara a feliz puerto.
Estuvo casado con doña Concepción Fernández de la Oliva. Del matrimonio no tuvieron hijos, teniendo su domicilio en la misma casa de sus padres, calle Santa María número 5.

El jueves 7 de marzo de 1907 (según el diario El Liberal edición de Sevilla), en el domicilio sevillano del jefe del partido liberal de la provincia de Sevilla, señor Rodríguez de la Borbolla (porque éste se había decantado abiertamente por el Partido Liberal de don Mateos Práxedes Sagasta), se reunieron distintos personajes liberales de los cuatros pueblos que forman el distrito de Fuentes de Andalucía. Acordaron proceder con toda actividad a la reorganización del partido liberal en dicho distrito y enviar una manifestación de adhesión y efecto al jefe nacional de los liberales españoles don Segismundo Prendergast Moret
Para presidir y organizar aquellos trabajos, ha quedado constituida una Junta reorganizadora, compuesta de representantes de todos los pueblos del distrito de la forma siguiente:
“Presidente, Fernando de Llera y Díaz, exdiputado a Cortes, y diputado provincial; vicepresidente, Felipe Encinas; secretario, Rafael Herce.
Vocales por Écija: Enrique González Gutiérrez, Manuel Martín Ríos, Antonio Martín Armesto, Cándido Elías Ruiz, Antonio Benítez Lozano.
Vocales por Fuentes de Andalucía: Manuel Arce Conde, Juan Carreras Flores, Martín Cantalejo Ramos, Eduardo Aguilar Navas, José Góngora Bonilla.
Vocales por La Campana: Antonio Dama Atoche, Francisco Ajenjo Ballesteros, Antonio Silba Vicente, José Dama Atoche, Niconemo Asensio Sánchez.
Vocales por La Luisiana: Servando de la Cuadra y Baena, Antonio Martín González, José Gómez Hans, Pablo Fernández Rosa, Juan Laguna Coruejo”.

En Fuentes de Andalucía la Junta directiva estaba compuesta por las siguientes personas (diario El LIBERAL edición Sevilla del viernes 11 de octubre de 1907):
“Don Fernando y don José María de Llera y Díaz, don Sebastián y don José Soto, don Juan Carrera, don José León, don Juan y don Manuel Lora, don Manuel Martines, don Carlos Pújales, don José Allora, don Pedro y don Diego Hidalgo, don Manuel Hornillo, don José García, don José Muñoz, don Sebastián Ruiz y don Rafael Herce.”

El jueves 9 de abril de 1908 en el diario “EL LIBERAL” edición Madrid, Barcelona, Bilbao, Murcia y Sevilla, en su apartado “GALERÍA ELECTORAL” dice lo siguiente:
“Toca hoy el turno en nuestra galería a don Fernando de Llera y Díaz. Por su calidad de ex parlamentario le corresponde el primer puesto entre los candidatos por los distritos de la provincia.
Fue diputado por primera vez en 1891, representando luego sin interrupción así distrito de Écija en tres legislaturas. El único cargo público que ha ejerció fue el de consejero de la Corona.
La labor parlamentaria de don Fernando de Llera y Díaz le colocó muy pronto en el rango de director general y subsecretario, considerándosele durante mucho tiempo como político de cargo publico. Y así fue don Pedro Rodríguez de la Borbolla dio realidad a lo que sólo era un valor de apreciación y de estima.
Llegado muy joven al Congreso, la certera vista de don Pedro Rodríguez de la Borbolla le entresacó de la balumba del ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, distinguiéndole con su aprecio.
Fernando de Llera es un hombre de mundo de sociedad, fino, correcto, amable. Tiene donosura en el decir, chispa en la conversación, golpe andaluz en su trato. Es de las personas que en seguida se captan las simpatías.
Su paso como padre de la patria dejó buenos recuerdos en el parlamento español. Realizó una labor digna, provechosa y disocia. Siendo joven como es aún, no creemos aventurado suponer que no verá en el futuro a ocupar otra poltrona. Y si vuelve se portará como bueno. No es predicción de correligionario, ni de amigo, ni siquiera de conocido, sino un juicio recto inspirado en la equidad.
De todas las figuras que bollan en nuestro Parlamento, Fernando de Llera es de las que mas justo prestigio gozan. Contribuye a ello sin duda su larga historia política. Sin figurar en la primera línea de los parlamentarios entre los patricios eminentes de la palabra, ocupa un lugar muy estimable pues reúne las condiciones necesarias para sobresalir.
Batallador, polemista, sereno en el debate, hábil en los ardides del vocablo, siempre represento un buen papel en los torneos oratorios de nuestros Parlamento, aun en aquella época en que florecían culminantes figuras tribunicias.
Liberal de abolengo, fiel a la tradición política de los liberales dinásticos, jamás ha tenido un lapsus en su consecuencia, un desmayo en el ideal de su confesión política.
Fernando de Llera y Díaz nunca fue diputado cunero. Écija le llevo al Congreso, y en tres legislaturas no tuvo otra representación. Esto justifica el verdadero arraigo que tiene en el distrito.
Ahora le han salido dos contrincante —un derechista y un republicano— y en honor de la verdad es preciso consignar que su triunfo no se ve muy claro.”.

La crónica la firma con las iniciales R. M.

Murió el lunes 22 de Julio de 1912 a las 4 horas, a los 72 años de edad. El funeral celebrado en la Parroquia Santa María la Blanca fue presidido por el ex-ministro Pedro Rodríguez de la Borbolla y su hijo, diputado en Cortes. Sus restos yacen desde 1919 en la cripta que su mujer mandó hacer en la Ermita de San Francisco, ya por esas fechas bajo la custodia de las Hermanas de la Cruz.

Fue hermano de José Mª de Llera y Díaz, mucho tiempo alcalde de Fuentes de Andalucía, por el Partido Liberal.
El viernes 29 de octubre de 1922, se reúne el Pleno del Ayuntamiento, en sesión ordinaria. Al declarar el Presidente de la Corporación, Manuel de Cárdenas Aguilar, abierta la sesión, tomo la palabra el concejal del partido Liberal don Teodomiro Aguilar López, que manifestó al Cabildo lo que sigue:
«En sesión celebrada por este Ayuntamiento el sábado 27 de julio de 1912, se acordó poner el nombre de don Fernando de Llera y Díaz, a una de las calles de la población, cuyo acuerdo quedó en suspenso hasta que transcurriesen los 10 años que determina la Real Orden de 10 de febrero de 1905, cuyo tiempo ha trascurrido con exceso por lo cual proponía a la Corporación el cambio de nombre de la Calle Santa María la Blanca, popularmente conocida por aquellos años en Fuentes como “Torno de la Iglesia”, por el de Fernando de Llera y Díaz, en razón a que con dicho nombre de Santa María la Blanca, siguiera la plazoleta frente a dicha Parroquia y rotulándose con el nuevo nombre propuesto se honraría a una personalidad ilustre y digna de que se perpetué y venere su memoria».

El Alcalde interino, don Manuel de Cárdenas Aguilar, se adhirió a lo manifestado por el concejal, pero haciendo observar que a tenor de las disposiciones legales que rigen en la materia, no cabía acordar cambio alguno de nombre de calle que no fuese verdaderamente justificado y que estuvieran conformes con el mismo las dos terceras partes de la Corporación.
La moción del concejal don Teodomiro Aguilar López, siguió adelante.


Ya en el primer gobierno municipal primorriverista, en la sesión ordinaria del miércoles 19 de marzo de 1924, a propuesta del Alcalde, don Luis Carrillo Bartos se acordó:
«Por unanimidad el reempiedro y reparación del acerado de calle Fernando de Llera y Díaz y que una vez hecho, se prohíba el tránsito de carros por dicha calle, por ser demasiado estrecha para la circulación de los mismos, pues siempre han de pasar las ruedas por el mismo sitio, lo que hace imposible que el empedrado esté nunca en las debidas condiciones».


En 1975 el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía, adquirió su casa, en el número 5 de la calle rotulada con su nombre, y remodelada en la década de 1990, hoy es un anexo al edificio consistorial que alberga oficinas y dependencias municipales. Fue rotulado como Edificio Municipal «Alcalde José Ruiz Martín», último alcalde republicano de Fuentes fusilado en 1936.




Fuentes de Información: El diario “EL LIBERAL” edición de Sevilla (suscripción una peseta al mes; en el resto de Andalucía 5 pesetas trimestre. Números sueltos 5 céntimos y 25 ejemplares 75 céntimos) y "Fuentes de Andalucía una mirada al pasado" de Francis J González Fernández.

12 marzo 2006

ILDEFONSO GÓMEZ URBÁN (II)


Pasa luego al colegio de San Benito (Sevilla) como maestro asistente. Aquí le sorprende la Guerra Civil. Hay todavía testigo de las reiteradas visitas al General Queipo de Llano para interceder por nuestros paisanos hechos prisioneros. Visita a menudo el Hospital Central; su celo sacerdotal por los enfermos le ocasiona serias complicaciones. A punto están los milicianos de darle muerte. La intervención de algunos vecinos de Fuentes que lo conocen como salesiano le salva.
Sigue don Ildefonso entregando su juventud con ardor apostólico en Arcos de la Frontera, Triana y Ecija. En 1941 lo nombran catequista consejero de Carmona en los años difíciles de la posguerra. De aquí pasa a San José del Valle con el cargo de Vicepárroco. Vuelve de nuevo a Arcos para continuar después en Jerez, Utrera- Consolación, Granada, Algeciras, Sevilla- Macarena, Utrera- Consolación y establecer definitivamente su morada en medio de la juventud pobre de Sevilla, donde le sorprende la muerte.Estando en Jerez recibió, más de una vez a su madre doña Manuela Urbán, acompañada de su hermana, Dolores Urbán; las dos habían enviudado muy jóvenes, las dos tenían 4 hijos y las dos vivían en la calle Estrella; estaban muy unidas las dos familias. Iban en tren desde Fuentes a Jerez y como la estación de Jerez estaba algo alejada de la población, los Domecq mandaban un carruaje, para que llevaran a las dos hermanas hasta el convento de los salesianos, para visitar a don Ildefonso Gómez.
Tres puntos neurálgicos de Sevilla polarizan la atención de don Ildefonso: Hospital, Capitanía y Estación de autobuses del Prado. De forma que cualquiera que venga de Fuentes, enfermo, recluta, a buscar pisos o tramitaciones oficiales, puede estar seguro de encontrarlo en alguno de estos sitios o colgado del teléfono en el Hogar de San Fernando. Este menester le granjea el título de “Cónsul de Fuentes en Sevilla”. Pero es más, se las ingenia para que a nadie le cueste nada.
Se preocupa de todo el mundo. Quien quiera que tenga un problema del tipo que sea y se lo confié al “Cura de la gallina”, porque a la familia de su madre la conocían en Fuentes como “la Gallina”, puede estar seguro de encontrar solución.
—Dígame los quintos que tiene en lista.Le dicen al verlo entrar en las dependencias militares, también de ahí el nombre de “el Cura de los soldados”.

Don Ildefonso visita mucho Fuentes, viene a visitar a su familia y a sus compañeros salesianos. Por la Casa de los Salesianos de Fuentes pasan como directores don Rafael Tormo, don Ricardo Acuña, don José Novoa y don Rafael Infantes; contándose entre los salesianos más recordados don Ángel Caballero, don Francisco Olmedo, don Ubaldo González, don Tomás Aranda y 20 más que pasaron por la obra, supieron hacer presente el carisma de Don Bosco en los niños fontaniegos y en la población de Fuentes. Pero el talón de Aquiles de la fundación de los salesianos en Fuentes, desde sus comienzos, fue la escasa dotación de medios y de alumnos. En la visita de inspectoría de 1945, don Florencio Sánchez anota la existencia de tres clases con una matrícula de 185 alumnos nominales de los que sólo son efectivos 118 el día de su visita, miércoles 20 de junio.Las dificultades del alumnado por el desarrollo de la enseñanza pública; dificultades económicas por lo exiguo del capital fundacional, el aumento del coste de la vida y el pago de profesores seglares, al no poder ser atendidas solamente por salesianos. Todo ello hace que en determinado momento resulten inviables. Hay fuerte absentismo de los alumnos en las épocas de recolección; se vive una penuria de recursos; se monta el bachillerato libre con pocos alumnos.En los años sucesivos se plantea la continuidad de la Fundación, hasta que en octubre del 1948 el último director, don Rafael Infantes, devuelve todos los bienes de la Fundación al Patronato. Ese día don Ildefonso está muy triste.Ha concluido una obra de 18 años que ha producido abundantes frutos en el pueblo de Fuentes de Andalucía.


El domingo 7 de julio de 1957, don Ildefonso está en Fuentes como Orador Sagrado en la primera misa que dirá su sobrino, también salesiano, don Antonio Gómez Ruiz, cuyo Padrinos Eclesiásticos serán: don José Ojeda, párroco de Fuentes y don Salvador Hernández, director del Hogar de San Fernando en Sevilla. Los Padrinos de Honor serán: su padre don Ramón Gómez Urbán y su madre doña Rosario Ruiz Milla.
Pertenece al capítulo de hechos consumados la renuncia a la Fundación en 1968 por parte de la Congregación salesianas. Y es, asimismo una realidad también, la aceptación de la misma por la Compañía de Jesús, en 1970 para montar una Escuela Hogar de Formación Profesional. Se celebra una reunión en el Puerto de Santa María el verano pasado. Allá que va don Ildefonso. Todo parece aconsejarle el abandono de tal pretensión, pero no cede un ápice.

Doña Rosario Ruiz Ramos, viuda de Sánchez Ibangüen y Corbacho regala al pueblo de Fuentes un edificio para una fundación benéfica. Monta un centro educativo para atender, en lo posible, a todos los niños dispersos por la comarca. Levanta un edificio grande, céntrico y dotado de bonita iglesia. Lo pone en manos de los salesianos, A lo largo de varios lustros el espíritu salesiano va penetrando hondamente en las familias fontaniegas. Aún hoy la devoción a María Auxiliadora sigue viva a pesar de los años transcurridos desde el cierre de la casa por imperativos del reajuste de las obras salesianas de Andalucía.

Esta es la espina que lleva clavada don Ildefonso “el Cura de la gallina”. La idea de la vuelta de los salesianos a Fuentes se hace en él una obsesión. Es la mayor de todas sus ilusiones.El pueblo entero es testigo de las atenciones solícitas de don Ildefonso, orientaciones, solución a problemas... Un vecino de Fuentes, declarado desertor es condenado a muerte en un consejo de guerra. La pronta intercesión de don Ildefonso ante la esposa del coronel le salva. Si llega la Pascua pasa por las distintas familias para facilitar el cumplimiento pascual de los mayores. No se niega a nadie. Pronto está para prestar sus servicios ministeriales. Nada de visitas protocolarias. No tiene enemigos. Y es de destacar la confianza ilimitada puesta en Dios, padre bueno, y cómo la sabe inculcar en los casos más difíciles.Entre las anécdotas que cuentan sus amigos figura la siguiente: “De vuelta del campo, tan entrañable para él, en compañía de don Juan Guzmán, regresan subido en un borriquillo. Por lo visto el asno, que no viene muy a gusto con los jinetes, se pone a dar saltos hasta dar con ellos en el suelo. Vaya tela..., esto es vergonzoso, morir de la caída de un burro. Si fuera de la caída de un caballo”.
“Doy gracias a Dios por el bien que me ha permitido hacer en estos 25 años y le pido perdón por las omisiones que me reprocha mi conciencia”. (Bodas de Plata sacerdotales).

Al hacer, como todos los años, la planificación de la temporada del verano, don Ildefonso Gómez Urbán, muestra no sólo falta de interés por pasar unos días de reposo en la soleada Colonia de Jabugo, sino, por el contrario, una obsesiva aversión. El pretexto que aduce constantemente es que no puede ausentarse de Sevilla porque importantes asuntos requieren de continuo su presencia.No hay recurso humano que logre convencer. De este modo sus continuas idas y venidas por la ciudad se prolongan durante los meses del estío. Finalmente, la temporada veraniega de Jabugo termina. Nos volvemos a encontrar todos de nuevo en Sevilla. Observamos que don Ildefonso va perdiendo color y peso visiblemente. Se lo hacemos observar. No obstante no pierde el buen apetito. Le hacemos notar la conveniencia de potenciar más su régimen culinario. En vano. Sigue tomando lo mismo. Y, sin novedad, transcurre la primera semana de septiembre.El martes 11 de septiembre. De “Motu Proprio”, se hace análisis de sangre en el laboratorio de la Beneficencia Provincial:—He estado en el médico y me ha recetado estas medicinas, me dice a las 10. Espere un momento que regrese don José Manuel y enseguida las tendrá, respondí.

Con normalidad transcurre la cena. Sobre las 10,15 de la noche oímos golpes fuertes y espaciados en la puerta posterior del despacho. Nos encontramos el Jefe de Estudios y un servidor confeccionando las listas de alumnos del nuevo curso. Es don Ildefonso.—Que llamen al médico de urgencia, me encuentro muy mal.

Así se hace. Con un pequeño retraso llega el médico. Lo examina detenidamente y receta unos medicamentos. Siente angustia por quedarse solo. Le advertimos que si nota algún malestar durante la noche toque en el tabique. Así lo hace varias veces acudiendo el joven salesiano que duerme en la contigua habitación.

El miércoles 12 de septiembre de 1973, a los 73 años de edad, 47 de profesión religiosa y 38 de sacerdocio; por la mañana se le sube el desayuno. Come con buen apetito. Se limpia y arregla la habitación. Sobre las 11 llega el médico del Hogar. No nos previene de nada grave. A los veinte minutos el practicante también del Hogar, le pone las inyecciones. Para alcanzar una mejoría. Se encuentra más tranquilo. Le aconsejamos dormir un poco, ya que la noche anterior la ha pasado mal. Dejamos la habitación a media luz. A los diez minutos entrega su alma a Dios.

Termino estos breves apuntes biográficos concediéndole el tercer titulo “El Santo”. Todos los chiquillos se lo dicen. Hasta puede que no conozcan su verdadero nombre, pero todos a una por “El Santo” le identifican. Así de sencillo es. Incluso alguno más atrevido, pero no menos cariñoso, escriben su nombre en el polvo de los cristales del coche de la funeraria que lo lleva al cementerio de Fuentes de Andalucía, su pueblo.La figura de don Ildefonso Gómez Urbán pertenece ya a la Historia de los salesianos y a la Historia de Fuentes.

RECORDANDO A DON ILDEFONSO
De Encarnación González Rodríguez

Del cielo cayo una estrella
y en la tierra germino
se llamó “San Ildefonso”
por que así lo quiso Dios.

En Fuentes de Andalucía
fue donde este hombre nació
proponiéndose una meta
es la de servir a Dios.

Su familia necesita
de su ayuda material
y la ilusiñon de su vida
tardaba cada vez más.

Hasta que llego la hora
del servicio milita y
al terminarlo, su sueño
se hicieron realidad.

El día que canto misa
nunca lo pudo olvidar
porque unido a su alegría
la pena llevaba ya.

Fue la muerte de su padre
que lo iba a apadrinar
y Dios quiso que en el cielo
padrino tuviera ya.

Hizo mucho por el pueblo
por toda la Humanidad
enfermos y desvalidos
niños en particular.

Y con María Auxiliadora
que fue su faro y su guía
fundaron los salesianos
en Fuentes de Andalucía.

Si en algún hogar de Fuentes
algún problema tenían
buscan a don Ildefonso
porque el lo resolvería.
Por eso el pueblo de Fuentes
nunca lo podrá olvidar
a este, su san Ildefonso
que al cielo nos llevara.


Fuentes de información: Fragmento del comunicado editado por la revista salesiano “Hogar de San Fernando” en calle don Fabrique, 59, Sevilla. Internet; y sobretodo su familia. Y recuerdo como una página íntima, inolvidable para mí, ciertos diálogos con don Ildefonso, siendo yo niño.

ÁLBUM DE FOTOS

Partido de futbol entre los salesianos y los trabajadores de la residencia. De izquierda a derecha: portero, arbitro (don Ildefonso) y capitan. Jabugo 12 de septiembre 1965.

Con el cardenal Bueno Monreal, en la Casa San Fernando (Sevilla)

En el día de su ordenacion sacerdotal

Con Monseñor Bueno Monreal, en el Hogar de San Fernando.

Estampa de las bodas de plata sacerdotales de don Ildefonso.

Don Ildefonso en el año 1963.

Jerez de la Frontera, Torre del Oratorio, año 1950.

En la primera misa de su sobrino don Antonio Gómez Ruiz, don Ildefonso era el Orador sagrado, 7 de julio de 1957.

Recordatorio de sus bodas de plata.

En la plaza de Jabugo, detras la párroquia, 15 de agosto de 1965.

Sevilla 1968.

En el homenaje al salesiano don Rafael Infante en Fuentes, el 9 de mayo de 1971.