Juan, el iniciador de la interesante serie de obras de la familia, era hijo de Cristóbal Ruiz Florindo y de María Domínguez de León. El registro de este matrimonio casado en 1695 esta en el APF libro desposorios IV, 1695-1750, folio 2v, textualmente dice lo siguiente:
“En la vª de fuentes en tres días del mes de Julio de mil y seis cientos y nobenta y cinco años yo el Licenciado Francisco Páez Cordero cura mas antiguo de la Yglesia parroquial de Santa maría la Blanca de esta dicha villa abiendo presidido Las tres canónicas monisiones que manda el Santo Concilio de Trento y lo demás dispuesto por derecho y abiendo confessado y comulgado ya sabiendo la doctrina christiana despose por palabras de presenter que hasen berdadero matrimonio a xptobal Ruis florindo natural de la villa de palma hijo de Antonio de Carmona Adalid y de Ana de Santiago con maría de león naturad de esta dicha villa hija de Antonio domínguez y de menzia Ruis defunta siento testigos miguel duran, Francisco nuñes y Andrés de Vargas todos vesinos de esta uilla y lo firme ut suprae ttº”
“En la vª de fuentes en tres días del mes de Julio de mil y seis cientos y nobenta y cinco años yo el Licenciado Francisco Páez Cordero cura mas antiguo de la Yglesia parroquial de Santa maría la Blanca de esta dicha villa abiendo presidido Las tres canónicas monisiones que manda el Santo Concilio de Trento y lo demás dispuesto por derecho y abiendo confessado y comulgado ya sabiendo la doctrina christiana despose por palabras de presenter que hasen berdadero matrimonio a xptobal Ruis florindo natural de la villa de palma hijo de Antonio de Carmona Adalid y de Ana de Santiago con maría de león naturad de esta dicha villa hija de Antonio domínguez y de menzia Ruis defunta siento testigos miguel duran, Francisco nuñes y Andrés de Vargas todos vesinos de esta uilla y lo firme ut suprae ttº”
El niño Juan Ruiz Florindo nació el lunes 26 de enero de 1699 en Fuentes. Fue bautizado el sábado 31 de enero, constando en la parroquia de Fuentes la siguiente inscripción:
“En la villa de fuentes en treinta y uno días de el mes de henero de mil seis sientos y nobenta y nuebe años yo el Licenciado Francisco Paes Cordero cura más antiguo de la Iglesia Parroquial de Santa Mária la blanca de dha villa exorsise cathequise y baptista Ju hijo legitimo de zptoual ruiz florindo y de maría de león su mujer declaro la partera ayer nasido en veinte y seis días de el dicho mes fue su padrino Juº de los Santos a quien auise las obligaciones y espiritual parentesco todos uesimos de esta villa fecho ut supra” (APF libro XII de Bautismo, fol 16r)".
“En la villa de fuentes en treinta y uno días de el mes de henero de mil seis sientos y nobenta y nuebe años yo el Licenciado Francisco Paes Cordero cura más antiguo de la Iglesia Parroquial de Santa Mária la blanca de dha villa exorsise cathequise y baptista Ju hijo legitimo de zptoual ruiz florindo y de maría de león su mujer declaro la partera ayer nasido en veinte y seis días de el dicho mes fue su padrino Juº de los Santos a quien auise las obligaciones y espiritual parentesco todos uesimos de esta villa fecho ut supra” (APF libro XII de Bautismo, fol 16r)".
Su padre procedía de Palma del Río, donde había nacido en la década de los setenta del XVII, no sabia ni leer ni escribir, y se había afincado en Fuentes antes de concluir el siglo, ejerciendo sólo circunstancialmente como albañil.
Como es habitual Juan emprendería la carrera profesional con su padre, quien le instruiría a la manera tradicional, mediante una colaboración activa como ayudante. Este aprendizaje a pie de obra fue esencial para su formación, que amplió con cierto esfuerzo intelectivo y perceptivo realizado desde sus años de juventud. Juan no supo escribir y que en estas condiciones se mantuvo a lo largo de toda su vida, con lo que difícilmente podría acudir a las fuentes escritas en busca de inspiración y prestamos formales. Sorprende descubrí que con un conocimiento plenamente experimental y el escaso aporte de un maestro más dado a los negocios mercantiles que a la construcción, tuviera Juan una producción de estimable calidad.
La documentación le presenta como un activo tratante de ganado con intereses inmobiliarios. Gozó de una estimable situación económica que le permitió sobresalir de entre sus conciudadanos. Aunque se sabe que fue albañil titulado, en ningún momento hemos encontratado alusiones directas al desarrollo de esa profesión. En 1712 así consta en una compra de casa, y en 1716 sale fiador de Hermenegildo Pérez, su vecino, que está en prisión.
Sin duda la capacidad económica le permitió derivar su actividad hacia otros negocios al margen de la construcción. El nivel de conocimiento fue el convencional entre maestros de esta categoría, facultado para trabajos elementales y por supuestos lejos de empeños intelectuales. Era analfabeto y en cierta ocasión confesaba su ignorancia en estos términos:
«Y porque el dho nombran (de depositario de grano del posito) lo tengo azeptado, y no sé leer ni escribir, ni tengo intelixª para las dependencias modesta del negocio mi Para dar las quentas del tiempo de mi depositº y para ello tengo hablado con Andrés mª Chaparro mª de albañil veª desta villa para que como persona yntelexente en mi nombre corra con la admª y cobranza del dho Posito».
Sin duda la capacidad económica le permitió derivar su actividad hacia otros negocios al margen de la construcción. El nivel de conocimiento fue el convencional entre maestros de esta categoría, facultado para trabajos elementales y por supuestos lejos de empeños intelectuales. Era analfabeto y en cierta ocasión confesaba su ignorancia en estos términos:
«Y porque el dho nombran (de depositario de grano del posito) lo tengo azeptado, y no sé leer ni escribir, ni tengo intelixª para las dependencias modesta del negocio mi Para dar las quentas del tiempo de mi depositº y para ello tengo hablado con Andrés mª Chaparro mª de albañil veª desta villa para que como persona yntelexente en mi nombre corra con la admª y cobranza del dho Posito».
Debió de obtener el titulo de maestro en las mismas fechas en la que contrae matrimonio, en el año 1719, puesto que en ese año puede mantener una posición económica suficiente para casarse con María Fernández del Corral.
Su acta matrimonial literal es la siguiente:
«En la villa de fuentes a dies y seis días del mes de julio de mil setecientos y diez y nueve años yo dº Sebastián de Góngora Gutiérrez cura de la Yglesia Parroquial de Sª María la Blanca de dha uilla auniendo presendido las tres canónicas monisiones, despose por palabra a Juan Ruiz Florindo hijo legitimo de Xptonal Ruiz florindo i de María Domínguez de león su lejitima muger con María fernandez del Corral hija legitima de alonso Fes difunto y de Marina de Carmona del Corral su lejitima mujer fueron testigos Pedro de la Barrera Sachistan menor, Miguel de lenon i franº Conejero, todos vesiº de esta dha uilla.»
Como ocurriera con su padre efectuó otros negocios al margen del ejerció profesional, haciendo acopio de bienes inmuebles, además de mantener una cierta actividad agropecuaria. Juan en compañía de su mujer y otros individuos, recibe en arrendamiento del concejo, justicia y regimiento de la villa, los reales derechos de cuatros unos por ciento, pertenecientes a la rentas del viento, fruta, pescado, y cabalgaduras, por un años, por 2600 reales.Se obliga con una casa pequeñas en calle Hurtado y plazuela que sale a la calle Mayor de ella, linda con casa de Hermenegildo Pérez y otras de José Muñoz. No sabe escribir. Firma todos los documentos de arrendatario de impuestos: del jabón. O la de las alcabalas del viento fruta, pescado y cabalgaduras por 5000 rs.
Tenia casa en la calle Hurtado y también en la de San Sebastián, Juan Ruiz Florindo vivía en una casa de la calle San Sebastián, lindando con la de don Miguel de Vega Tortolero.
El análisis de la producción arquitectónica de Juan Ruiz Florindo está dificultada por al falta de documentación relativa a las que sería sus obras principales. De cualquier manera el estudio detenido de lo atribuido a su producción permite formar un conjunto creativo de cierta homogeneidad.
El análisis de la producción arquitectónica de Juan Ruiz Florindo está dificultada por al falta de documentación relativa a las que sería sus obras principales. De cualquier manera el estudio detenido de lo atribuido a su producción permite formar un conjunto creativo de cierta homogeneidad.
Por los documentos manejados se puede establecer un periodo de actividad segura desde mediados de los años 30 a mediados de los 40, aunque su trabajo debió ampliarse hasta el final de sus días.
Trabaja en 1736 a las órdenes de los Fernández de Peñaranda, en el molino del conde de Palma, situado en la calle Molinos, cuya reforma le encarga don Lope. Este dato permite aventurar la hipótesis de que la casa de la calle Carrera nº 1, también perteneciente a la misma familia fue construida en esos años por el mismo maestro.
En 1740 hace la casa de don Isidoro de Ojeda en la plaza, una obra que, a tenor de la documentación, era de poca entidad. Dos años más tarde participa en la construcción del cortijo del Tarazanil.
Junto al carpintero García Fernández Caño firma diversos pagos en relación con la obra de esta fina, propiedad de don Pablo de Escalera y Maldonado y situada en el término de Carmona.
Juan Ruiz Florindo construyó en esos años varias casas de albergue de los trabajadores, evidentemente funcionales y de escasa relevancia arquitectónica, toda vez que estaban techados con palma.
Junto al carpintero García Fernández Caño firma diversos pagos en relación con la obra de esta fina, propiedad de don Pablo de Escalera y Maldonado y situada en el término de Carmona.
Juan Ruiz Florindo construyó en esos años varias casas de albergue de los trabajadores, evidentemente funcionales y de escasa relevancia arquitectónica, toda vez que estaban techados con palma.
Durante el mismo año trabaja en el molino que el conde de Oñate tiene en la calle Molinos. La escasa envergadura de esa obra no permite identificar su actividad ni rasgos de estilo propios.La ausencia de obras documentadas ha dado lugar a que la producción de Juan Ruiz Florindo se sostenga por un sutil juego de atribuciones. A partir del portal de San Francisco, cuyo cuerpo inferior, Sancho Corbacho le otorga por exclusión, hace suya dos vivienda particulares, de las que todavía existen una.
La casa nº 1 de la calle Carrera es una de las mas sobrias de la serie de edificios que constituyen la aportación de los Ruiz Florindo, fue construida para la familia Fernández de Peñaranda. En principio en su concreción volumétrica recuerda una arquitectura palacial de mayor empaque, con un eje resaltando que señala la crujía de acceso. Se cruzan las líneas verticales que componen el mirador y la portada con las horizontales de la globalidad del edificio. Aglutina todos los elementos tradicionales de las casa urbana sevillana, con el zaguán a eje con el patio central que sirve de distribuidos de las estancias principales, tipo ajustado a al evolución dieciochescas de esta arquitectura. No posee apeadero. El mirador de gran potencia, tiene las características de los de la capital, aunque con un cierto toque culto, dado el uso de las pilastras almohadilladas que producen un aparente efecto de vibración en el muro.
La otra casa que Sancho Corbacho atribuye a Juan Ruiz Florindo ha sido destruida, se encontraba en el número 35 de la calle San Antonio (calle La Matea). Esta casa exhibió la más antigua de las portadas monumentales de la población. La fachada y la compasión de la portada guardaban una estrecha relación con las de la casa de la calle Carrera, introduciéndose en la teutónica del portal el uso de la pilastra almohadillada que aquélla exhibía en su mirador. La portada de esta casa mantiene unos vínculos formales muy estrechos con la portada del convento de San José, con el empleo en el cuerpo inferior, de la cornisa quebrada y el arquitrabe compartimentado mediante metopas sostenidas por pinjantes. Además el festón posee un singular encintado que recuerda el que tiene aquella puerta.
Tenemos documentado como alarife publico en 1749, año en el que anduvo trabajando en “la Fuente de la Reina”. Posiblemente haya que ampliar el periodo de actividad con cargo a los fondos públicos por unos años. En 1753 aprecia un solar con pozo, perteneciente a la capellanía fundada por María Ruiz, situado en el arco de Sevilla, tasándolo en 700 reales.Juan Ruiz Florindo estuvo trabajando en la iglesia de San Francisco, situada a las afueras de la localidad, en el año 1740, fecha en que recibe 2877 reales por reedificar su portal y su campanario.
Sin duda su gran aportación en el terreno de la arquitectura religiosa, será la portada del convento de San José, obra definitivamente concluida en 1737, ya que en septiembre de ese mismo años, el ayuntamiento reseña la contribución efectuada a favor de la fiesta organizada por los mercedarios en la dedicación del nuevo edificio.
Entre 1733 y 1749 redacta tres testamentos. En ellos alude a cuestiones convencionales, entre otras las alusivas a sus hijos, María, Cristóbal, alonso Juan y Antonio. En el segundo de ellos dará cuenta de su buena situación económica.
Falleció el día 12 de noviembre de 1753, sorprendiéndole la muerte, porque sólo una semana antes firmaba una compra de grano. Su testamento decía lo siguiente:«Pido ser sepultado en Santa María La Blanca, en sepultura de mi abolorios.
250 misas rezadas.
Tiene algunas deudas pendientes por jumentos.
Le debe a Sebastián mende 250 reales, reto de una casa.
Cunso se caso aportó un capital de 800 reales y recibió una dote de 600.
Nombra como albaceas a su padre Cristóbal y a su tío antonio de Carmona.»Unos años más tarde es enterrada su mujer, quien previamente había otorgado testamento por poderes a su marido.

FUENTES INFOMATIVAS.-
Internet.
El libro “Fuentes de Andalucía y la arquitectura barroca de los Ruiz Florindo” de Francisco Ollero Lobato y Fernando Quiles García.
Archivos parroquiales.Archivos municipales del ayuntamiento de Fuentes de Andalucía.



En 1924 se casa con doña Ana Cañón Antequera de la que tuvo once hijos: Justo -el mayor fallecido a sus 11 años-, Agustín, Encarnación, Mercedes, José, Ana, Conchita, Manuel -que estuvo varias veces en Fuentes dando mítines en las primeras elecciones en el 1977, por el entonces P.S.A.-, Francisca, Matilde y Aurora.
En mayo de 1931, el Gobierno estableció la
Siempre se dedicó a su trabajo y a su política, su hijo don José Rodríguez Cañón lo recuerda:
Después de la guerra civil en tres puntos se centró su atención: su familia, su profesión, y su afición cultural —el Ateneo de Sevilla—. Fue su contador, uno de los socios más activos y asiduos, uno de los contertulios más fieles. Se relacionó con todos los inquietos intelectuales sevillanos de El Cenicero y El Tranvía. Allí en el Ateneo recibía con noble sed de informaciones y regalaba anécdotas para las que tenía particular gracejo -—como buen fontaniego—.

El primer hijo, Pablo Gil de la Sierpe de la Vera, que nació en el 1672. Y que murió en 1750. En el año 1703 se dicta un auto de la justicia eclesiástica del Arzobispado de México contra Pablo Gil de la Sierpe de la Vera, sobre el cumplimiento de los testamentos de don Pedro Gil de la Sierpe y su esposa doña Dionisia de la Vera. Aparentemente, uno de las labores que realizaba era asistir en el recibo, apresto y despacho de las naos de Filipinas en el puerto de Acapulco. Existe en el Archivo General de Indias una Real Cédula al duque de Linares, virrey de Nueva España, aprobando lo ejecutado por su antecesor el duque de Alburquerque cuando concedió una ayuda de costas a don Pablo Gil de la Sierpe por asistir a don Juan José de Veitia Linaje en el recibo, apresto y despacho de las naos de Filipinas que llegaban al puerto de Acapulco, sin que sirva de precedente, pues las nuevas órdenes y providencias encomiendan esta labor al castellano y oficiales reales de dicho puerto.
Incluso, en los últimos años de su vida, a pesar de ser el Tesorero de la Corona en Acapulco, don Pedro vivía en la ciudad de México, ya que el clima de Acapulco lo enfermaba, según relata el jesuita Miguel Venegas en su libro “Noticia de la California”, editado en Madrid, en 1757.
El padre Juan María de Salvatierra, insiste, por varios años, en su idea con obstinación, hasta que, en 1697, es autorizado para organizar una expedición siempre que no afecte las Flotas ni el Tesoro de la Corona española.




El Padre Tejero nació en Garray, pueblo de Soria, el 11 de mayo de 1825; fue bautizado dos días más tarde, en la parroquia de San Juan Bautista, le pusieron el nombre del santo del día de su nacimiento: Francisco de Jerónimo. Su padre se llamaba don Manuel García Sanz, natural del mismo Garray, y secretario del Ayuntamiento. Casó con una muchacha de Tardesillas, llamada Marta Tejero. El escribiría más tarde que sus padres:
Cuando tuvo un año, fue confirmado de manos del obispo don Juan de Gavia en Dombellas, a orillas del Duero. Era el 28 de junio de 1826. Dos meses más tarde, el 11 de agosto, nace su hermana Tiburcia, que muere al año siguiente, el 11 de septiembre de 1827. Las desgracias familiares continúan: el 18 de octubre nació muerta una hermana a quien pusieron de nombre Petra. Y en 1828, el 10 de noviembre, muere su madre de parto. La niña, también muerta, recibió el nombre de Andrea.
Pero Francisco estudió en las largas noches de inviernos. Sin maestro, sin ordenación, cuenta en sus memorias:
Fueron palabras que conmovieron de tal modo el corazón de este buen sacerdote, que le mandó se trasladase a su casa, en donde nada le faltará, y donde sólo debe de preocuparse de sus estudios. A sus cuidados vivió unos años el Padre Tejero y después de varios años llegó a cura. Contaba entonces 26 años.
Después de pedir limosnas para esta causa, sólo obtuvo dificultades, aunque encontró varios utensilios y con la ayuda de doña Rosario Muñoz, soltera, ya madurita de cuarenta y seis años, natural de Marchena. Rosario sirve de criada en una casa de Sevilla. El Padre Tejero le repite los problemas, quiere poner a prueba su decisión, vivirá con las chicas, será para ellas una madre, no recibirá salario alguno. Así pudo fundar la “Casa de las Arrepentidas”, en el barrio de Santa Cruz, en la calle Jamerdana, frente a la iglesia de los Venerables (viernes 22 de julio de 1859).
Entonces un grupo de vecinos de Fuentes de Andalucía fueron a hablar con el Jefe de Estación de ferrocarril del pueblo porque querían ir a Utrera, donde se estaba haciendo carreteras, para lo del billete gratis, pero este no le hizo caso y volvieron a ver al Padre Tejero, y este los acompaño y le expusieron el tema al alcalde, pero no fue el Ayuntamiento quien mando a los bracero a Utrera, como algún libro sobre Fuentes de Andalucía dice, en la copia del acta del archivo municipal se amplia más la información:
El Padre Tejero está bastante achacoso. En 1887 ha sufrido una operación en el ojo. En 1892 cesa como Prepósito del Oratorio a consecuencia de sus achaques y es elegido don Manuel de la Oliva, conocido como gran predicador en Sevilla, a finales de siglo.
El viernes 14 de enero de 1910, hubo una oración fúnebre, pronunciada por don Antonio Muñoz y Torrado en la iglesia de San Alberto, en sufragio del alma del Padre Tejero. Su pueblo de adopción, Fuentes de Andalucía, estuvo simbolizado por su corporación, al frente su alcalde del partido liberal don Manuel Arce Conde, acompañado de los señores: Francisco Mola Falcón, Juan Carrera Flores, Marín Cantalejo Ramos, Sebastián Soto Adalid, Francisco Pruna Miranda, José González Hernández, Isidoro Moreno de la Rivas, Francisco Javier de Escalera y Fernández de Peñaranda, José Caro Talavera, Antonio Márquez Andrade, Luis Soto Adalid, Juan Jiménez Flores, Francisco Ruiz y Ruiz, Francisco Márquez Caro, Manuel Hidalgo Tortolero, Jesús Gómez Caro, Antonio Lucena Pavón




