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26 febrero 2012

CRISTOBAL RAMÓN RUIZ FLORINDO (1724-1786)


Cristóbal Ruiz Florindo fue el segundo hijo de Juan. Conocemos los datos más singulares de su biografía. Nació el viernes 25 de agosto de 1724:
«En la villa de fuentes a sábado veinte y seis día del mes de agosto del mil sett veinte y quatroa yo Don Bartolomé Retamal y Pilares theniente cura de la Yglesia Parroquia de Santa Maria  la Blanca de dha la villa exorzize catequice y baptize a Xptonal Ramón hijo de Juan Ruiz Florindo y de Marina del Corral sylexma mujer declaro la partera auer nacido en veinte y cinco de dho mes fueron sus padrinos Domingo Martín y María de Carmona mujer de Domingo...».
Se caso en junio de 1745 con María Teresa Rodríguez, hija de Andrés Martin Rodríguez y de María López Florindo, fueron testigos don Francisco Vallejera Navalón (corregidor de Fuentes de Andalucía), don Lope Fernández de Peñaranda y don Marco González de Mendoza (Alguacil Mayor de Fuentes de Andalucía). No tuvieron hijos.
El marques de Fuentes le vendió hacia 1758 unas casas de morada en la calle Mayor, que habían pertenecido a su padre, por 5.467 reales. Poco antes se había desprendido de unas medias casas en la misma calle, a favor de Martín Lara, por 800 reales. Aunque al menos entre los años 1767 y 1772 vive en la calle Lora, esquina a la calle Mayor, al lado de su hermano Antonio.
En 1757 recibe su traspaso de dos años el cortijo del Cochino, en el término de Marchena
Su primera esposa muere en 1763, otorgando a Cristóbal su testamento.
En 1778 fallece la que seria su segunda esposa Isabel Josefa Hidalgo de Morales, con la que tuvo al menos un hijo, Antonio, que siguió carrera militar, en 1777 es sargento del regimiento de Infantería de Saboya. En ese año recibe una parte de la casa que su madre había dejado en herencia. La casa se encontraba en la calle Cruz de Valenzuela.
Una tercera mujer le sobrevivió, Juana Ruiz Castaño, quien hace testamento en nombre del difundo en 1786. A la muerte dejo unas casas en la calle Mayor, así como muebles, ropa de vestir y una tienda de especería. Juana Ruiz Castaño murió unos meses mas tarde. Tampoco tuvo hijos con esta mujer.
Cristóbal Ramón Ruiz Florindo murió en mayo de 1786, siendo enterrado en el cementerio de la ermita de San Francisco de Asís por no haber sitio en la parroquia Santa María la Blanca, la muerte le sobrevino inesperadamente, por lo que dejo pendiente muchos asuntos y entre otros el testamento.
En esas fechas su situación económica era precaria, como demuestra la mención a su pobreza en el registro de su defunción. Su familia debió cubrir sus gastos, pagando su padre, Juan Ruiz Florindo en 1787 lo adeudado por la renta del cuarto de la Palmilla.
La trascendencia de este maestro en el ámbito de la arquitectura del momento es muy relativa. El hecho de ser el “alter ego” de su hermano Alonso le privó de actuar de manera independiente y anuló su propia personalidad artística. Su nombre figurará siempre al lado del de su hermano, pero también de manera secundaria.
Debió de formarse con su padre, pero sobre todo con su hermano Alonso, a quién ayuda en la tarea de construcción de la iglesia de San Francisco en la década de los cincuenta. Antes de 1764 trabaja de forma independiente realizando la casa de María Vidal, mujer de Luis Hidalgo, sobre un solar concedido a la salida de la calle Mayor.



De 1768 data una petición elevada al cabildo municipal para obtener permiso con el que construir uno o varios molinos harineros en terreno de propios. El municipio acepta su petición, incluyéndole una serie de condiciones. En el reparto de las tareas relacionadas con la reforma de la iglesia parroquial, a este mismo maestro le correspondió la ampliación de la iglesia con la nave sur añadida antes de 1769.
Sin duda tal oferta se debió en parte al hecho de que su hermano Alonso se encontraba saturado de trabajo con la contratación de las obras de las casas capitulares. En abril de 1767 Manuel de Perea Díaz, en nombre de la fábrica, señalaba que una de las paredes se hallaba muy maltratada, y la sacristía:
« (…) con motivo de haverse aumentado el vesindario y ser la Yglesia extrecha se experimenta expecialmwntte en los días clásicos quedarse mucha parte de los fieles fuera sin poder entrara a la asistencia de los Divinos oficios (...)».
Se pide la ampliación aprovechando la obra al menos de media nave:
ݏ«con que se completa las cinco por componerse de quatro naves y media».
Pedro de Silva manifestaría que:
« (…) es de advertir que a el lado opuesto de la Nave de el evangelio esta executada nuevamente la misma extensión en aquella Nave (...)».
Por lo tanto conviene se haga:
« (…) se reduce a avrir dos arcos con una columna de material mui robusta en medio, que recibe las dhas mudar la puerta colateral afuera labrar la pared exterior sacada de cimientos (...)».
Lo mismo que la extensión de la del Evangelio. La obra costó un total de 20.000 reales.

En 1771 su hermano le otorga poder para que actúe en su nombre siempre que las circunstancias lo requieran, al ser “de la misma facultad”, y, como diría el propio Alonso:
« (…) de quien por su abilidad ttengo enttera satisfacción».
La confianza que tiene depositada en su hermano es total, hasta el punto de permitirle cerrar tratos en su nombre:
« (…) y si nesesario fuese la ebaquación de algún nuevo tratado la formalase y concluía».
Ejerció como alarife municipal al menos durante los años 1764 y 1779. En cumplimiento de ese cargo le correspondió apear diversas propiedades públicas y privadas. En compañía de García Fernández Caño apreció en mayo de 1759 y en marzo de 1761 las casas de Alonso Conde en calle Cerrajeros en 5400 reales. Tiene 28 años y el otro 50. Con la misma compañía aprecio en marzo de 1761 otra cosa de Alonso Conde situada frente a la plaza, que hacia esquina a la calle del Toril, valoradas en 5400 reales.

En 1761 con Bartolomé Naranjo tasa en 5300 reales las casas de Juan Becerril. En mayo de 1764 le sustituye su hermano Alonso en el cargo de alarife y como tal inspecciona el sitio que Lorenzo Caro tiene para labrar casa de teja en la calle San Sebastián, de 49 varas de largo por 11 de ancho.
Ese mismo año hizo obras en casas de don Juan Magai, “una sala y una alcoba para habitar”, no teniendo con que pagar, acordó con el hacerlo a plazo.
En 1778 informa del estado de las medias casas que Ana Ruiz, mujer de Jerónimo Gamero, tiene en la calle Mayor, valorada en 3087 reales.
Entre 1770 y 1771 aprecia obras en el pósito.


Internet.El libro “Fuentes de Andalucía y la arquitectura barroca de los Ruiz Florindo” de Francisco Ollero Lobato y Fernando Quiles García.Archivos parroquiales.Archivos municipales del ayuntamiento de Fuentes de Andalucía.