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25 marzo 2012

ALONSO RUIZ FLORINDO CARMONA (1753-1793)

Bienvenidos. La riqueza de un pueblo la crea sus personajes. En este blog se encuentran la mayoría de ellos


Hijo de Alonso Ruiz Florindo y de María Rosa Carmona, nació el domingo 7 de octubre de 1753:
“(…) En ocho días del mes de octubre de mel setecientos cincuenta y tres años yo don Alonso de Lor theniente de cura, Baptise a Alonso Joseph hijo de Alonso Ruiz Florindo y María de Carmona su mujer nacieo El domingo siete de dho mes fueron sus padreinos don Thomas Gadeo Diacono y doña Catalina su hermana”.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, foto reciente del interior de la Parroquia Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía.


Se formó al lado de su padre, con el que debió mantener intensos contactos laborales. Como ya es habitual no hay noticia del contrato de aprendizaje, lo que puede explicarse por no ser necesario al instruirle su propio tutor. Este periodo formativo transcurriría a lo largo de la década de los sesenta, pasando, sin solución de continuidad, a la oficialía, de manera que a mediados de la siguiente década estaba en condiciones de examinarse de maestro.


Su obra de mayor envergadura, el pósito, pone de manifiesto un giro en el estilo, con lo que hay que pensar en el influjo de algún agente externo. Tal vez la estancia en Sevilla, en vísperas del examen de maestro, a principios de los setenta, le ofreció una oportunidad para forzar la evolución estilística que en esos años empezaba a hacerse patente en la arquitectura española.
De cualquier modo no abandonó totalmente en su producción los caracteres fijados por la práctica constructiva familiar.


En su carrera hay que señalar el paso por las localidades del El Arahal y Palma del Río, donde pudo haber participado en algunas obras. Su mujer procedía del Arahal y es posible que la conociera en la localidad mientras anduvo ocupado en alguna obra, aunque en la dote manifestara ser de Fuentes. Eran los primeros años setenta. Una década más tarde se encuentra afincado en Palma del Río, dedicado también a obras de arquitectura.


En 1771 se casa con María Fernández, hija de Diego Fernández y de Ana Martín:
“En la villa de fuentes en domingo veinte y ocho días del mes de Abril de mil setecientos setenta y un año Yo Don Andrés Alonso del Corral cura de la Yglesia Parroquial de Santa María la Blanca de dha villa auiendo precedido las tres Canónicas Moniciones que manda el Santo Concilio de Trento y lo demás dispuesto por dho en virtud de mandamiento del Señor Licenciado Dº Josept de Aguilar y Cueto juez de la Santa Yglesia de Seuilla y Su Arzobispado dado en dha en esta ciudad en quince días de dho mes por ante Dº Antonio de la Varrera y no auiendo resultado y pedimento alguno despose a Alonso Ruiz Florindo natural desta vila hijo de Alonso Ruiz Florindo y María de Carmona su mujer con María Fernández natural de la villa del Arahal hija de Diego Fernández y de Ana Martín su mujer defuntos casado en dho Arahal fueron testigos Andrés de Carmona, Joseph Fernández y Juan Ruiz Florindo todos y los contrayentes vecinos destqa villa fho ut supra”.

Con dote otorgada por los tíos de la referida, valorada en 1.010 reales y 17 maravedíes.


Su carrera fue muy corta pero intensa. Gozo de las más importantes prerrogativas profesionales de la época. Por la avanzada edad de su padre y de su tío Cristóbal y el desplazamiento de su tío Antonio, quedo un hueco que supo aprovechar para vincularse con el municipio. Su temprana muerte trunco estas expectativas.

En 1792 adquiere media casa en la calle Hurtado, donde tendrá su morada, se la compra a los herederos de Juan de la Milla en 1792 por 1550 reales.

En 1793 su mujer vende a Francisco Fernández Alvesitas en 2.500 reales media casa con “el cuerpo de la calle de teja y la cosina cubierta de palma”. Lorenzo Ruiz Florindo es testigo.

Como es habitual, su dedicación a la albañilería fue complementada con actividades agropecuarias. En 1793 se encuentra enfermo, y apodera a su mujer para que teste en su nombre, lo que hace de inmediato en el mismo año, la muerte debió producirse en junio de 1793, y el cargo de alarife municipal quedó vacante hasta ser asumido en enero de 1795 por Lorenzo Ruiz Florindo.

OBRAS:

En 1785 ostenta el título de maestro mayor de obras de Fuentes, y entre 1791 y 1792 aparece nombrado por dos veces “maestro de arquitecto con real aprobación”, lo que delata quizás algún nexo con el mundo académico.


Además, al menos entre 1791 y 1793 ejerce como alarife municipal, efectuando numerosas visitas, entre otras las casas de María Hidalgo en calle San Sebastián, apreciada en 1872 reales y la de Juan Antonio Pérez en la calle Serjarilla, de 1804 reales.

Más importantes son las casas de los herederos de don José Fernández de Peñaranda y Gamero, hizo el aprecio acompañado del carpintero de Lorenzo Caro (valorada en 29.342 reales), y la del patronato de legos de los Fernández de Peñaranda, en la calle San Sebastián.

En 1792 aprecian otra de grandes dimensiones, también dependiente de un Fernández de Peñaranda concretamente de don Alonso, poseedor del patronato de legos a que pertenecía, estaba en calle San Sebastián, y fue valorada en 13.106 reales. Se encontraba en muy mal estado: “ruinosa, particularmente cavallerisa y cosina”; por ser fabrica muy antigua. Esta posesión fue rematada en don Fernando Llera en 13,126 reales.

Con Lorenzo Caro tasa una casa que se encuentra en la plaza de abajo, esquina ha Hurtado, perteneciente a Sebastián Márquez.

Conclusión de la iglesia parroquial Santa María la Banca (1780-1784)
Está documentada la intervención de Alonso en la torre en 1784, dirigiendo las operaciones de sustitución de una vieja campana, que finalmente fue izada en abril de 1765. También se ocupo de la colocación de la nueva campana de la torre en 1784.
En virtud de este dato podemos atribuirle las obras de conclusión de la iglesia, que tuvieron lugar en la década de los ochenta.


Alonso Ruiz Florindo Carmona, portada lateral de la iglesia parroquial Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía, correspondiente a la última ampliación. 1780- 1784.


En 1780 se realiza la reforma de la portada en el hastial del edificio, de apilastrado dórico, pero no exenta de licencia en la gruesa moldura de líneas ondulantes a modo de frontón, con pináculos y remate. Esta aparece como una versión barroca de la fachada manierista del templo, cuya composición parece remitir a la cooperación paterna.
Un año más tarde se hace la portada lateral del costado de la Epístola. Es ésta de una ejecución mucho más sumaria, de acuerdo a las indicaciones del maestro mayor, Antonio Matías de Figueroa. Figueroa limita expresamente en su informe la actuación del alarife, ordenando su ajuste al orden toscano y la ausencia de adornos.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, interior de la iglesia parroquial de Fuentes de Andalucía.

Estas operaciones hablan de la dialéctica a la que se ajusta la arquitectura de Alonso “el menor”. Por una parte está el influjo de las obras de su padre y abuelo, dada a la libre interpretación de los elementos clásicos al servicio de la libertad compositiva y ornamental. Por otra, el tono más ponderado de la arquitectura finisecular, preludiada por la obra de los últimos maestros mayores del arzobispado y por el ambiente cultural de la época.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, iglesia parroquial de Fuentes de Andalucia.

Obras en Palma (1784-1785)
Entre 1784 y 1785 se encuentra avecindado en la Palma del Río. Con esta escueta referencia se refiere a la villa de Palma del Río, donde es probable que interviniese en algunas de las operaciones constructivas que no cesarán en esa localidad hasta fin de siglo. Sería interesante relacionar la presencia de Ruiz Florindo en Palma con objeto de finalizar el pórtico de acceso al templo parroquial, sugestiva obra de ladrillo cortado a modo de arco triunfal, y en la que se ha visto la posible acción de maestros de la comarca ecijana.

Obras en el Ayuntamiento (1790)
En 1790 efectúa diversas reformas en el ayuntamiento de Fuentes, con la colaboración del alarife José Fernández Ruiz, entre otras la renovación de las vigas podridas. “Estando a la vista en la presente sala capitular el derrubio que han causado las aguas que se introducen por los balcones y que de ello es temible su ruina”, se manda al referido alarife y al carpintero Lorenzo Caro que tomen parte en su reparación.


El pósito y la carnicería (1790-1791)
En su condición de maestro alarife rehízo el edificio del pósito y carnicería, siendo ésta su obra más destacada. Una grave falla estructural provocó la grieta que el propio Alonso aconsejó remediar con la demolición del edificio. Las obras tuvieron lugar durante el año 1790, con un coste de 82.546,31 reales.
A tenor del texto incorporado a la fachada, hay que entender que hasta 1791 no se dan por concluidos los trabajos:
“Se hizo esta obra siendo Corregidor de esta villa el Sr. Licenciado D. Miguel de Padilla Infante y se construyó por el maestro Alonso Ruiz Florindo Carmona. Año de 1791”.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, portada del Pósito y Carnicería. (1790-1791).

El edificio fue tan bien acogido por los promotores que hizo al arquitecto merecedor del nombramiento de depositario del pósito de granos y de la fideldad de carnicerías en agosto de 1791.
Con ello le reconocían su inteligencia y pericia. En planta el edificio comprende dos crujías perpendiculares, siendo la de calle la más importante, con dos pisos, el bajo, cubierto con bóvedas de arista sobre columnas, al modo tradicional de la distribución de tal tipología arquitectónica.
El diseño de la fachada muestra las posibilidades de la evolución del estilo familiar en fechas tan tardías del XVIII, contrariamente a las desnaturalizadas creaciones que veremos de su tío Antonio Ruiz Florindo en Osuna y Puerto Real.


Alonso Ruiz Florindo Carmona, fachada del Pósito y Carnicería. 1790-1791.

El ritmo compositivo de la fachada es irregular por la disposición de las pilastras toscanas. Estas la fragmentan en porciones desiguales, dos más amplias donde se abren las puertas, una algo menor situada a un extremo que pretende establecer un cierto equilibrio, y dos en posición intermedia.
Entre ellas y a modo de orden gigante se introducen dos portadas gemelas, quizás para acceso a áreas reservadas a la doble función de carnicería y pósito del edificio.
Muestran la característica superposición de planos de pilastras como fingido soporte, y el resalte del entablamento correspondiente a ellas y a la clave, adornada con colgante pinjante. Se remata su tectónica con un frontón partido, cuya parte central se eleva a modo de edículo curvilíneo.
Este elemento altera la sobria articulación de la fachada, y junto con los consabidos remates de portada y vanos en forma de jarrones dotan a la composición mural de un atractivo dinamismo.


El uso de este diseño abierto de frontón aparece sobre las mismas fechas en la casa de la calle Santa Clara de Marchena (1796). De similares características son las espadañas que rematan el portal del hospital de la Caridad de Arcos, que además, en coincidencia con la obra fontaniega son gemelas.


Un anuncio de las modas vigentes en la época es el uso de los triglifos del friso, una opción de la arquitectura de fines de siglo.

Arquitectura doméstica (H. 1790)
Pudiera atribuírsele una casa de la calle Lora del Río, en cuya portada se advierten síntomas de redefinición del sentido ornamental, con el frontón abierto y un peculiar almohadillado que veremos en el segundo cuerpo de la iglesia de la Merced de Osuna. 
No hay muchos elementos de juicio para hacer una atribución firme de la casa n° 2 de la calle Carrera.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, casa de la calle Carrera número 2 H. 1790.

Es una construcción de volúmenes más sencillos a pesar de que en la sutileza de líneas de su portada se aprecia un mayor cultismo. El balaustre procede del código arquitectónico bajorrenacentista y no es despreciado como elemento tectónico ni por los Ruiz Florindo ni por la albañilería del área ecijana en el XVIII; durante la segunda mitad de la centuria se utilizó en diversas ocasiones.


Antonio Matías de Figueroa empleó el balaustre en el tambor de la cúpula de San Pedro de Peñaflor, aunque el fuste posee como la ortodoxia manda unas formas más irregulares. La portada de la misma iglesia guarda cierta semejanza compositiva con la de la casa, sobre todo a nivel del entablamento.


También la torre de las marroquíes de Écija, de 1760, está ornamentada con balaustres, muy irregulares. Sin embargo, este elemento adquiere un sobresaliente protagonismo en la articulación de la fachada de esta casa.


De hecho, conforma la tectónica de los soportes de su portada y de la esquina de la mansión con la calle San Sebastián, que hábilmente dota de expresividad el maestro al introducir un gran balaustre a manera de chaflán.

El autor pudo haberse servido de algún modelo como el que Juan de Arfe propone en su obra “Varia Conmensuración”. Una pieza compuesta por un fuste troncocónico partido en dos por un jarrón. Aquél tiene una sección decreciente pero regular en toda su longitud y el jarrón toma forma acampanada. Las dos porciones del fuste o, como Sagredo le llamaba, “varicéfalas”, son iguales.

Alonso Ruiz Florindo Carmona muere en 1793, mientras goza de una gran demanda; sobre esas fechas estaba realizando obras para varios clientes distinguidos de la localidad, entre ellos el administrador de las rentas del marquesado, don Martín Armero, que había encargado al maestro la dirección de obra de unas casas de su propiedad.

Alonso Ruiz Florindo Carmona, portada del Pósito y Carnicería 1790-1791. Foto tomada a en la década de los años cincuenta


FUENTES CONSULTADAS:
* Internet.
* "Fuentes de Andalucía y la arquitectura barroca de los Ruiz Florindo", escritos por Francisco Ollero Lobato y Fernando Quiles García.
* Archivos municipales de Fuentes.