Fontaniego de corazón, servidor de Dios y del pueblo humilde.
La vida del padre Tejero va unida a la de Madre Dolores; uno y otra revistieron un capitulo excelente de la Historia de Sevilla del siglo XIX. Sin informes, sin ostentaciones, se plantearon la quijotesca empresa de limpiar la degradación de muchas mujeres, hincar cara ente la sociedad que las rechazaba y restituirlas con un trabajo instruido o como enamoradas esposas.

Pero yo aquí solo me dedicare a la relación que tuvo el Padre Tejero con Fuentes de Andalucía.
Que yo sepa los ayuntamientos de Sevilla y el de Ecija le dedicaron hace unos años una calle. En Sevilla en una amplia avenida, aun costado del estadio del Betis. En Ecija justo donde esta el convento de las filipensas, muy cerda de la plaza de abasto.
Pusieron un rótulo en la puerta “Casa de arrepentidas”. Y esperaron que se llenara de mujeres que lanzaba el fango de la prostitución. Era el año de gracia de 1859. Reinaba en España su majestad la reina Isabel II, y regía los destinos de la provincia de Sevilla como gobernador el señor Jiménez Cuenta y como alcalde de Fuentes de Andalucía don Fernando Armero y Fernández de Peñaranda, hermano menor de don Francisco Armero, marqués de Nervión.
En 1859 Fuentes de Andalucía estaba atravesando una gran sequía por falta de lluvias, ha esta conclusión se llega al comprobar que los hermanos de la Cofradía de Jesús de la Humildad, no salió por falta de fondos con los que adquirir la cera, causada porque algunos hermanos no habían satisfecho sus cuotas en el momento oportuno, se pactó, para no gravar a dichos hermanos que estaban apenados por la falta de lluvias, bajar al Señor y decirle una novena.
Unos días más tarde se presentaron tres sujetos, según el acta correspondiente de la Hermandad, representando al gremio de los Arrieros o Tragineros, de Fuentes de Andalucía y dijeron que ellos tenían reunida cierta cantidad y que querían bajar al Señor y sacarlo a la calle en procesión.
Los hermanos acordaron, en un principio, hacerle la novena y:
«(…).que si el Señor los remediaba en el transcurso se le hiciera una función de acción de gracias y que si Su Divina Majestad no se hubiera dignado en remediarlos se sacaría en procesión de rogativa; pero no aceptamos la imposición de ningún extraño a ella (…)».
Pero empecemos por el principio. Buena parte de la historia de la Campiña sevillana está transigida por una serie de familias que cruzaron los lindes de Despeñaderos y en continuadas oleadas se asentaron en los bellos repliegues de esta tierra. Trajeron sus costumbres y temperamento, con los años terminaron, volviéndose sevillanos incondicionales.
Si los sorianos llegaron a la campiña sevillana, a fin de siglos, el tío del Padre Tejero fue un adelantado. Se afincó en Fuentes de Andalucía en el primer tercio del siglo XIX. Vino el tío don Teodoro García, que así se llamaba, plantó su comercio de telas, ahorro, y se casó con una chica de Fuentes de Andalucía, doña Catalina Sánchez.
Los hermanos acordaron, en un principio, hacerle la novena y:
«(…).que si el Señor los remediaba en el transcurso se le hiciera una función de acción de gracias y que si Su Divina Majestad no se hubiera dignado en remediarlos se sacaría en procesión de rogativa; pero no aceptamos la imposición de ningún extraño a ella (…)».
Pero empecemos por el principio. Buena parte de la historia de la Campiña sevillana está transigida por una serie de familias que cruzaron los lindes de Despeñaderos y en continuadas oleadas se asentaron en los bellos repliegues de esta tierra. Trajeron sus costumbres y temperamento, con los años terminaron, volviéndose sevillanos incondicionales.
Si los sorianos llegaron a la campiña sevillana, a fin de siglos, el tío del Padre Tejero fue un adelantado. Se afincó en Fuentes de Andalucía en el primer tercio del siglo XIX. Vino el tío don Teodoro García, que así se llamaba, plantó su comercio de telas, ahorro, y se casó con una chica de Fuentes de Andalucía, doña Catalina Sánchez.
El Padre Tejero nació en Garray, pueblo de Soria, el 11 de mayo de 1825; fue bautizado dos días más tarde, en la parroquia de San Juan Bautista, le pusieron el nombre del santo del día de su nacimiento: Francisco de Jerónimo. Su padre se llamaba don Manuel García Sanz, natural del mismo Garray, y secretario del Ayuntamiento. Casó con una muchacha de Tardesillas, llamada Marta Tejero. El escribiría más tarde que sus padres:« (…) eran pobres, pero muy honrados (…)».
Cuando tuvo un año, fue confirmado de manos del obispo don Juan de Gavia en Dombellas, a orillas del Duero. Era el 28 de junio de 1826. Dos meses más tarde, el 11 de agosto, nace su hermana Tiburcia, que muere al año siguiente, el 11 de septiembre de 1827. Las desgracias familiares continúan: el 18 de octubre nació muerta una hermana a quien pusieron de nombre Petra. Y en 1828, el 10 de noviembre, muere su madre de parto. La niña, también muerta, recibió el nombre de Andrea.Don Manuel García Sanz, queda solo con un niño pequeño y el hueco de una gran soledad. Como no puede cuidarlo, Francisco es enviado a casa de unos tíos maternos, en Tardesillas, a dos kilómetros de Garray. Allí vivió hasta los ocho años.
En el 1833, Francisco pisa por primera vez tierra fontaniega, había cumplido nueve años de edad. El tío don Teodoro García, hermano del padre, contaba en sus cartas que el negocio le iba bien y precisa un crío en el mostrador.
El ayuntamiento de Fuentes de Andalucía lo regia don Antonio Armero y Almansa, padre del General Francisco Armero, que más tarde le concedieron el titulo de marqués de Nervión.
Y así, desde pequeño, se encontró tras un mostrador al que, según cuenta él en sus memorias:
« (…) desde el principio le mostró gran repugnancia por lo que se oponía al espíritu de recogimiento y de silencio que él comprendía debía pasar su vida (…)».
En Fuentes de Andalucía vivió Francisco los años de su juventud. Halagado por su tíos era querido también por la gente que acudía a su tienda, le llamaban “Francisquito”. Su tío Teodoro García, buen comerciante, inició a soñar que no estaría mal una futura boda con algunas de sus hijas. Su tía Catalina Sánchez, sabía algo del secreto del chico: Le fastidiaba el mostrador, Francisco sentía vocación religiosa.
Siendo ya mayor, se desahogó a un sacerdote de Fuentes con el que confesaba usualmente. Éste le gestionó una gramática latina para que vislumbrara que dificultosos Alpes deberían coronar para llegar a la cumbre del sacerdocio. Era como decirle:
— Amigo, el sacerdocio no está hecho a la medida de un tendero.
Pero Francisco estudió en las largas noches de inviernos. Sin maestro, sin ordenación, cuenta en sus memorias:« (…) El confesor, aunque bueno, no se ocupaba más que de los pecados, y de todo lo demás se desentendía (…)».
Este buen cura se muere, Francisco se encontró con las manos libres para elegir nuevo director espiritual; contaba dieciocho años, y esta vez quiso atinar bien. Eligió al párroco de Fuentes.
«(…) Del cual se tenía formado gran concepto por su ilustración, por su virtud y por su ardiente celo en el bien de las almas… él sólo bastaba para conservar la moralidad de todo el pueblo de Fuentes de Fuentes de Andalucía y tanto era el aprecio y estimación en que lo tenían que todavía, después de muchos años que hace que falleció, no lo han borrado de su memoria (…)».
El viejo párroco acogió con cariño los desvelos de Francisco, cuando se persuadió de que su disposición era dura, le dio ánimos y le ayudó a superar la negativa de su tío. Don Teodoro García, no acogió bien el hecho de que quisiera ser cura. Una guerra se había declarado entre tío y sobrino; más su director espiritual le propuso lo siguiente:
— ¿Te asusta a romper con todo y salir a Sevilla a emprender los estudios?
En septiembre de 1846, llego a Sevilla y se matriculó en la Universidad Literaria. Sus estudios en Fuentes de Andalucía le valieron la excepción del primer año de Latinidad; remediando así los extensos esfuerzos que empleó con la Gramática Latina. Emprendió, pues, el segundo año académico de Filosofía.
En diciembre elevó una solicitud al Rector para faltar durante dos meses, ya que debía mostrar alegatos para no prestar el servicio militar forzoso.
Salió de Fuentes de Andalucía el 17 de diciembre y se encuentra de vuelta el 3 de febrero de 1847. La vuelta a Fuentes le devolvió de nuevo a sus estudios en Sevilla. Pero en el viaje a Garray, su pueblo natal, se gastó los pocos ahorros que le quedaban.
Las cartas de recomendación de su viejo párroco de Fuentes, no le sirvieron de mucho, y a su tío, don Teodoro García, no podía acudir. ¿Qué hacer? Cuenta en su autobiografía que antes de llegar hasta el extremo de mendigar le hablaron de un sacerdote de Sevilla muy conocido por su posición y caridad, y sintiéndose en la necesidad de acudir a él. Este le oyó, pero a principió le puso en aprietos. Entonces, con unos de esos arranques que de cuando en cuando quiere la gracia de Dios, le dijo el joven con firmeza:
—Padre, mi vocación es de Dios y estoy seguro que no me ha de desamparar.
Fueron palabras que conmovieron de tal modo el corazón de este buen sacerdote, que le mandó se trasladase a su casa, en donde nada le faltará, y donde sólo debe de preocuparse de sus estudios. A sus cuidados vivió unos años el Padre Tejero y después de varios años llegó a cura. Contaba entonces 26 años.Francisco García Tejero se ordena a título de beneficio y recibe del cardenal Romo el cargo de segundo sacristán de la parroquia de Fuentes de Andalucía. Su confesor, don Juan de la Carrera, no pudo felicitar a su pupilo, viejo y enfermizo, murió en el Oratorio de San Felipe el sábado 19 de julio.
El martes 7 de octubre de 1851, fiesta del Santo Rosario, celebró su primera misa en Fuentes de Andalucía.
«Sus ojos fueron, durante toda ella, dos fuentes de lágrimas, considerándose indigno de tan alta dignidad, y agradeciendo al Padre de las misericordias por las que había ya concedido la gracia de su vocación, que era el sacerdocio».
Sus tíos, primos, primas y amigos de la infancia y de su juventud, en trajes de fiestas, llenan la parroquia Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía. Al final, un fuerte abrazo al tío Teodoro.
Volvió Francisco García Tejero a Sevilla para continuar sus estudios de teología y cánones. Pero el ejemplo de su director espiritual, el filipense don Juan de la Carrera, y los ejercicios espirituales que en aquella casa ejecutó para su ordenación sacerdotal, crearon en él un cambio de ánimo proclive a pedir su entrada en el Oratorio. Compaginaba de este modo su nostalgia por la soledad y el recogimiento del claustro con sus ansias incontenidas de apostolado. Ingresó en la orden de San Felipe Neri.
En aquellos años de conflictos en España, se retira a la Iglesia de San Roque y se consagra a dar catecismo por los corrales de Sevilla, lo que le pone con el submundo sevillano ignorado para él.
El Padre Tejero, con unos setenta feligreses, recorría semanalmente los corrales en donde predicaba, por lo que se ganó el mote de “el cura de los corrales”. Cada predicador le correspondía tener, cuando menos, dos corrales a su cargo, visitándolos y gestionando formar pequeño grupos para la instrucción del catecismo.
El Padre Tejero se define con la sencilla lógica de la práctica evangélica:
“Si no viene, es menester ir a buscarlos”.
Cuando llegaba la ocasión, el Padre Tejero, en medio del patio, lanzaba su homilía para todos los vecinos. Aquella tarde, el corral era una fiesta. Treinta y un corrales visitaban por este tiempo, según una lista del Padre Tejero, con su distribución por calles y números.
En el verano de 1859 entra el padre Tejero en el Hospital de la Sangre o de las Cinco Llagas, conocido como Hospital Central de la Macarena (hoy Parlamento de Andalucía), designado a la sala Santa María Magdalena, donde se hallaban las adolescentes y jóvenes que “hacían la calle”. Fue allí donde le rondó al Padre Tejero una nueva aventura. Es como una chispa que irradió de pronto su imaginación y se esfumó repentinamente; algo así como un torbellino de viento que injerta el polen de las flores y lo siembra, algo determinado, tenue, como la semilla que se hunde en el surco. El Padre Tejero, después de ensayar varias fórmulas, acierta con la definitiva. Se pregunta a sí mismo cómo era posible que Sevilla tuviese establecimientos para toda clase de personas y ninguno para estas infelices.
Después de pedir limosnas para esta causa, sólo obtuvo dificultades, aunque encontró varios utensilios y con la ayuda de doña Rosario Muñoz, soltera, ya madurita de cuarenta y seis años, natural de Marchena. Rosario sirve de criada en una casa de Sevilla. El Padre Tejero le repite los problemas, quiere poner a prueba su decisión, vivirá con las chicas, será para ellas una madre, no recibirá salario alguno. Así pudo fundar la “Casa de las Arrepentidas”, en el barrio de Santa Cruz, en la calle Jamerdana, frente a la iglesia de los Venerables (viernes 22 de julio de 1859).
Con el tiempo se aumentó la casa y con ella la Constitución por la que se administraba. Se hizo necesario alguno de mayor carácter en su dirección. Ésta llegó, se llamaba Dolores, y venía de Constantina, con deseos de ingresar en las Carmelitas Descalzas. Trató al Padre Tejero en el confesionario, y éste le dirigió hacia su obra.
Tomando como guía los estatutos de las Filipensas de Roma, escribió con María Dolores Márquez y Rosario Muñoz, los artículos de la nueva Congregación, a la que bautizó con el nombre de “Congregación de las Hijas de los Dolores de María Santísima y de San Felipe Neri”.
A finales de octubre de 1868, el Padre Tejero se traslada a Fuentes de Andalucía, el pueblo de su juventud, a casa de sus primos García Sánchez. Desde ahí le será más fácil observar el espacio político de Sevilla con la llegada de la I República, y esperar la hora serena del regreso. Pero en Fuentes de Andalucía, igual que en otros pueblos de la Campiña sevillana, se descubre una participación popular importante que llegó en algún momento a comprometer el orden y la propiedad. El inicio del acontecimiento fue acompañado de toda una serie de actos en ese sentido: el asalto de la casa de don Manuel de Llera Moreno, uno de los grandes propietarios de Fuentes de Andalucía, líder del partido moderado y concejal, es un ejemplo; la entrada en el “Casino de los señores” y en la fabrica de sal que había en Fuentes fueron atacadas por grupos armados, el telégrafo cortado y los hurtos en los campos fueron denunciados repetidamente.
Meses más tardes, el diario carlista de Sevilla “El Oriente” en su edición del viernes 1 de enero de 1869, recordaba la situación vivida a último de octubre de 1868 de la forma siguiente:
« (…) No es fácil que se haya caído en el olvido lo que en Fuentes de Andalucía pasó en los primeros días de la revolución gloriosísima de septiembre; allí se dio el espectáculo de un pueblo en el que las turbas se lanzaron a toda clase de exceso, saqueando algunas casas principales, y penetrando en otras a tiros, ni más ni menos que si fueran falange de beduinos, si bien comandados por gentes que vestían la mesocrática levita característica del ilustrado siglo decimonónico (…)».
El Padre Tejero elevó una instancia al Cardenal donde solicitaba para esta Congregación la profesión religiosa. Aunque la Congregación se fortaleció después de diez años de coexistencia y tiene reglas aprobadas desde 1865, no está eclesiásticamente establecida. Además, el Cardenal perdona a siete Madres, que vivieron en este Instituto casi desde su fundación, de las obligaciones que requieren las reglas para la toma del hábito y profesión de votos.
En cuanto a las demás Madres, corresponderán efectuar el noviciado.
La toma de hábitos se fijó el viernes 10 de febrero de 1871. Y el día siguiente para la profesión religiosa.
El Padre Tejero, de acuerdo con madre Dolores, acopla el nuevo plan de estudios que emprende en octubre de 1872. Es un calco del sistema empleado por las Hijas de la Cruz francesa:
«División de las niñas en seis grupos. Desde la edad más tierna, en la escuela de párvulas, hasta la época en que, con el arte u oficio que eligió, gana ya honradamente su subsistencia, en la clase - taller. El sexto curso, que es el último, recibe el nombre de clase – taller, en él las chicas aprenden el oficio que más les agrada y gana un jornal en proporción a su habilidad y destreza».
En realidad, la gama de oficios no es muy extensa: costura, bordado, zapatería. Madre Dolores ha solicitado al taller de doña Antonia Maldonado una ofíciala para que instruya a las chicas el arte del calzado. Doña Antonia, su taller goza de gran prestigio, no en vano allí se calzan los canónigos, envía a una ofíciala, Angelita Guerrero, que enseña a las chicas a hacer las botas altas y ajustadas que ha impuesto la moda de París.
Angelita Guerrero tres años más tarde se haría llamar, Sor Ángela de la Cruz.
El viernes 12 de agosto de 1870, es el entierro y le llega la noticia al Padre Tejero de la muerte de su padre el día anterior, a la una de la tarde de la enfermedad de parálisis cerebral. Esta muy dolido y es invitado por el párroco de Fuentes de Andalucía a pasar unos días, en el pueblo. En esos días hay elecciones de diputados provinciales y a Cortes y salen por el distrito de Ecija para diputados provinciales: Federico García de Leániz que era republicano progresista y nuestro paisano Fernando Llera Díaz que era unionista o lo que se llamaba entonces progresista conservador. Y para diputado a Cortes salió Nicolás María Rivero, que mas tarde llegaría a ser Presidente de las Cortes y Ministro.
El martes 10 de marzo de 1874 el Papa Pío IX otorgó “decreto de alabanza” a la congregación de Madres Filipenses. Es la mayoría de edad, la confirmación de tantos años de briega. La Congregación ha recogido el placet del Vaticano, lo que no ha sido cómodo. Pero el Padre Tejero tenía en Roma a un buen emisario que le llevaba sus cuestiones: el padre Ríos, una cuantiosa correspondencia se mantiene entre ambos a lo largo de 1873.
El Padre Tejero le envía los documentos que la Congregación de obispos y Regulares exige: origen del Instituto, estado actual disciplinar, personal material y económico, informe del arzobispado, etc, Resignadamente, el padre Ríos lo pasa al latín.
El verano de 1882 lo pasa el Padre Tejero en Fuentes de Andalucía, cerca de su familia. Nada mas llegar, uno de los médicos que había en el pueblo exploró sus dolencias y le prescribió un vaso de agua mineral en ayunas e inyecciones frecuentes por los oídos, porque le duele un oído, le supura, lo tiene mal. Ya lo exploró el especialista cuando estuvo en Madrid. Tiene poco arreglo. La terapia de aquel tiempo no cuenta con elementos suficientes para una cura total. Pierde un oído, una sordera que se acentúa.
Pero el Padre Tejero esta inquieto en Fuentes de Andalucía, viendo la pobreza y la falta de trabajo que hay en el pueblo. Algunos braceros van a verlo y le explican su situación. Y el Padre Tejero les indica que a salió una ley donde:
« (…) los braceros sin trabajo, no tienen que pagar billetes en el ferrocarril, si van a buscar trabajo, a otro pueblo de su provincia (…)»
Entonces un grupo de vecinos de Fuentes de Andalucía fueron a hablar con el Jefe de Estación de ferrocarril del pueblo porque querían ir a Utrera, donde se estaba haciendo carreteras, para lo del billete gratis, pero este no le hizo caso y volvieron a ver al Padre Tejero, y este los acompaño y le expusieron el tema al alcalde, pero no fue el Ayuntamiento quien mando a los bracero a Utrera, como algún libro sobre Fuentes de Andalucía dice, en la copia del acta del archivo municipal se amplia más la información:
«En al Villa de Fuentes de Andalucía en diez y nueve de agosto de mil ochocientos ochenta y dos: bajo la Presidencia del señor alcalde don Sebastián Soto Adalid, se reunió el ayuntamiento constituyente de ella en su sala de acuerdos para celebrar la sesión ordinaria de hoy, compuesta de los señores capitulares Herce, Ramos, Caro, Andrea, González, Flores y Conde, que al final serán reconocidos por sus firmas.
Se leyó y aprobó el acta de la sesión anterior.
Se hizo prescrita que consiguiente a la acordado por el Municipio en sesión de cinco del corriente se habían subastado los escombros de los Barrancones de las veredas del Mellizo y Encinilla, no habiendo habido postor, mas que para este último, y por la cantidad de veinte pesetas. El Ayuntamiento enterado por unanimidad acordó:
Aprobar la mencionada subasta del Barranco de las Encinillas, en favor de don Juan Carmona Rivero, y por la suma de las veinte pesetas, y respecto al de la vereda del Mellizo, que se anuncie de nuevo, bajo el tipo de ochenta pesetas, admitiéndose todas las posturas que se hagan, teniendo lugar el remate el jueves próximo veinte y cuatro del corriente con todas las formalidades legales
Se dio cuenta y leyeron los Boletines Oficiales numero 337 al 42 inclusive, acordándose el cumplimiento de las ordenes en ellos insertas, y que le fuesen expedidas, habiendo quedado enterado el Ayuntamiento de la circular y Real Decreto que aparecen en los de los números 38 y 40 relativo á facilitar billetes gratuitos en todas las estaciones de ferrocarriles enclavados en esta Provincia, á los braceros que se presenten para salir de su domicilio, en busca de trabajo.
Por el señor Presidente se manifestó que á consecuencia de lo dispuesto en el Real Decreto y Reales Ordenanza de ocho del corriente se le habían presentado varios braceros pobres, acompañados de varios clérigos, solicitando billetes gratuitos para pasar a Utrera en el ferrocarril, y trabajar en una carretera que dicen se está construyendo, y que habiendo accedido á ello había formado las listas, con arreglo á lo mandado y remitido al Jefe de estación, el se negó á admitirlo, fundándose para ello, en que no tenía ordenes de sus superiores; que en su virtud le telegrafió en el día de ayer al señor Gobernador, participándole de lo ocurrido, que la calamidad tomaba proposiciones alarmantes, temiéndose conflictos graves, y que se esperaban socorros ó determinaciones, o también la Alcaldía las toma para evitar se altere el orden y se cometan actos vandálicos, habiendo tenido que acompañar la Guardia Civil, a los que conducen Pan á las posesiones del término; que el señor Gobernador había contestado, que consultaba el asunto con el señor Ministro de la Gobernación y que se le dijera hacia donde se dirigían á buscar trabajo los jornaleros, habiéndosele contestado con fecha de hoy, que á Utrera, sin que haya habido contestación.
El Ayuntamiento, enterado acordó: Que el señor Presidente obre en lo sucesivo con arreglo a las ordenes que le dicte su superior autoridad.
En cuyos términos se concluyó esta sesión que se firma por los señores del ayuntamiento, concurrente de que yo el secretario, certifico. Soto = Herce = Ramos = Caro = González = Conde = Jiménez = Flores = Atusen = Manuel Becerril».
Tomando como guía los estatutos de las Filipensas de Roma, escribió con María Dolores Márquez y Rosario Muñoz, los artículos de la nueva Congregación, a la que bautizó con el nombre de “Congregación de las Hijas de los Dolores de María Santísima y de San Felipe Neri”.
A finales de octubre de 1868, el Padre Tejero se traslada a Fuentes de Andalucía, el pueblo de su juventud, a casa de sus primos García Sánchez. Desde ahí le será más fácil observar el espacio político de Sevilla con la llegada de la I República, y esperar la hora serena del regreso. Pero en Fuentes de Andalucía, igual que en otros pueblos de la Campiña sevillana, se descubre una participación popular importante que llegó en algún momento a comprometer el orden y la propiedad. El inicio del acontecimiento fue acompañado de toda una serie de actos en ese sentido: el asalto de la casa de don Manuel de Llera Moreno, uno de los grandes propietarios de Fuentes de Andalucía, líder del partido moderado y concejal, es un ejemplo; la entrada en el “Casino de los señores” y en la fabrica de sal que había en Fuentes fueron atacadas por grupos armados, el telégrafo cortado y los hurtos en los campos fueron denunciados repetidamente.
Meses más tardes, el diario carlista de Sevilla “El Oriente” en su edición del viernes 1 de enero de 1869, recordaba la situación vivida a último de octubre de 1868 de la forma siguiente:
« (…) No es fácil que se haya caído en el olvido lo que en Fuentes de Andalucía pasó en los primeros días de la revolución gloriosísima de septiembre; allí se dio el espectáculo de un pueblo en el que las turbas se lanzaron a toda clase de exceso, saqueando algunas casas principales, y penetrando en otras a tiros, ni más ni menos que si fueran falange de beduinos, si bien comandados por gentes que vestían la mesocrática levita característica del ilustrado siglo decimonónico (…)».
El Padre Tejero elevó una instancia al Cardenal donde solicitaba para esta Congregación la profesión religiosa. Aunque la Congregación se fortaleció después de diez años de coexistencia y tiene reglas aprobadas desde 1865, no está eclesiásticamente establecida. Además, el Cardenal perdona a siete Madres, que vivieron en este Instituto casi desde su fundación, de las obligaciones que requieren las reglas para la toma del hábito y profesión de votos.
En cuanto a las demás Madres, corresponderán efectuar el noviciado.
La toma de hábitos se fijó el viernes 10 de febrero de 1871. Y el día siguiente para la profesión religiosa.
El Padre Tejero, de acuerdo con madre Dolores, acopla el nuevo plan de estudios que emprende en octubre de 1872. Es un calco del sistema empleado por las Hijas de la Cruz francesa:
«División de las niñas en seis grupos. Desde la edad más tierna, en la escuela de párvulas, hasta la época en que, con el arte u oficio que eligió, gana ya honradamente su subsistencia, en la clase - taller. El sexto curso, que es el último, recibe el nombre de clase – taller, en él las chicas aprenden el oficio que más les agrada y gana un jornal en proporción a su habilidad y destreza».
En realidad, la gama de oficios no es muy extensa: costura, bordado, zapatería. Madre Dolores ha solicitado al taller de doña Antonia Maldonado una ofíciala para que instruya a las chicas el arte del calzado. Doña Antonia, su taller goza de gran prestigio, no en vano allí se calzan los canónigos, envía a una ofíciala, Angelita Guerrero, que enseña a las chicas a hacer las botas altas y ajustadas que ha impuesto la moda de París.
Angelita Guerrero tres años más tarde se haría llamar, Sor Ángela de la Cruz.
El viernes 12 de agosto de 1870, es el entierro y le llega la noticia al Padre Tejero de la muerte de su padre el día anterior, a la una de la tarde de la enfermedad de parálisis cerebral. Esta muy dolido y es invitado por el párroco de Fuentes de Andalucía a pasar unos días, en el pueblo. En esos días hay elecciones de diputados provinciales y a Cortes y salen por el distrito de Ecija para diputados provinciales: Federico García de Leániz que era republicano progresista y nuestro paisano Fernando Llera Díaz que era unionista o lo que se llamaba entonces progresista conservador. Y para diputado a Cortes salió Nicolás María Rivero, que mas tarde llegaría a ser Presidente de las Cortes y Ministro.
El martes 10 de marzo de 1874 el Papa Pío IX otorgó “decreto de alabanza” a la congregación de Madres Filipenses. Es la mayoría de edad, la confirmación de tantos años de briega. La Congregación ha recogido el placet del Vaticano, lo que no ha sido cómodo. Pero el Padre Tejero tenía en Roma a un buen emisario que le llevaba sus cuestiones: el padre Ríos, una cuantiosa correspondencia se mantiene entre ambos a lo largo de 1873.
El Padre Tejero le envía los documentos que la Congregación de obispos y Regulares exige: origen del Instituto, estado actual disciplinar, personal material y económico, informe del arzobispado, etc, Resignadamente, el padre Ríos lo pasa al latín.
El verano de 1882 lo pasa el Padre Tejero en Fuentes de Andalucía, cerca de su familia. Nada mas llegar, uno de los médicos que había en el pueblo exploró sus dolencias y le prescribió un vaso de agua mineral en ayunas e inyecciones frecuentes por los oídos, porque le duele un oído, le supura, lo tiene mal. Ya lo exploró el especialista cuando estuvo en Madrid. Tiene poco arreglo. La terapia de aquel tiempo no cuenta con elementos suficientes para una cura total. Pierde un oído, una sordera que se acentúa.
Pero el Padre Tejero esta inquieto en Fuentes de Andalucía, viendo la pobreza y la falta de trabajo que hay en el pueblo. Algunos braceros van a verlo y le explican su situación. Y el Padre Tejero les indica que a salió una ley donde:
« (…) los braceros sin trabajo, no tienen que pagar billetes en el ferrocarril, si van a buscar trabajo, a otro pueblo de su provincia (…)»
Entonces un grupo de vecinos de Fuentes de Andalucía fueron a hablar con el Jefe de Estación de ferrocarril del pueblo porque querían ir a Utrera, donde se estaba haciendo carreteras, para lo del billete gratis, pero este no le hizo caso y volvieron a ver al Padre Tejero, y este los acompaño y le expusieron el tema al alcalde, pero no fue el Ayuntamiento quien mando a los bracero a Utrera, como algún libro sobre Fuentes de Andalucía dice, en la copia del acta del archivo municipal se amplia más la información:«En al Villa de Fuentes de Andalucía en diez y nueve de agosto de mil ochocientos ochenta y dos: bajo la Presidencia del señor alcalde don Sebastián Soto Adalid, se reunió el ayuntamiento constituyente de ella en su sala de acuerdos para celebrar la sesión ordinaria de hoy, compuesta de los señores capitulares Herce, Ramos, Caro, Andrea, González, Flores y Conde, que al final serán reconocidos por sus firmas.
Se leyó y aprobó el acta de la sesión anterior.
Se hizo prescrita que consiguiente a la acordado por el Municipio en sesión de cinco del corriente se habían subastado los escombros de los Barrancones de las veredas del Mellizo y Encinilla, no habiendo habido postor, mas que para este último, y por la cantidad de veinte pesetas. El Ayuntamiento enterado por unanimidad acordó:
Aprobar la mencionada subasta del Barranco de las Encinillas, en favor de don Juan Carmona Rivero, y por la suma de las veinte pesetas, y respecto al de la vereda del Mellizo, que se anuncie de nuevo, bajo el tipo de ochenta pesetas, admitiéndose todas las posturas que se hagan, teniendo lugar el remate el jueves próximo veinte y cuatro del corriente con todas las formalidades legales
Se dio cuenta y leyeron los Boletines Oficiales numero 337 al 42 inclusive, acordándose el cumplimiento de las ordenes en ellos insertas, y que le fuesen expedidas, habiendo quedado enterado el Ayuntamiento de la circular y Real Decreto que aparecen en los de los números 38 y 40 relativo á facilitar billetes gratuitos en todas las estaciones de ferrocarriles enclavados en esta Provincia, á los braceros que se presenten para salir de su domicilio, en busca de trabajo.
Por el señor Presidente se manifestó que á consecuencia de lo dispuesto en el Real Decreto y Reales Ordenanza de ocho del corriente se le habían presentado varios braceros pobres, acompañados de varios clérigos, solicitando billetes gratuitos para pasar a Utrera en el ferrocarril, y trabajar en una carretera que dicen se está construyendo, y que habiendo accedido á ello había formado las listas, con arreglo á lo mandado y remitido al Jefe de estación, el se negó á admitirlo, fundándose para ello, en que no tenía ordenes de sus superiores; que en su virtud le telegrafió en el día de ayer al señor Gobernador, participándole de lo ocurrido, que la calamidad tomaba proposiciones alarmantes, temiéndose conflictos graves, y que se esperaban socorros ó determinaciones, o también la Alcaldía las toma para evitar se altere el orden y se cometan actos vandálicos, habiendo tenido que acompañar la Guardia Civil, a los que conducen Pan á las posesiones del término; que el señor Gobernador había contestado, que consultaba el asunto con el señor Ministro de la Gobernación y que se le dijera hacia donde se dirigían á buscar trabajo los jornaleros, habiéndosele contestado con fecha de hoy, que á Utrera, sin que haya habido contestación.
El Ayuntamiento, enterado acordó: Que el señor Presidente obre en lo sucesivo con arreglo a las ordenes que le dicte su superior autoridad.
En cuyos términos se concluyó esta sesión que se firma por los señores del ayuntamiento, concurrente de que yo el secretario, certifico. Soto = Herce = Ramos = Caro = González = Conde = Jiménez = Flores = Atusen = Manuel Becerril».
El Padre Tejero está bastante achacoso. En 1887 ha sufrido una operación en el ojo. En 1892 cesa como Prepósito del Oratorio a consecuencia de sus achaques y es elegido don Manuel de la Oliva, conocido como gran predicador en Sevilla, a finales de siglo.El miércoles 8 de diciembre de 1909, moría en el Oratorio de Sevilla el padre Tejero. Murió fatigoso, después de larga enfermedad, por los muchos trabajos de su vida, contaba 84 años.
El viernes 14 de enero de 1910, hubo una oración fúnebre, pronunciada por don Antonio Muñoz y Torrado en la iglesia de San Alberto, en sufragio del alma del Padre Tejero. Su pueblo de adopción, Fuentes de Andalucía, estuvo simbolizado por su corporación, al frente su alcalde del partido liberal don Manuel Arce Conde, acompañado de los señores: Francisco Mola Falcón, Juan Carrera Flores, Marín Cantalejo Ramos, Sebastián Soto Adalid, Francisco Pruna Miranda, José González Hernández, Isidoro Moreno de la Rivas, Francisco Javier de Escalera y Fernández de Peñaranda, José Caro Talavera, Antonio Márquez Andrade, Luis Soto Adalid, Juan Jiménez Flores, Francisco Ruiz y Ruiz, Francisco Márquez Caro, Manuel Hidalgo Tortolero, Jesús Gómez Caro, Antonio Lucena PavónSe celebra su memoria el 11 de mayo.
Hoy día la Congregación esta implantada en: España en 25 ciudades, sobretodo en Andalucía. Argentina en 3 ciudades. Brasil en 1 ciudad. Nicaragua en 2 ciudades. Uruguay en 2 ciudades.

Fuentes informantes: Internet. Diario “El Porvenir” de Sevilla. A don Manuel Pérez Vasco por dejarme el libro “Dolores Márquez, sevillana del XIX” de don Carlos Ros ( sacerdote que estuvo en Fuentes de Andalucía como coadjutor de la parroquia, siendo don Eduardo el párroco). El libro “Historia de Sevilla” del señor Guichot. Diario de Sevilla “El Oriente”, de los días 16 y 24 de marzo de 1871.




