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27 julio 2008

JOSÉ RODRÍGUEZ ESCOBAR

Año de 1986. El viernes 3 de octubre de este mismo año era enterrado en el cementerio de Sevilla, don José Rodríguez Escobar. Su féretro estaba cubierto con la bandera verde y blanca, la bandera de Andalucía, mientras tanto, en Fuentes de Andalucía, ese mismo día, se vivía la monotonía de un día más.
Don José Rodríguez Escobar había venido al mundo noventa y cuatro años y dos meses antes, en Fuentes de Andalucía, a las cuatro de la madrugada del viernes 19 de agosto de 1892, en la calle San Miguel, número 17; era el penúltimo de trece hermanos; siendo alcalde de su barrio (que no del Ayuntamiento, del cual era don José María de Llera y Díaz), don Antonio López Romero. Su hermano mayor don Juan Rodríguez Escobar fue concejal por el partido Liberal desde el 1890 al 1905, (de los que tenemos datos) eran Manuel, Concepción, Encarnación y Cristóbal.
Don José Rodríguez Escobar es bautizado en la parroquia de Santa María la Blanca, y sus padres, don Justo Rodríguez González -Justo el de La Caña- y doña Encarnación Escobar Lora -ésta de treinta años de edad-, los dos naturales de Fuentes, le pusieron el nombre de: José, Alfonso, Luis del Sagrado Corazón de Jesús. Aunque él firmó siempre José.
Sus abuelos, por línea paterna, eran don Cristóbal Rodríguez Fernández y doña Concepción González Pilares; y por línea materna, don Francisco Escobar Lora y doña Catalina Lora Escobar, los cuatro, naturales de Fuentes de Andalucía.

Nuestro protagonista histórico se ilustra en Fuentes y sus padres procuran que consiga lo que ellos no pudieron tener. A la edad de catorce años sube al tren y se traslada a Écija, para trabajar en una tienda de tejidos cuyo mostrador era su mesa para seguir estudiando. Cuenta que los dueños del establecimiento, para ahorrar corriente eléctrica, le quitaba la bombilla (bujía) cada noche.

Después, otro trabajo en la Línea de la Concepción. Pero cuando nuestro paisano, don José Rodríguez cumple diecinueve años muere su padre, don Justo y toda la familia se trasladan a Sevilla.

Don José Rodríguez Escobar, que ve el sufrimiento y la trashumancia de los jornaleros, empieza a interesarse por la expulsión de los moriscos, abordará su pensamiento político y beberá en la realidad concreta de Sevilla y sus pueblos. Por esta fecha es cuando conoció a don Blas Infante. El andalucismos armó su cabeza y sus deseos, una primera síntesis, un primer criterio. Se relacionaban vivencias infantiles, datos muy duros de sus trabajos de salir a flote, hallazgos culturales, sueños, enfados y proyectos en que Andalucía reclamaba y motivaba.

Don José Rodríguez sigue de muy cerca la Asamblea de Ronda, celebrada en enero de 1918, donde se acordó la bandera y el emblema de Andalucía, y la Asamblea Andalucista de Córdoba en 1919, donde se hallaba el que más tarde sería su colaborador, Don Blas Infante y gritaría:
«¡Viva Andalucía libre, que es el grito de las gargantas jornaleras!», (Complot en Tabladas, página 67).

En 1924 se casa con doña Ana Cañón Antequera de la que tuvo once hijos: Justo -el mayor fallecido a sus 11 años-, Agustín, Encarnación, Mercedes, José, Ana, Conchita, Manuel -que estuvo varias veces en Fuentes dando mítines en las primeras elecciones en el 1977, por el entonces P.S.A.-, Francisca, Matilde y Aurora.

Es un auxiliar contable en una industria de la madera, con domicilio en la calle Oriente de Sevilla. Ha alcanzado un estatus social, trabajando en el Crédit Lyonnais. La contabilidad fue su profesión. Fue luego administrador y socio por más de sesenta años, de don Félix Bazo Nájera. Desde esta posición, él podría haber renunciado a toda su preocupación, o sea, la de una Sevilla empobrecida. Pero como era «amigo de todas las revoluciones» se vincula al movimiento del nacionalismo andaluz al que dedicará sus fuerzas, recursos, estudios y escritos hasta su muerte.
Asiste al Ateneo de Sevilla, por primera vez, donde oye una alocución andalucista pronunciado por don Mario Méndez Bejarano:
«(…) La tierra más fértil de España está cerrada al trabajo, los toros se engordan en las tierras que se niegan a los hombres forzados a emigrar (…)».
Así se da cuenta de que el Andalucismo estaba lejos de estar muerto.
La fundación en 1931 de las Juntas Liberalista rompe con el apoliticismo de don José Rodríguez Escobar. Los Liberalitas son invitados a unirse al Partido Republicano Federal, en donde ha ingresado don Blas Infante Pérez de Vargas.
La Junta Liberalista de Andalucía era una institución ínter partidista (no anti-partidista) con independientes. Venía a ser un pacto indestructible fundado entre miembros de diferentes partidos y de ninguno.

En marzo de 1933, noticiaron una sinopsis de sus ideas en tres puntos: los tres signos liberalista.
• Gestionar que cada hombre piense con su propia cabeza acerca de los asuntos públicos.
•Que sea cual fuera el partido al cual pertenezca, ponga por encima de la disciplina dimanada de un jefe o de un reglamento, su propia disciplina espiritual.
•Trabajar generosamente por la restauración y libertad de Andalucía para que ésta llegue a ser por sí, pero no para sí, sino para España y la Humanidad"

Incluso, en 1931, las Juntas Liberalista inician una campaña a favor de la construcción de una mezquita en Sevilla:
«No con ánimo de hacer profesión o confesión de una religión determinada, sino con el objeto de afirmar la libertad y pluralidad religiosas, elementos de síntesis de la Historia de Andalucía».
Para ello, elaboran un cuestionario para los lectores:
-— ¿Qué lugar de Sevilla sería el más a propósito (sic) para situar el templo musulmán?
-— ¿De cuáles medios pudiéramos valernos para allegar los necesarios recursos?".

A partir de este momento don José Rodríguez Escobar colabora estrechamente con don Blas Infante para lograr la implantación por ley de una solución al problema de Andalucía: la tierra.

En mayo de 1931, el Gobierno estableció la «Comisión Técnica Agraria para la solución al problema de los latifundios». En dicha Comisión se encontraban los señores Díaz del Moral, don Pascual Carrión, B. de Quirós y don Blas Infante. El proyecto de la Comisión, según dice Malefakis «posibilitaba arraigar en tres meses un número de familias campesinas no inferior a 60.000».

El jueves 11 de junio de 1931, en el diario El Sol, don Blas Infante hace unas declaraciones donde afirmaba que «todo latifundio andaluz es ilegal en su origen, y tenemos que devolver al campesino andaluz la tierra que le fue arrebatada por derecho de conquista. Mire a Europa: en el siglo XIX, quince naciones monárquicas hicieron la reforma territorial y no sucedió nada».

Muchas veces don José escribiría artículos en el diario «Sol».
A través de los Centros Andaluces primero y de las Juntas Liberalista más tarde, nuestro paisano, don José Rodríguez Escobar promociona Andalucía como unidad distinta y viva; un pueblo debe ser culto e ingenioso, trata de conseguir su liberación por medio de la fuerza cultural y renovadora. En gran parte de las actividades motivadas desde estas entidades, sus publicaciones, sus charlas y llamadas, se intenta conseguir la deseada concienciación del pueblo andaluz

Don José Rodríguez Escobar, ante la inoperancia gubernamental, quería la reforma de la agricultura por decreto, y como su compañero y amigo don Blas Infante dice en la página 50 de la obra citada más arriba: «porque mientras los conejos discuten, llegan los perros».

La oposición de fuerzas reformistas de izquierda y partidos de derecha, sumada a la ausencia de un partido fuerte que le apoyara, provocó el boicot a este esperanzador proyecto, por el que tanto se esforzó don José Rodríguez Escobar.

El jueves 4 de junio de 1931 se convocan elecciones para las Cortes Constituyentes. Por la provincia de Sevilla se presentan cinco candidaturas: republicano-socialista con don Diego Martínez Barrios a la cabeza (por cierto, este señor estuvo algunas veces por Fuentes en compañía de su amigo don Manuel Muñoz Conde). La lista radical-socialista con Victoria Kent. La de Acción Nacional con Bullejos y Adame y la lista Republicana Revolucionaria Federal Andalucista, apoyada por don José Rodríguez Escobar. Éste trabajaba en la campaña electoral, e incluso uno de los candidatos, Rexach, sobrevoló Fuentes en una pequeña avioneta, arrojando octavillas en las que se incitaba a los campesinos fontaniegos a tomar la tierra. La lista la encabezaban don Ramón Franco, don Blas Infante, don Pascual Carrión, don José A. Balbotín y don Pedro Vallina -este último era médico y lo apoyaban mucho los anarquistas-. El resultado fue la victoria de la lista encabezada por don Diego Martínez Barrios, que en Fuentes barrió a las demás; y en segundo lugar, la Republicana Revolucionaria F.A., que en Fuentes también fue la segunda votada.

Siempre se dedicó a su trabajo y a su política, su hijo don José Rodríguez Cañón lo recuerda:
«Fue un padre a la antigua. Nunca se ocupó de nada relacionado con los niños; cuidados que dejaba en manos de mi madre, que se ocupaba de la casa y de todo lo referente a la casa y los niños, incluido papelote y problemas escolares. Eso implica que nunca riñó a ninguno de nosotros, y todo le queríamos pues cuando se ocupaba de nosotros era para, por ejemplo, echar un “pelón” lo que consistía en meterse la mano en el bolsillo y tirar al suelo cuantas monedas pequeñas tenía en el bolsillo para que cada uno de nosotros cogiese las que pudiese.
Él disfrutaba y recuerdo una vez que tiró un “pelón” un día en que acababa de llegar el pedido de la Cooperativa estando encima de la mesa todos los cartuchos (entonces no eran bolsas de plásticos) él tiró su “pelón” y nosotros queriendo ir a por las monedas dimos con la mesa y varios paquetes fueron al suelo mezclando garbanzos con harina, lentejas y azúcar.
Mi madre estaba en un estado, que era para verla. Recuerdo que le decía:
-—Eres un niño más. Yo no puedo con ellos y tú vienes todavía a liar más las cosas.
Fue siempre un hombre aficionado a los periódicos, casi como vicio. Recuerdo en mis principios de fumador, que lo hacía a escondidas por ser una falta de educación hacerlo delante de los padres, tropezar con él por la calle con mi cigarro en la mano y decirle.
— ¡Usted perdone! Y no darse cuenta de que era su hijo. Era un hombre distraído».
No fue don Blas Infante el único de las Juntas Liberalista que murió de un tiro. En Écija, don Manuel Lucero; en Jaén don Pedro Pino; en Málaga, don Fernando Estrada; en Granada, don Enrique de Salamanca; en Jerez, el señor Chacón Ferrant y don Adolfo Santibáñez; en Córdoba, don Fidel Fernández, don Manuel Medina, don García Nielfa. En Utrera, don Antonio Rufino y don Julio Tirado; en Algeciras, don Enrique Suárez; en Cádiz, el señor Rodríguez Matre; en Sevilla, los señores Ariza, Puelles y Pérez Gironés.
El resto de los andalucistas se escondieron o se exiliaron. Don Juan Álvarez Osorio, don Emilio Lemos Ortega y nuestro paisano, don José Rodríguez Escobar que desde el 2 de mayo de 1978 integradas en el P.S.A.-P.A.

Después de la guerra civil en tres puntos se centró su atención: su familia, su profesión, y su afición cultural —el Ateneo de Sevilla—. Fue su contador, uno de los socios más activos y asiduos, uno de los contertulios más fieles. Se relacionó con todos los inquietos intelectuales sevillanos de El Cenicero y El Tranvía. Allí en el Ateneo recibía con noble sed de informaciones y regalaba anécdotas para las que tenía particular gracejo -—como buen fontaniego—.

Cuando se encontraba por Sevilla, con alguien que decía ser de Fuentes siempre lo saludaba diciéndole:
—Mu güenas paisano.
Fuese de la clase social que fuese, ese era el tratamiento que le daba.

Algunas veces publicó en las páginas del diario El Sol. Tenía en archivo artículos periodísticos de su interés. Cuando le propusieron ser Rey en la Cabalgata que organiza el Ateneo de Sevilla, declinó la coronación. Su sencillez no permitía ese honor. Pero las conferencias, la biblioteca, las excursiones y visitas del Ateneo eran su deleite.
A principio de los años setenta, en Sólo de Andalucía, establecimiento de don Fernando Repiso en la calle Hernando Colón, dedicado a la artesanía andaluza, se reunía la directiva de la Junta Liberalista de Andalucía. Don José Rodríguez Escobar era uno de sus fundadores con don Blas Infantes, junto a don Juan Álvarez Osorio Barrau, don Emilio Lemos Ortega, también fundadores, y los últimos adheridos, el profesor don Manuel Ruiz Lagos y el escritor don José Luis Ortiz de Lanzagorta, se reconstruía la organización con que don Blas Infante encaró en 1931, aquella transición de Monarquía a Republica. Allí colaboraba don José Rodríguez Escobar.
Don José Rodríguez fue respetado en el período franquista por ser un padre de familia, ya que tenía once hijos. Nunca fue incomodado por sus ideas políticas, aunque llegada la democracia, en 1977, se descubrió que la policía le había hecho una ficha en la que aparecía escrito:
«José Rodríguez Escobar, rojo separatista que no ejerce en la actualidad actividad revolucionaria alguna».

En los años de la transición política en Sevilla, en manifestaciones, conferencia, declaraciones ante la prensa y desde luego en todas las convocatorias del Ateneo, andaba don José Rodríguez Escobar, siempre venerable, con mirada absorta: todo un interés llamativo. Sus cabellos blancos alborotados, su severo traje oscuro, su figura quijotesca se rejuvenecía por el afán con que se interesaba por todo. Cualquiera diría que le iba la vida en las decisiones y posturas que iban tomando los políticos del momento. Sin embargo, don José Rodríguez Escobar vivía los centrales de su 80 años. Hasta qué punto nuestro juvenil paisano era capaz de seguir aquel nido de grillos: don José Rodríguez Escobar era sordo y su mano se abría ampliando el pabellón auditivo mientras giraba su cabeza buscando las voces.

El jueves 2 de octubre de 1986, tras una larga enfermedad, debido a una caída que le produjo una lesión en la cabeza, muere en Sevilla nuestro paisano, don José Rodríguez Escobar, el hombre que difundió las ideas democráticas y apostó por una opción ideológica que él mismo definiría como «regionalismo andaluz».

Fuentes consultadas:
Su hijo don José Rodríguez Cañón.
Su nieta doña Ana Martínez Rodríguez.
Un artículo escrito por el jesuita don Enrique Iniesta Coullaut-Valera, para el Ateneo de Sevilla, dedicado a las personas que marcaron los últimos 50 años de esa institución.
Hemeroteca de Sevilla.
Archivos parroquiales y municipales de Fuentes de Andalucía.
Internet.
El libro "Complot en Tabladas" de don Blas Infante.

1 comentario:

admin dijo...

Es posible que este señor fuera pariente de Francisco Escobar Urbano, nacido en Fuentes de Andalucía el 4 de Septiembre de 1880?

Es mi bisabuelo. Lo fusilaron en la época de Franco, en Alcalá de Guadaira en 1936, y estamos buscando todas las relaciones familiares por si alguien pudiera saber que le pasó.

Gracias.