"EL HONORABLE MAESTRO VILCHE"
Durante la primera mitad del siglo XIX apenas habían mejorado las condiciones culturales en Fuentes de Andalucía; y la escuela para "pobre", estaba rigurosamente separada de la que se destinaba a los "ricos", si aquello se le podía llamar escuela.
Semejante estado de cosas se prolongó hasta pasada la mitad del siglo XIX. No debe de perderse de vista el hecho de que el pueblo de Fuentes de Andalucía no salía de su triste analfabetismo, y que la cultura, por tanto, no fue nunca durante el siglo XIX una cultura popular, sino más bien de clase media - alta.
Entre las figuras intelectuales, en el brillante naufragio de la cultura de Fuentes de Andalucía durante la segunda mitad del siglo XIX, es la de un hombre enraizado en el pueblo, sacudido por todos los movimientos políticos: don Manuel Vilches Parada, "el Maestro Vilches" como públicamente se le trataba en pueblo.
El maestro Vilche era un señor algo grueso, de cabello canoso y respetable, llevaba gafas que se quita para leer y tenia un marcado acento andaluz. Nace en el pueblo vecino de Osuna allá por el año de 1838, hijo legitimo del matrimonio formado por don Jerónimo Vilches, y de doña Isabel Paradas, ambos naturales de Osuna. Los ojos se les escapaban abultados por el centro de unos párpados estrechos.
A los veinte años era ya maestro nacional. Se paso dos años ejerciendo en un colegio de Sevilla la nueva profesión alternándola con escribir cartas y leerlas a las gentes que eran analfabetas. Por allí los maestros nacionales eran más respetados que en Fuentes. Después inició su marcha por los caminos de Sevilla. Anduvo por tierras del aljarafe un año, y por la Algaba otro años antes de venir a Fuentes de Andalucía.
Cuando hablaba, movía nerviosamente con la mano alzada por encima de la cabeza. Hablaba alto, con voces que le salía como gritos. Se le escapaba la frente hacia el techo mientras hablaba, sin dejar que le interrumpiera con un tono oratorio de otros tiempos. Se le notaba que era un hombre de energías sorprendentes.
Supo enseñar bien y sacrificó su salud por la instrucción y educación de los niños fontaniegos. En el 1862 don Manuel Vilches Parada empezó a ejercer y lo estuvo haciendo hasta el 1901. La primera escuela que puso, por medio de un "prestamito", fue en una casa situada en mitad de la calle San Antonio (calle La Matea). Por este tiempo, la situación política en Fuentes no era nada estable, a causa de la llegada de la primera República, fuerte déficit económico y enfrentamientos entre distintas facciones de liberales y moderados. El Maestro Vilches, que toda su actividad la concentra en el estudio y en la instrucción, ve estos hechos de Fuentes como un observador, desde fuera, sin mezclarse claramente en ellos. Su enfoque sobre los sucesos acaecidos en su generación, su decepción, va a ir consintiendo en su esfuerzo la necesidad de consagrar toda su vida a la instrucción y formación de la nueva generación de fontaniegos, las mujeres no estaban destinadas a la educación todavía. Aunque políticamente don Manuel Vilches Parada era progresista avanzado, a sus alumnos les exige disciplina intelectual y convicciones inflexibles que modelen su conducta.
Si antes la enseñanza, en Fuentes de Andalucía, se hacía al dictado, el Maestro Vilches la revolucionó con una presentación vívida y original; por lo que fue observado con mucho recelo por los gobernantes municipales, que pensaban que sin el texto literario delante, no se podía controlar de modo alguno la ideología de la enseñanza. Los antiguos profesores que ejercían en Fuentes le consideraban como peligrosísimo innovador.
En el pueblo cuentan que gano su puesto de maestro municipal, aunque le pagaba el estado central, por medio de una pequeña experiencia. Cuentan que el alcalde don Sebastián Soto Adalid, colocó en el fondo de una palangana tres naranjas y llamó a los dos candidatos, a don Manuel Vilches Parada y a don Rafael Ramos. Le pregunto a don Rafael Ramos: “¿Cuántas naranjas hay en el fondo de la caldera?”. “Tres”, contesto don Rafael Ramos sin titubear. “Este no sirve para ejercer el cargo” dijo el alcalde, don Sebastián Soto, y repitió a don Manuel Vilches la misma pregunta, el maestro Vilches se remangó la manga, metió su mano y saco las naranjas que solo eran medias hábilmente colocadas por el alcalde don Sebastián Soto Adalid. “Yo digo que en el fondo de esta caldera eran tres medias naranjas las que había.”, al final fueron contratados los dos maestros nacionales.
Fue ejemplar educador de varias generaciones de fontaniegos, es más, a final del siglo XIX era el auténtico patriarca de la cultura en Fuentes de Andalucía. No se hacía nada cultural sin consultarlo con "el Maestro Vilches".
Otro de los aspectos importante de su ocupación, equiparable a su labor como educador, es que toda la generación que ha formado el profesorado, el cuerpo administrativo y el político de Fuentes de Andalucía en los años siguientes, procede de su escuela: todos son sus alumnos.
Casado con doña Amalia Becerra Pérez, natural de Osuna, e hija legitima de don Juan Pedro Becerra y de doña Dolores Pérez, ambos naturales de Osuna, vivían en la casa número 9 de la calle Santa María la Blanca , tuvieron 9 hijos —Aurora, Amalia, Dolores (que falleció muy joven), Isabel, Manuel, Carmen, Ana (que fue Comendadora de las Mercedarias de clausuras de Osuna, tenia una bonita voz, cuentan que iban desde Sevilla al convento solo para oírla cantar), Luis (que se fue como maestro nacional a Puente Genil y allí se caso con doña María de los Ángeles Ávila Silva, nacida en Competa) y Antonio María—, se les fueron creciendo los hijos hasta hacerles hombres y mujeres, a todos les dio carrera o un despejado porvenir, pasando estrechases, y algunas dificultades que les costó sacar hacia delante con limpieza a la familia en los tiempos peores.
Siendo Juez municipal don Eduardo Aguilar y Nava, y secretario del juzgado, don Manuel Rivero Carmona, compareció don José Martínez Pascual, amigo de don Manuel Vilches, para informar que el día 5 de junio de 1889, a las 12 de la mañana, fallecía doña Amalia Becerra Pérez, en su propio domicilio, a la edad de cuarenta y siete años, después de una larga enfermedad, de enteritis catarral aguda.
El día 17 de Marzo de 1901, a las seis de la mañana, don Manuel Vilches Parada murió de una dolorosa enfermedad, bronquitis crónica. La defunción de su muerte la firmo el Juez municipal, y también alumno suyo, don Francisco Javier de Escalera y Vasco. El que compareció en el juzgado para dar la noticia fue don Manuel Carmona Hurtado con domicilio en la calle Arenal nº 50, amigo de la familia. Murió a los sesenta y tres años de edad. Al final de su vida matrimonial paso mucho con su esposa, por estar en cama.
En su larga y dolorosa enfermedad, el maestro Vilches, estuvo cuidado por sus hijos especialmente por los cuidados prodigados de su hija doña María del Carmen Vilches Becerra.
Hombre conocido y admirado por las gentes de Fuentes de Andalucía, el pueblo le dedico a su muerte un amplio homenaje de reconocimiento a su intensa labor.
El día 27 de diciembre de 1915, varios vecinos de Fuentes, suscribieron un escrito, en el que solicitaban se rotulase una de las calles del pueblo con el nombre de “Manuel Vilches Parada”, perpetuando así la memoria del que en vida fue maestro y ejemplar educador de varias generaciones de Fuentes; es más en la educación fontaniega la máxima figura es don Manuel Vilches y Paradas, autentico patriarca de las letras fontaniegas. El Ayuntamiento enterado acordó hacer suyo el escrito presentado, y que se rotule al efecto con el nombre de ‘‘Manuel Vilche Parada’’ la calle que hoy se llama ‘‘Osuna’’.
En agosto de 1918, siendo alcalde de Fuentes de Andalucía don José Muñoz López, padre de don Manuel Muñoz Conde, expuso a la Corporación:
«Me han solicitado muchos vecinos de este pueblo que se honre la memoria del que fue maestro ejemplar en la enseñanza y educador de niños don Manuel Vilches Paradas, rotulando con su honroso e inolvidable nombre la calle San Antonio, en la que por primera vez en Fuentes de Andalucía tuvo su escuela de niños, y por estar mas céntrica de la que hoy lleva su nombre, y propongo al Cabildo adopte este acuerdo».
La Corporación, acogió con entusiasmo la solicitud del vecindario y la proposición de su alcalde, dedicando con este motivo por todos los señores presentes a la memoria del gran maestro que supo enseñar bien y sacrificó su salud por la enseñanza y educación de los niños, acordándose en votación ordinaria y por unanimidad que se rotule con el nombre de ‘‘Manuel Vilches Paradas’’ la calle que tiene el nombre de San Antonio (calle La Matea).
En enero del 1919, más concretamente el día 13, se reunieron en sesión ordinaria la Corporación municipal de Fuentes de Andalucía, en cuyo ‘‘orden del día’’, en el punto séptimo el teniente de alcalde señor Morillo le hacia la siguiente pregunta al alcalde don José Muñoz López:
«¿Por qué no se ha ejecutado el acuerdo adoptado por la Corporación municipal el 19 de agosto último relativo a la nueva rotulación de la calle San Antonio con el nombre del inolvidable, maestro Manuel Vilches Paradas?».
El regidor don José Muñoz López, (padre de don Manuel Muñoz Conde), le objetó de la siguiente forma:
«No se ha llevado a efecto dicho acto, hasta ahora porque al enterarse personas prestigiosas del acto que queríamos realizar, me han solicitado que lo demore hasta tiempo oportuno en que pudieran concurrir al mismo para darle mayor solemnidad posible, y que en vista del apremio de usted Sr. Morillo dirigiré una atenta carta a los Sres. Inspector Provincial don Antonio Arocha y al maestro nacional don Manuel Ramos, hijo de don Rafael Ramos que fue compañero del maestro Vilches, que con las personas antes citada, usted señor Morillo, rogándoles se pongan de acuerdo y designar el día en que ha de celebrarse dicho acto».
Este acuerdo nunca se llevo a cabo, al cambiar el signo político el ayuntamiento.
Los Gobiernos municipales primorriveristas, centrarán su actividad en la educación. El día 28 de octubre de 1924 se recibe en el Ayuntamiento de Fuentes un escrito, sobre una reclamación del Sr. Delegado Gubernativo del Distrito, que habían dirigido a la alcaldía las hijas y herederas del don Manuel Vilches Paradas, doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, sobre abono de orfandades por este municipio, y de cuyo escrito de reclamación se había dado cuenta a la Comisión Permanente en sesión del día 13 del corriente mes, acordándose en la misma referir el asunto al Ayuntamiento Pleno, por entender la Comisión ser la resolución del mismo de la incumbencia de éste, y que a fin de proceder en justicia.
El escrito iba dirigido al alcalde, don José Luis de la Escalera y Vasco, concebido en los siguientes términos:
«Sr. ALCALDE PRESIDENTE DE FUENTES DE ANDALUCÍA
Doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, con domicilio en esta ciudad, en calle Jesús del Gran Poder nº 66 duplicado y Gerona nº. 22, respectivamente a esa alcaldía en el debido respeto exponen:
Que obra en su poder un recibo firmado por el secretario de esa Corporación municipal del 1 de noviembre de 1910, de haber presentado un escrito con fecha del día anterior en solicitud de que por el Ayuntamiento se acordase el concederles orfandad, como hijas del Maestro Nacional de niños Don Manuel Vilches y Paradas, que lo fue de esa población sin interrupción desde el año 1862 hasta el de 1901 en que falleció, de conformidad a lo prevenido en el Real Decreto de mayo de 1858, y distintas Reales Ordenes dictadas por el Ministerio de la Gobernación, entre ellas las del 11 de junio de 1875, 30 de mayo de 1877 y 1 de junio de 1886, así como las sentencias del Tribunal Contencioso-Administrativo del 15 de marzo de 1888 y 5 de diciembre de 1889 confirmando la obligación de las Corporaciones municipales a reconocer derechos pasivos a los funcionarios municipales anterior a la Ley Municipal de 20 de agosto de 1870.
Como a pesar de las gestiones practicadas para la resolución pertinente por ese Ayuntamiento, no se nos ha comunicado resolución alguna, sino que antes al contrario, al dirigirnos a la Superioridad, por la Dirección General de Administración se nos ha notificado, que al informar esa alcaldía el escrito remitido por la misma, se dice entre otras cosas, ‘‘que en las oficinas municipales no constan antecedentes algunos que permitan comprobar que nosotros hayamos solicitado lo que hoy reclamamos’’; y que por tanto debemos reproducir y presentar la reclamación al actual Ayuntamiento para que éste adopte el acuerdo que estime procedente, en armonía con las facultades concedidas por el Estatuto Municipal.
Suplicamos de esa Corporación Municipal, que en virtud de lo expuesto y teniendo por presentado este escrito, se sirva acordar con arreglo a las disposiciones legales vigentes en esta materia, el que nos sea concedida la orfandad que solicitamos, en la cuantía que con arreglo a las mismas nos corresponda por entender que es de estricta justicias.
Gracia que no dudamos alcanzar de V. cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 22 de septiembre de 1924.
Aurora de Vilches= Carmen de Vilches= Rubricado.»
Bien enterado el Ayuntamiento y después del oportuno debate que se forma en el pueblo, el alcalde dicto la ley:
«Vistos el Real Decreto y Reales Ordenes, como así mismo las sentencias del Tribunal Contencioso- Administrativo que en el mismo se citan, bien deliberado y disentido el particular y considerando que los preceptos legales que se citan no imponen a los Ayuntamientos la obligación de que en el escrito se hace mérito, y si solamente la facultad, siempre libre, para poderla ejercitar, de reconocer derechos pasivos a sus empleados; considerando, que los Ayuntamientos anteriores no la han ejercido en el caso que nos ocupa, por estimar, sin duda, que los Maestros de Escuelas, si bien cobraban sus haberes del municipio, no debían ni podían ser considerados como empleados de los mismos, puesto que sus nombramientos y traslados dependían de superiores autoridad; considerando que el estado precario de este municipio por las muchas cargas y atenciones que sobre el mismo pesan, no permiten atender a otra de la índole que se pretende por las herederas del Sr. Vilches Paradas».
El Ayuntamiento por unanimidad acordó desestimar lo solicitado por Aurora y Mª del Carmen Vilches Becerra; si bien y a propuesta del edil don Luis Conde Herce y para perpetuar la memoria de tan ilustrado como “trabajador Maestro”, también por unanimidad fue acordado llevar a la ejecución el acuerdo ya tomado hace tiempo, porque la anterior propuesta no se llevo a cabo, de rotular una de las calles de la población en su nombre, conviniéndose unánimemente que fuese la calle Arenal la que en adelante se denominara ‘‘MAESTRO VILCHES’’ puesto que así era generalmente llamado en vida, quedando el alcalde en el encargo de hacerlo así cumplir, costeándose de los fondos municipales los gastos de rotulación de la expresada calle.
Y el último homenaje, a pesar del tiempo transcurrido, fue en enero de 1934. En una sesión ordinaria en segunda convocatoria correspondiente al día 19 de enero de 1934 y a propuesta del alcalde del partido Unión Republicana, don Manuel Muñoz Conde, y como homenaje:
«A la labor realizada y aun estimada a pesar del tiempo transcurrido por el que fue Maestro de Fuentes don Manuel Vilches Paradas, se acordó por unanimidad dar el nombre de ‘‘Ropero Maestro Vilches’’ a la institución de carácter benéfico escolar acordada crear por este Ayuntamiento al aprobar sus presupuestos para el actual ejercicio, a favor de los niños que concurran a las escuelas oficiales, y autorizar al Alcalde para que en nombre y representación de este Ayuntamiento recabe de la industria y del comercio, y de los particulares pendientes que contribuyan con carácter voluntario al mayor éxito y esplendor de esta obra benéfica, para que en su día y por la Comisión que se designe lo consignado en presupuesto para tal fin y los donativos que se reciban se inviertan en la adquisición de ropas y otros efectos con destino a dichos niños pobres, a fin de procurar, dentro de la mayor asistencia escolar el mejor adecentamiento».
En ‘‘Ruegos y Preguntas’’ de la misma sesión plenaria, el concejal Ruiz Ramos se quejaba a la alcaldía de que:
«La hora que tienen señalada los Maestros Nacionales para dar las clases de adultos que es la de las 6 de la tarde, es incompatible con las ocupaciones a que se dedican los que tienen necesidad de asistir a ella; que a dicha hora se encuentran fuera de la población, por cuyo motivo la asistencia escolar de los mismos es casi nula, debiendo, a su juicio interesar la alcaldía por que dichas clases de adultos se den de noche a fin de que puedan asistir a ellas los que se dedican a las labores del campo».
La Presidencia le manifestó que aun cuando no es de la incumbencia de la alcaldía, sino:
«De la competencia del Consejo Local de Primera Enseñanza, el señalar las horas en que han de darse las clases de adultos, como quiera que es miembro del Consejo Local y tal petición es justa y razonable, propondrá al mismo y gestionará a los Maestros qué varíen la hora para dichas clases de adultos, en forma que sea compatible con la posible asistencia de los que trabajan en el campo».
Don Manuel Vilches Paradas realizó siempre una labor meritoria a favor de la educación del pueblo de Fuentes de Andalucía. Nos defendió en todo momento como a un pueblo culto. Se le debe una inmensa gratitud y un homenaje local más importantes, que espero no tarde en hacérsele.
Semejante estado de cosas se prolongó hasta pasada la mitad del siglo XIX. No debe de perderse de vista el hecho de que el pueblo de Fuentes de Andalucía no salía de su triste analfabetismo, y que la cultura, por tanto, no fue nunca durante el siglo XIX una cultura popular, sino más bien de clase media - alta.
Entre las figuras intelectuales, en el brillante naufragio de la cultura de Fuentes de Andalucía durante la segunda mitad del siglo XIX, es la de un hombre enraizado en el pueblo, sacudido por todos los movimientos políticos: don Manuel Vilches Parada, "el Maestro Vilches" como públicamente se le trataba en pueblo.
El maestro Vilche era un señor algo grueso, de cabello canoso y respetable, llevaba gafas que se quita para leer y tenia un marcado acento andaluz. Nace en el pueblo vecino de Osuna allá por el año de 1838, hijo legitimo del matrimonio formado por don Jerónimo Vilches, y de doña Isabel Paradas, ambos naturales de Osuna. Los ojos se les escapaban abultados por el centro de unos párpados estrechos.
A los veinte años era ya maestro nacional. Se paso dos años ejerciendo en un colegio de Sevilla la nueva profesión alternándola con escribir cartas y leerlas a las gentes que eran analfabetas. Por allí los maestros nacionales eran más respetados que en Fuentes. Después inició su marcha por los caminos de Sevilla. Anduvo por tierras del aljarafe un año, y por la Algaba otro años antes de venir a Fuentes de Andalucía.
Cuando hablaba, movía nerviosamente con la mano alzada por encima de la cabeza. Hablaba alto, con voces que le salía como gritos. Se le escapaba la frente hacia el techo mientras hablaba, sin dejar que le interrumpiera con un tono oratorio de otros tiempos. Se le notaba que era un hombre de energías sorprendentes.
Supo enseñar bien y sacrificó su salud por la instrucción y educación de los niños fontaniegos. En el 1862 don Manuel Vilches Parada empezó a ejercer y lo estuvo haciendo hasta el 1901. La primera escuela que puso, por medio de un "prestamito", fue en una casa situada en mitad de la calle San Antonio (calle La Matea). Por este tiempo, la situación política en Fuentes no era nada estable, a causa de la llegada de la primera República, fuerte déficit económico y enfrentamientos entre distintas facciones de liberales y moderados. El Maestro Vilches, que toda su actividad la concentra en el estudio y en la instrucción, ve estos hechos de Fuentes como un observador, desde fuera, sin mezclarse claramente en ellos. Su enfoque sobre los sucesos acaecidos en su generación, su decepción, va a ir consintiendo en su esfuerzo la necesidad de consagrar toda su vida a la instrucción y formación de la nueva generación de fontaniegos, las mujeres no estaban destinadas a la educación todavía. Aunque políticamente don Manuel Vilches Parada era progresista avanzado, a sus alumnos les exige disciplina intelectual y convicciones inflexibles que modelen su conducta.
Si antes la enseñanza, en Fuentes de Andalucía, se hacía al dictado, el Maestro Vilches la revolucionó con una presentación vívida y original; por lo que fue observado con mucho recelo por los gobernantes municipales, que pensaban que sin el texto literario delante, no se podía controlar de modo alguno la ideología de la enseñanza. Los antiguos profesores que ejercían en Fuentes le consideraban como peligrosísimo innovador.
En el pueblo cuentan que gano su puesto de maestro municipal, aunque le pagaba el estado central, por medio de una pequeña experiencia. Cuentan que el alcalde don Sebastián Soto Adalid, colocó en el fondo de una palangana tres naranjas y llamó a los dos candidatos, a don Manuel Vilches Parada y a don Rafael Ramos. Le pregunto a don Rafael Ramos: “¿Cuántas naranjas hay en el fondo de la caldera?”. “Tres”, contesto don Rafael Ramos sin titubear. “Este no sirve para ejercer el cargo” dijo el alcalde, don Sebastián Soto, y repitió a don Manuel Vilches la misma pregunta, el maestro Vilches se remangó la manga, metió su mano y saco las naranjas que solo eran medias hábilmente colocadas por el alcalde don Sebastián Soto Adalid. “Yo digo que en el fondo de esta caldera eran tres medias naranjas las que había.”, al final fueron contratados los dos maestros nacionales.
Fue ejemplar educador de varias generaciones de fontaniegos, es más, a final del siglo XIX era el auténtico patriarca de la cultura en Fuentes de Andalucía. No se hacía nada cultural sin consultarlo con "el Maestro Vilches".
Otro de los aspectos importante de su ocupación, equiparable a su labor como educador, es que toda la generación que ha formado el profesorado, el cuerpo administrativo y el político de Fuentes de Andalucía en los años siguientes, procede de su escuela: todos son sus alumnos.
Casado con doña Amalia Becerra Pérez, natural de Osuna, e hija legitima de don Juan Pedro Becerra y de doña Dolores Pérez, ambos naturales de Osuna, vivían en la casa número 9 de la calle Santa María la Blanca , tuvieron 9 hijos —Aurora, Amalia, Dolores (que falleció muy joven), Isabel, Manuel, Carmen, Ana (que fue Comendadora de las Mercedarias de clausuras de Osuna, tenia una bonita voz, cuentan que iban desde Sevilla al convento solo para oírla cantar), Luis (que se fue como maestro nacional a Puente Genil y allí se caso con doña María de los Ángeles Ávila Silva, nacida en Competa) y Antonio María—, se les fueron creciendo los hijos hasta hacerles hombres y mujeres, a todos les dio carrera o un despejado porvenir, pasando estrechases, y algunas dificultades que les costó sacar hacia delante con limpieza a la familia en los tiempos peores.
Siendo Juez municipal don Eduardo Aguilar y Nava, y secretario del juzgado, don Manuel Rivero Carmona, compareció don José Martínez Pascual, amigo de don Manuel Vilches, para informar que el día 5 de junio de 1889, a las 12 de la mañana, fallecía doña Amalia Becerra Pérez, en su propio domicilio, a la edad de cuarenta y siete años, después de una larga enfermedad, de enteritis catarral aguda.
El día 17 de Marzo de 1901, a las seis de la mañana, don Manuel Vilches Parada murió de una dolorosa enfermedad, bronquitis crónica. La defunción de su muerte la firmo el Juez municipal, y también alumno suyo, don Francisco Javier de Escalera y Vasco. El que compareció en el juzgado para dar la noticia fue don Manuel Carmona Hurtado con domicilio en la calle Arenal nº 50, amigo de la familia. Murió a los sesenta y tres años de edad. Al final de su vida matrimonial paso mucho con su esposa, por estar en cama.
En su larga y dolorosa enfermedad, el maestro Vilches, estuvo cuidado por sus hijos especialmente por los cuidados prodigados de su hija doña María del Carmen Vilches Becerra.
Hombre conocido y admirado por las gentes de Fuentes de Andalucía, el pueblo le dedico a su muerte un amplio homenaje de reconocimiento a su intensa labor.
El día 27 de diciembre de 1915, varios vecinos de Fuentes, suscribieron un escrito, en el que solicitaban se rotulase una de las calles del pueblo con el nombre de “Manuel Vilches Parada”, perpetuando así la memoria del que en vida fue maestro y ejemplar educador de varias generaciones de Fuentes; es más en la educación fontaniega la máxima figura es don Manuel Vilches y Paradas, autentico patriarca de las letras fontaniegas. El Ayuntamiento enterado acordó hacer suyo el escrito presentado, y que se rotule al efecto con el nombre de ‘‘Manuel Vilche Parada’’ la calle que hoy se llama ‘‘Osuna’’.
En agosto de 1918, siendo alcalde de Fuentes de Andalucía don José Muñoz López, padre de don Manuel Muñoz Conde, expuso a la Corporación:
«Me han solicitado muchos vecinos de este pueblo que se honre la memoria del que fue maestro ejemplar en la enseñanza y educador de niños don Manuel Vilches Paradas, rotulando con su honroso e inolvidable nombre la calle San Antonio, en la que por primera vez en Fuentes de Andalucía tuvo su escuela de niños, y por estar mas céntrica de la que hoy lleva su nombre, y propongo al Cabildo adopte este acuerdo».
La Corporación, acogió con entusiasmo la solicitud del vecindario y la proposición de su alcalde, dedicando con este motivo por todos los señores presentes a la memoria del gran maestro que supo enseñar bien y sacrificó su salud por la enseñanza y educación de los niños, acordándose en votación ordinaria y por unanimidad que se rotule con el nombre de ‘‘Manuel Vilches Paradas’’ la calle que tiene el nombre de San Antonio (calle La Matea).
En enero del 1919, más concretamente el día 13, se reunieron en sesión ordinaria la Corporación municipal de Fuentes de Andalucía, en cuyo ‘‘orden del día’’, en el punto séptimo el teniente de alcalde señor Morillo le hacia la siguiente pregunta al alcalde don José Muñoz López:
«¿Por qué no se ha ejecutado el acuerdo adoptado por la Corporación municipal el 19 de agosto último relativo a la nueva rotulación de la calle San Antonio con el nombre del inolvidable, maestro Manuel Vilches Paradas?».
El regidor don José Muñoz López, (padre de don Manuel Muñoz Conde), le objetó de la siguiente forma:
«No se ha llevado a efecto dicho acto, hasta ahora porque al enterarse personas prestigiosas del acto que queríamos realizar, me han solicitado que lo demore hasta tiempo oportuno en que pudieran concurrir al mismo para darle mayor solemnidad posible, y que en vista del apremio de usted Sr. Morillo dirigiré una atenta carta a los Sres. Inspector Provincial don Antonio Arocha y al maestro nacional don Manuel Ramos, hijo de don Rafael Ramos que fue compañero del maestro Vilches, que con las personas antes citada, usted señor Morillo, rogándoles se pongan de acuerdo y designar el día en que ha de celebrarse dicho acto».
Este acuerdo nunca se llevo a cabo, al cambiar el signo político el ayuntamiento.
Los Gobiernos municipales primorriveristas, centrarán su actividad en la educación. El día 28 de octubre de 1924 se recibe en el Ayuntamiento de Fuentes un escrito, sobre una reclamación del Sr. Delegado Gubernativo del Distrito, que habían dirigido a la alcaldía las hijas y herederas del don Manuel Vilches Paradas, doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, sobre abono de orfandades por este municipio, y de cuyo escrito de reclamación se había dado cuenta a la Comisión Permanente en sesión del día 13 del corriente mes, acordándose en la misma referir el asunto al Ayuntamiento Pleno, por entender la Comisión ser la resolución del mismo de la incumbencia de éste, y que a fin de proceder en justicia.
El escrito iba dirigido al alcalde, don José Luis de la Escalera y Vasco, concebido en los siguientes términos:
«Sr. ALCALDE PRESIDENTE DE FUENTES DE ANDALUCÍA
Doña Aurora y doña María del Carmen Vilches Becerra, con domicilio en esta ciudad, en calle Jesús del Gran Poder nº 66 duplicado y Gerona nº. 22, respectivamente a esa alcaldía en el debido respeto exponen:
Que obra en su poder un recibo firmado por el secretario de esa Corporación municipal del 1 de noviembre de 1910, de haber presentado un escrito con fecha del día anterior en solicitud de que por el Ayuntamiento se acordase el concederles orfandad, como hijas del Maestro Nacional de niños Don Manuel Vilches y Paradas, que lo fue de esa población sin interrupción desde el año 1862 hasta el de 1901 en que falleció, de conformidad a lo prevenido en el Real Decreto de mayo de 1858, y distintas Reales Ordenes dictadas por el Ministerio de la Gobernación, entre ellas las del 11 de junio de 1875, 30 de mayo de 1877 y 1 de junio de 1886, así como las sentencias del Tribunal Contencioso-Administrativo del 15 de marzo de 1888 y 5 de diciembre de 1889 confirmando la obligación de las Corporaciones municipales a reconocer derechos pasivos a los funcionarios municipales anterior a la Ley Municipal de 20 de agosto de 1870.
Como a pesar de las gestiones practicadas para la resolución pertinente por ese Ayuntamiento, no se nos ha comunicado resolución alguna, sino que antes al contrario, al dirigirnos a la Superioridad, por la Dirección General de Administración se nos ha notificado, que al informar esa alcaldía el escrito remitido por la misma, se dice entre otras cosas, ‘‘que en las oficinas municipales no constan antecedentes algunos que permitan comprobar que nosotros hayamos solicitado lo que hoy reclamamos’’; y que por tanto debemos reproducir y presentar la reclamación al actual Ayuntamiento para que éste adopte el acuerdo que estime procedente, en armonía con las facultades concedidas por el Estatuto Municipal.
Suplicamos de esa Corporación Municipal, que en virtud de lo expuesto y teniendo por presentado este escrito, se sirva acordar con arreglo a las disposiciones legales vigentes en esta materia, el que nos sea concedida la orfandad que solicitamos, en la cuantía que con arreglo a las mismas nos corresponda por entender que es de estricta justicias.
Gracia que no dudamos alcanzar de V. cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 22 de septiembre de 1924.
Aurora de Vilches= Carmen de Vilches= Rubricado.»
Bien enterado el Ayuntamiento y después del oportuno debate que se forma en el pueblo, el alcalde dicto la ley:
«Vistos el Real Decreto y Reales Ordenes, como así mismo las sentencias del Tribunal Contencioso- Administrativo que en el mismo se citan, bien deliberado y disentido el particular y considerando que los preceptos legales que se citan no imponen a los Ayuntamientos la obligación de que en el escrito se hace mérito, y si solamente la facultad, siempre libre, para poderla ejercitar, de reconocer derechos pasivos a sus empleados; considerando, que los Ayuntamientos anteriores no la han ejercido en el caso que nos ocupa, por estimar, sin duda, que los Maestros de Escuelas, si bien cobraban sus haberes del municipio, no debían ni podían ser considerados como empleados de los mismos, puesto que sus nombramientos y traslados dependían de superiores autoridad; considerando que el estado precario de este municipio por las muchas cargas y atenciones que sobre el mismo pesan, no permiten atender a otra de la índole que se pretende por las herederas del Sr. Vilches Paradas».
El Ayuntamiento por unanimidad acordó desestimar lo solicitado por Aurora y Mª del Carmen Vilches Becerra; si bien y a propuesta del edil don Luis Conde Herce y para perpetuar la memoria de tan ilustrado como “trabajador Maestro”, también por unanimidad fue acordado llevar a la ejecución el acuerdo ya tomado hace tiempo, porque la anterior propuesta no se llevo a cabo, de rotular una de las calles de la población en su nombre, conviniéndose unánimemente que fuese la calle Arenal la que en adelante se denominara ‘‘MAESTRO VILCHES’’ puesto que así era generalmente llamado en vida, quedando el alcalde en el encargo de hacerlo así cumplir, costeándose de los fondos municipales los gastos de rotulación de la expresada calle.
Y el último homenaje, a pesar del tiempo transcurrido, fue en enero de 1934. En una sesión ordinaria en segunda convocatoria correspondiente al día 19 de enero de 1934 y a propuesta del alcalde del partido Unión Republicana, don Manuel Muñoz Conde, y como homenaje:
«A la labor realizada y aun estimada a pesar del tiempo transcurrido por el que fue Maestro de Fuentes don Manuel Vilches Paradas, se acordó por unanimidad dar el nombre de ‘‘Ropero Maestro Vilches’’ a la institución de carácter benéfico escolar acordada crear por este Ayuntamiento al aprobar sus presupuestos para el actual ejercicio, a favor de los niños que concurran a las escuelas oficiales, y autorizar al Alcalde para que en nombre y representación de este Ayuntamiento recabe de la industria y del comercio, y de los particulares pendientes que contribuyan con carácter voluntario al mayor éxito y esplendor de esta obra benéfica, para que en su día y por la Comisión que se designe lo consignado en presupuesto para tal fin y los donativos que se reciban se inviertan en la adquisición de ropas y otros efectos con destino a dichos niños pobres, a fin de procurar, dentro de la mayor asistencia escolar el mejor adecentamiento».
En ‘‘Ruegos y Preguntas’’ de la misma sesión plenaria, el concejal Ruiz Ramos se quejaba a la alcaldía de que:
«La hora que tienen señalada los Maestros Nacionales para dar las clases de adultos que es la de las 6 de la tarde, es incompatible con las ocupaciones a que se dedican los que tienen necesidad de asistir a ella; que a dicha hora se encuentran fuera de la población, por cuyo motivo la asistencia escolar de los mismos es casi nula, debiendo, a su juicio interesar la alcaldía por que dichas clases de adultos se den de noche a fin de que puedan asistir a ellas los que se dedican a las labores del campo».
La Presidencia le manifestó que aun cuando no es de la incumbencia de la alcaldía, sino:
«De la competencia del Consejo Local de Primera Enseñanza, el señalar las horas en que han de darse las clases de adultos, como quiera que es miembro del Consejo Local y tal petición es justa y razonable, propondrá al mismo y gestionará a los Maestros qué varíen la hora para dichas clases de adultos, en forma que sea compatible con la posible asistencia de los que trabajan en el campo».
Don Manuel Vilches Paradas realizó siempre una labor meritoria a favor de la educación del pueblo de Fuentes de Andalucía. Nos defendió en todo momento como a un pueblo culto. Se le debe una inmensa gratitud y un homenaje local más importantes, que espero no tarde en hacérsele.
Fuentes consultadas: Archivo municipal de Fuentes. Archivo parroquial de Fuentes. Sus biznietos Fernando Vilches Collado, Concepción Correa Vilches y María Luisa Correa Vilches. Algunos fontaniegos que fueron sus alumnos, y sobre todo mi abuelo Ramón que fue también alumno del Maestro Vilches.
4 comentarios:
Que sorpresa encontrar este blog
mis padres son de Fuentes y forman parte de tu tierra y sus gentes.
Te dejo un beso.
Amalia Becerra Pérez era hermana de Juan Pedro Becerra Pérez que fue notario en Jerez, mi tatarabuelo. Un saludo a sus bisnietos. Olga Becerra Vila. Jerez de la Frontera.
Gracias a Darilea y a Olga, por hacer que esta biografia del Maestro Vilche se lea en todo el mundo.
Paco Rodríguez.
y la historia continuó:
http://acuaticas.blogspot.com/2007/06/teodoro-miciano-cuando-estuve-en.html
Gracias a tí, Paco.
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