Don Ildefonso Gómez Urban muere en la mañana del miércoles 12 de septiembre de 1973, a los 73 años de edad, víctima de una bronconeumonía. Su muerte nos sorprendió a todos los fontaniegos.Pero empecemos desde el principio. El padre de don Ildefonso, Alonso Gómez, era un mayete más de Fuentes y se casó con Manuela Urbán Ruiz, hija de Ramón Urbán Lechuga y de Carmen Ruiz Muñoz. De este matrimonio nacerían seis niños: el primero nació el domingo 19 de noviembre, aunque en el Registro Civil lo apuntaron el martes 21, en el año de 1899 y le pusieron de nombre Ildefonso Luego el matrimonio tuvo tres hijos más: Antonio, Carmen, Ramón, Juan y Manuel.Don Ildefonso nació en la calle Estrella. Fuentes de Andalucía es, muy probablemente, el único pueblo del mundo en el que la estrella ha recibido el honor de tener calle, en vez de un vecino.
A pesar de que el ingreso en el colegio salesiano de Cádiz lo hace en el año 1924, 25 años de su nacimiento, no obstante ya desde sus primeros años manifiesta claras sospechas de su tardía vocación. Don Juan Bautista Jiménez Barros, conocido como “el cura ecijano” que atiende la parroquia, le prepara en los rudimentos del latín. Precario de medios económicos, busca protección y ayuda en una distinguida dama de Fuentes. Pero parece que las esperanzas de ver convertidas sus ilusiones en gozosa realidad empiezan a desvanecerse. José Méndez Solano, fontaniego e íntimo amigo de Ildefonso Gómez, cuenta:“Una mañana se dirige, decidido a la estación de ferrocarril dispuesto a coger el primer tren que encuentre y marcharse al seminario. Pero uno de los avispados municipales que teníamos entonces por Fuentes, se da cuenta de las intenciones de Ildefonso, y se lo impide entregándoselo a su madre. Está dispuesta a recluirlo en la cárcel, durante algún tiempo, a ver si logran quitarle de la cabeza la idea del sacerdocio. Pero fue en vano.”
Su juventud no transcurre ciertamente entre algodones. En el 2004, en el campo fontaniego mandan cada vez más, las máquinas, pero a principio de siglo todavía mandaba la tierra. Don Ildefonso tiene que arar las tierras de su padre, tiene que trabajar en el campo de sol a sol:“Por la noche le daba clase el cura don Juan Bautista. Jiménez Barros y él durante el día iba repasando mentalmente las lecciones mientras araba. Al final de la jornada, sacaba sus apuntes y les daba un vistazo.”
El contacto con los jóvenes estudiantes de Fuentes, que cursan los estudios de bachiller en el colegio salesiano de Utrera, influye poderosamente para que se decida a hacerse sacerdote. Indudablemente que, por parte de don Juan Bautista Jiménez entre el “rosa-ae” y el verbo “audio” intencionadamente intercala algún episodio de la vida de Don Bosco.
Todo eso es el mundo de don Ildefonso en estos años; todo lo demás no es su mundo, porque no es importante lo que le rodea. Don Ildefonso tiene al mundo en su mano y comienza a comprobar que puede abrirlo, como lo haría un San Antonio, con franciscana prestidigitación.
Llega la hora de alistarse en el ejército sin haber podido pisar los umbrales del Seminario sus servicios en Sevilla, en el Regimiento de Granada nº 34, por los años 1921 y 1922. También tiene que atravesar el estrecho. Toma parte en la ocupación del monte Gurugú de Melilla.Del servicio militar le queda una huella profunda que configura su personalidad: el interés por los reclutas y, sobre todo por los soldados fontaniegos, hasta el punto que tomarlo como una de sus actividades predilectas, llegándole a llamar “el Cura de los soldados”.
Don Ildefonso, que ha tenido el poder de penetrar las cosas desde siempre, comienza a penetrarse en el Seminario. Al licenciarse vuelve a Fuentes y habla con el párroco del pueblo, ya habían cambiando al anterior, ahora era don Manuel González López, al que llamaban “el Cura Marta” y que le anima para que vuelva a Sevilla para cursar los primeros cursos de Humanidades en el seminario sevillano. Pero su opción por los niños le lleva al colegio salesiano de Cádiz, en 1924, donde completa su formación humanística. Previamente ha entregado a sus propios hermanos las tierras heredadas de sus padres.
Es aquí donde el cura don Ildefonso comienza a encontrar lo que buscaba: la expresión de las gentes sencillas. En los niños que juegan al corro, en las vecinas que van a misa, en los labradores, en los cabreros, en las gentes sencillas. Cuando logró aprisionar esta expresión, ya no la suelta nunca, porque alguien tan sencillo como él sabrá que es ahí donde está la Verdad.
Ingresa en el Noviciado de San José del Valle el miércoles 1 de septiembre de 1926, emitiendo los primeros Votos el lunes 12 del mismo mes de 1927. Pero, si las crónicas no fallan, la investidura clerical tiene lugar en Cádiz dos días antes de su ingreso en el Noviciado. El bienio de estudios filosóficos en la misma casa del Valle, pasando a continuación a Córdoba como trienal, donde le visita su padre.
Sólo son necesarios cuatro años para que él vea clara su vocación y se consagra a perpetuidad el lunes 8 de septiembre de 1930.
Para cursar los estudios teológicos se traslada a Carabanchel Alto (Madrid). Son los difíciles años de la República.
En una población pequeña, como la de Fuentes, el espíritu salesiano se hace sentir fuertemente En el años 1929, llegaron los salesianos a Fuentes y organizaron: novenas, procesiones, fiestas salesianas, torneos de fútbol, teatro, paseos... En Fuentes arraigó profundamente la devoción a María Auxiliadora. En mayo de 1930, don Ildefonso vuelve a Fuentes porque se va a bendeci una imagen de María Auxiliadora, hecha en el taller de la Trinidad por el Sr. Alarcón, regalo de la fundadora, María de los Ángeles Sevilla y Fernández de Peñaranda. La novena está totalmente abarrotada de público y durante la procesión todos los vecinos de Fuentes acompañan a la Virgen en la calle. También se entroniza un cuadro de, san Juan Bosco, pintado por don Luis Carrillo Bastos (alcalde de Fuentes en el 1923, durante la dictadura de Primo de Rivera), donación hecha por la vecina de Fuentes, doña Rosario Ruiz Ramos.
La tonsura la toma don Ildefonso de manos del obispo de Madrid-Alcalá, doctor don Leopoldo Eijo Garay y del obispo de Málaga don Manuel González García, amigo y maestro de don Ildefonso, que recibe las órdenes menores y mayores el domingo 16 de junio de 1935.
Ordenado ya de presbítero, se dirige a Fuentes de Andalucía para cantar la Primera Misa. En un recordatorio dice:“El sábado 29 de junio de 1935, en la iglesia de los Padres Salesianos de Fuentes de Andalucía, asistido por el M. Rvdo. Don Sebastián M. Pastor (director del Hogar San Fernando, en Sevilla), ocupará la sagrada cátedra el R. P. Ildefonso Gómez Urbán. Será apadrinado por sus padres”.
Por el camino le comunican el fallecimiento de su querido padre, Alfonso Gómez. Los ornamentos blancos cambian de color y la velada-homenaje compuesta de siete números se suprime.

ALBÚM DE FOTOS
Don Ildefonso Gómez (derecha) con su padre en Córdoba, en el año 1929.
Don Ildefonso en Málaga, estudiando, cuyo maestro y amigo era don Manuel Gónzalez García, en el año 1931.
Don Ildefonso Gómez Urbán, niño.
Sábado 29 de junio de 1935, después de decir su primera misa en Fuentes.
Estampa de recordatorio de la primera misa de don Ildefonso en Fuentes.
Don Ildefonso en el día de su ordenación como presbístero.
Don Ildefonso cuando ingreso en el Noviciado de San José del Valle en el año 1926.






2 comentarios:
ÁRBOLES CON LOS TUYOS Y LOS MÍOS
Árboles con los tuyos y los míos,
nómada permanente desterrada
por amor verdadero es la abogada
del habitante de los caseríos.
Con maravilla anida la centella,
virando la mirada dominica
recuerdo león en mi laguna chica
alabando la cuna de mi Estrella.
Sereno olivo: mi agua mecedora,
mi emoción recorrió calle mayor,
aquel día latió bordado honor,
caminó con mi Dama Auxiliadora.
Se vertió en tu mitad campiña bella,
sola descansó por tu vista isleño,
renació en el primer aire de sueño;
monte de fresca luz de Fuentes: Ella.
José Pómez
http://www.pomez.net
Gracias José Pómez por ser grande esta pagina con tu poesia.
Paco Rodríguez.
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